noviembre 23, 2020

Cuando las heridas duelen

Cuando de debate se trata, es sabido que la consistencia del argumento es el primer criterio a tomar en cuenta. Así Carlos Mesa pretende “interpretar” lo que plantea García Linera en su reciente texto público, con pocos argumentos sólidos.

Dejaremos de lado, mejor sin mucho análisis la frase: “… que tiene una ventaja incomparable, la difusión gratuita de sus textos en miles de ejemplares…”, típica afirmación de quienes consideran que el libro y el saber son un coto privado.

El texto de Mesa se origina en su militancia emenerista, ya que es de público conocimiento su admiración por Víctor Paz Estenssoro y el proceso del 52, tanto así que terminó aceptando la Vicepresidencia junto a Gonzalo Sánchez de Lozada, paradigmático personaje que dio al traste con todos los postulados de la “gesta de abril”.

A estas alturas, el análisis histórico de la formación social boliviana no puede ser comprendida sin tomar en cuenta el eje estructural del colonialismo y colonialidad a lo largo de cinco siglos, y es a partir de la emergencia política de los movimientos campesinos que efectivamente se desnuda el “Estado aparente” y su habitus colonial (que para nosotros es la colonialidad).

Es pues evidente que el MNR trató de homogeneizar la sociedad boliviana, hecho reconocido por el propio Víctor Hugo Cárdenas ¿si la homogenización no es un hecho colonial qué es? Existe mucha literatura al respecto como para abundar en detalles.

Pasemos al análisis del neoliberalismo que para Mesa es un “marbete insuficiente, intencionado y convertido en calificación peyorativa”. Aquí notamos una falta de información, pues altas autoridades del ámbito económico mundial han señalado que el neoliberalismo es lo peor que le pudo pasar a la economía y a los que ciegamente lo impusieron como política de Estado, este es el caso del gobierno de Sánchez de Lozada.

El neoliberalismo forma parte de las diversas teorías económicas que renuevan el capitalismo y como tal; forma parte del análisis de sus efectos en las sociedades. Por lo tanto, el neoliberalismo no es un marbete, los que piensan así demuestran que no cuentan con las herramientas suficientes para realizar un debate o siquiera acercamiento a la dinámica histórica de las sociedades y las teorías en pugna que las dinamizan.

Es sabido que, agotado el modelo de Shock impuesto por el neoliberalismo, sus implementadores tuvieron que acercarse a medidas heterodoxas, es decir, fuera del marco neoliberal, por esta razón muchos “consultores” que trabajaban en la cooperación internacional se convirtieron en el Think tank de Sánchez de Lozada, estos recomendaron medidas “sociales” para dorar la píldora neoliberal, así se puso en marcha la participación popular, la Ley INRA, la educación Intercultural y bilingüe, y efectivamente aquí fue una trampa en la cayeron muchos militantes de izquierda, que de manera entusiasta de alinearon en el neoliberalismo

¿Cuánto de folklore tuvieron esas medidas? Si acordamos que folklore hace referencia a los usos y costumbres, afirmaremos que todo lo hecho por los gobiernos neoliberales fueron el folklore admitido por las élites coloniales, es decir, las representaciones que no afectaban el curso del modelo, por lo tanto hablar de educación intercultural y bilingüe sin afectar la estructura colonial en la currícula educativa estaba bien; hablar de tierras comunitarias sin darles el control a las propias comunidades también estaban bien, eran medidas epidérmicas nomás.

Otra cosa que no se dice en la nota que comentamos es la capacidad de los pueblos andinos para tomar los mecanismos que le brinda el Estado colonial para consolidar su resistencia y avanzar en la conquista de la diferencia como valor positivo y no como imposición negadora.


*    Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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