La Región de ALC (América Latina y el Caribe) Está atravesando un momento histórico muy importante. Los países que conforman la región ejecutan transformaciones que configuran tres grupos: a) los conservadores vinculados a los TLCs propuestos por los EE.UU, b) los que plantean reformas internas y conservan sus relaciones internacionales con el capitalismo en decadencia y; c) aquellos que se revelan abiertamente contra el orden civilizatorio capitalista y plantean transformaciones progresistas al interior nacional y reclaman la necesidad de otra integración para otro mundo, un otro orden civilizatorio. En el grupo a) se identifican claramente a los países de la propuesta Alianza del Pacífico; en el grupo b) están Brasil, Argentina, entre otros; sin duda que en el grupo c) se encuentran los países miembros del ALBA.
Después de una larga y obscura época de reformas estructurales impuestas por las instituciones financieras internacionales, las crisis asiática, default ruso, la crisis mexicana y las que se vinieron durante los 90s y los primeros años del Siglo XXI, finalmente la crisis que se desata a partir del reventón de la burbuja financiera del 2007-2008, las fuerzas progresistas de la región vuelven a poner sobre el tapete del debate la necesidad de retomar la integración regional, en el marco de una nueva arquitectura económica, social y política.
Los efectos de la crisis se han manifestado, en la región, de manera diferenciada. Los efectos disímiles configuran los grados de dependencia que se tienen con las economías desarrolladas, principalmente con los centros hegemónicos del capitalismo en actual crisis, estas características se pueden visualizar en:
a. La dependencia con EE.UU y Europa, tanto en las exportaciones como en los ingresos extras que no provienen del comercio con estas economías, como las remesas que los trabajadores migrantes envían a sus familiares.
b. La exhibición a los mercados financieros internacionales por el flujo de capitales que se buscan como alternativas para ingresar a procesos de desarrollo como países emergentes, pero con una sensibilidad hacia los cambios bruscos que se puedan dar en estos mercados; por ejemplo cuando existen leves rumores de recuperación de las economías desarrollada en actual crisis.
c. Los cambios en los términos de intercambio resultado del comercio internacional. La demanda sostenida de productos primarios desde las economías emergentes, suelen temer comportamientos fluctuantes, manifestaciones que se ven en la variación de los precios internacionales las exportaciones principales. Históricamente, los términos de intercambio con las economías centro han sido desfavorables para los denominados países de la periferia.
En estas condiciones, las características de la dependencia de la región hacia los centros hegemónicos está configurando una traslación hacia los centros emergentes el capitalismo globalizado: Brasil, Rusia, India, China, Sud África (los BRICs). Este carácter de una nueva dependencia, requieres ser teorizado y proponer caminos de liberación, considerando novedosos procesos de integración regional.
Una de estas propuestas novedosas, sin duda, es la integración de los países del ALBA. Propuesta que nace por el impulso progresista de dos países, Cuba y Venezuela y a la que se adhieren proyectos nacionales como Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otros que se van sumando.
Los pocos años de existencia del ALBA, 5 años, han permitido el logro de importantes avances, sobre todo en la dimensión social, con el ejercicio de la diplomacia de los pueblos que, logra reunir permanentemente a movimientos sociales tanto en las cumbres presidenciales como en eventos que se convocan para distintos temas a ser debatidos.
El ALBA ha estado enfrentando y debe enfrentar retos de consideración ahora y en el futuro cercano, así como en el mediano y el largo plazo; desafíos que deben demostrar a la región y al planeta la posibilidad de un mundo diferente, solidario, complementario y de respecto a todos los aspectos de la vida. Por ser un proceso de integración que desafía los principios de la teoría y práctica de la integración que han sido establecidos desde las experiencias del orden civilizatorio del capitalismo dominante. Se requiere los análisis comparativos y las construcciones críticas a lo establecido a lo reaccionario y lo conservador.
De manera que se propone una revisión crítica de los fundamentos teóricos y las prácticas de la “integración región europea”. Consecuencia lógica de este trabajo es necesario exponer el progreso del ALBA y los otros proyectos de integración política propuestos, como el CELAC y la UNASUR. Estudiar sus antecedentes, las fuentes de su inspiración, los resultados obtenidos hasta ahora, los desafíos y las perspectivas de su desarrollo futuro. Considerar los proyectos conservadores y reaccionarios a las propuestas progresistas, como es el caso de la Alianza del Pacífico, las aperturas y transformaciones necesarias de proyectos como el MERCOSUR que en los últimos años, ha convocado a los países del ALBA sumarse para adoptar otros principios de integración, más allá del simple economicismo.
Consecuentemente el proceso integrador de la región, en este momento histórico de liberación definitiva de nuestros pueblos, debe ser abordado desde las ciencias sociales integradas, deben ser abordadas desde la ciencia económica, las políticas, las jurídicas y las teorías de las relaciones internacionales. En tanto que la economía se ha dedicado a los intercambios comerciales, ahora deben considerar los funcionamientos económicos de la solidaridad, la complementariedad, la reciprocidad, aspectos que la economía convencional no ha desarrollado. La sociología que se ha interesado en los asuntos del bienestar en abstracto, ahora debe considerar el relacionamiento social de los actores nuevos que han entrado en el escenario de la diplomacia de los pueblos. Los politólogos, que se concentraron en temas de poder de las clases dominantes, ahora deben entender y teorizar el poder de los grupos sociales insurrectos. Los juristas deben aportar en los aspectos organizativos e institucionales de los procesos de integración, saliendo de sus dogmas principistas impuestos desde los centros de la hegemonía capitalista. Los teóricos de la integración deben proponerse la construcción de nuevos paradigmas, acordes a las propuestas que provienen desde los actores de la nueva sociedad regional; para ello será necesario considerar las experiencias de integración desde los pueblos originarios y las propuestas que hicieran los libertadores y los intelectuales progresistas de nuestra Latinoamérica.
* Economista; Docente Investigador titular de la UMSA.

Leave a Reply