abril 3, 2020

¿Qué se debería discutir alrededor de los Objetivos del Milenio?

por: Adriana Salvatierra 

Posterior a la caída del muro de Berlín, las resistencias al sistema capitalista, al modelo neoliberal y la lucha contra el imperialismo se trasladan espacios locales fortalecidos por los movimientos antiglobalización. Estas movilizaciones condujeron el año 2000 a la realización de la Cumbre del Milenio que con la presencia de 189 países – entre ellos Bolivia- redactaron la Declaración de Nueva York estableciendo ocho objetivos que deberían ser alcanzados hasta el 2015:


1.    Erradicar la pobreza extrema y el hambre

2.    Lograr la enseñanza primaria universal

3.    Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer

4.    Reducir la mortalidad infantil

5.    Mejorar la salud materna

6.    Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades

7.    Garantizar la sostenibilidad del Medio Ambiente

8.    Fomentar una asociación mundial para el desarrollo


Dichos objetivos entran en cuestionamiento, pues más allá del horizonte colectivo que se establece –supuestamente independiente de la orientación política de los Gobiernos- enmarcado básicamente en el alcance de condiciones mínimas de vida para el ser humano, en ningún momento interpelan las razones por las cuales se producen los elevados índices de pobreza y desigualdad en relación a temas que hoy se resignifican permanentemente.

No cuestionan la distribución desigual de la riqueza, la división internacional del trabajo, el saqueo de países ricos en recursos naturales como una estrategia de nueva acumulación por desposesión en favor del imperialismo y sus servidores, y mucho menos pensar en cuestionar el sistema capitalista que condena a más de 10 millones de personas anualmente a perecer por inanición. Estos elementos no entran en debate, sino que directamente se establecen tareas inmediatas a solucionar por gobiernos que son literalmente asfixiados en pos del desarrollo y la opulencia occidental.

Sin embargo, pese a estas críticas, asumamos por un momento la validez estos Objetivos del Milenio.

Según los informes de Naciones Unidas, los países de América Latina que han cumplido o están en proceso de alcance de los Objetivos del Milenio (ODM) son Honduras, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Chile, Cuba, Perú y Bolivia; sin embargo debido a los procesos emancipatorios impulsados por las organizaciones sociales que toman el poder del Estado, existen diferencias radicales en los modelos y objetivos de los gobiernos en los últimos 15 años que pueden generar un impacto directo en el alcance efectivo de los ODM; esto tomando en cuenta la orientación política de sus programas y la construcción de nuevos horizontes que superen la barbarie reinante.

No es lo mismo hablar del logro de los ODM en Chile que en Bolivia. Como ejemplo, la permanente discusión acerca de si la educación es considerada un servicio o un derecho establece una diferencia radical en el enfoque de su tratamiento. La educación puede ser un derecho universal para todos los habitantes o puede ser un servicio que se oferta en el mercado de quienes puedan comprarla.

Desde esta perspectiva, no sólo se hace válido discutir permanentemente el cómo alcanzar dichos objetivos, sino también proponer nuevos horizontes que permitan abrir perspectivas de cambio que trasciendan el aún refuncionalizado modelo neoliberal y el horizonte capitalista. Y es precisamente la perspectiva aquella que nos diferencia cuando Evo Morales habla de pasar del desarrollo sustentable al desarrollo integral en equilibrio con la Madre Tierra, de refundar la democracia de forma tal que democratice también la riqueza, de dejar en claro que los servicios básicos son un derecho humano internacional, de descolonizar la economía, que la ciencia y la tecnología estén al servicio de los pueblos, de la soberanía de los pueblos en relación a sus recursos naturales y del diseño de una nueva arquitectura económica financiera frente a la crisis del Capitalismo.

No sólo hablemos de indicadores y metas alcanzadas, hablemos también del sistema que reproduce privilegios, de la condena que nadie impone contra aquellos organismos y estados que se alimentan de los muertos por guerra y hambre. Ese es el fin de todos los eventos preparatorios para la Cumbre del G77+China. Esa es la discusión que debemos incorporar para definir los nuevos Objetivos del Milenio.



*    Miembro de Comuna Sur
    as.arriaza1989@gmail.com

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