diciembre 4, 2020

Las blandas geopolíticas de cada día

por: Andrés Velasco Santi

El pasado fin de semana en el clásico ‘té-piñata’ del sobrino menor de la familia me percaté de una moda incomoda para mí y también grosera para nuestro contexto (desde mi lectura de la realidad) que entre juego y travesuras aparentemente ingenuas, la novedad entre los niños, era disfrazarse de Capitán América y pese a que ya pasaron los carnavales sigo viendo recurrentemente niños disfrazados con los colores de la bandera gringa en pijamas, poleras y cuadernos, eso me parece trágico por como se trata simbólicamente esta moda de manera muy natural y superficial, me remonta a la coyuntura internacional como referente para realizar cuestionamientos sobre por qué hay guarimbas, alienados y pro gringos en una Latinoamérica que pese a ser tan doblegada por el imperialismo en dictaduras, inflaciones y neoliberalismo, sigue con el “sueño americano” en su ropa, su comida y sus películas.

Dada las características mediáticas en una “orgia comunicacional” por los conflictos en Venezuela y Ucrania, ambas acosadas por la injerencia norteamericana en una leve remembranza a los tiempos de la guerra fría, es preciso exponer algunos aspectos complementarios al “golpe suave” de Gene Sharp, desde lo simbólico que conlleva la acumulación de industrias y tecnologías culturales con la finalidad coercitiva en una nueva forma de colonizar los territorios que detentan los imperialismos, con una finalidad más práctica y didáctica.

Ahora es evidente de que los cinco momentos del golpe suave son cuantificables en la coyuntura de Venezuela y Ucrania, el complemento socio-cultural de fondo que permite que se dé este tipo de escenarios caóticos, radica en el “soft-power” o “poder blando” del politólogo norteamericano Jhosep Nye, quien en 1990 acuña este concepto como la capacidad de un Estado como actor político en las relaciones internacionales, es decir como un país puede influir en otro ligado a lo cultural o ideológico complementariamente a lo diplomático y económico.

Esta capacidad de seducción de un Estado con otro, deja el aspecto bélico y tirano de amedrentamiento para desarrollar un expansionismo “lento, pero seguro” mediante la imposición y dinamización cultural, muy aparte del ONGismo que también es complementario. Un claro ejemplo de tal capacidad radica en 2013, entre las antes antagónicas repúblicas de Korea del Sur y Vietnam – Antagónicas por el rol de ambos en la Guerra de Vietnam, una como base de mando y provisiones del imperialismo y la otra por ser una “amenaza” comunista –, ambos países realizaron diferentes actividades protocolares para el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas donde se destacó la capacidad de conglomerar de masas en Hanói para actos culturales por lo paradójico, debido a que miles de vietnamitas no estaban interesados en el relacionamiento diplomático, sino estaban interesados en ver las diferentes performances o conciertos de los artistas coreanos que mediante sus telenovelas y música han logrado difundir sus industrias culturales a Asia y al mundo, así la población quedo feliz y alegre a ver a sus artistas favoritos, olvidándose el trasfondo histórico.

La difusión de telenovelas, películas, música y tecnología desde el Estado Koreano han sido parte de la doctrina geopolítica respecto a las relaciones internacionales que han sido afrontadas desde la década de los noventas para reducir el sentimiento anti-koreano en Asia, debido a sus regímenes dictatoriales y economía ligada al imperialismo. Tal es la importancia de limpiar la imagen de Korea del Sur con el mundo, que el sistema de pensiones del Estado Coreano; invierte en la industria del entretenimiento solamente por lo factible que es lo “Hayllu” (que significa Ola Coreana de entretenimiento).

Pero lejos de lo asiático, si bien esta orientación geopolítica mueve millones de jóvenes al fanatismo por lo Koreano en subculturas urbanas, esta es una calca perfeccionada de la industria cultural norteamericana como ‘poder blando’ del imperialismo que desde el cine hollywoodense con sus fanáticos hasta la música de Mtv, cadenas noticiosas y series televisivas, han conglomerado poder blando mediático pro-norteamericano de mucha incidencia importante en los países que ha invadido o que quiere invadir.

Desde películas que muestran el rol de ‘salvador del mundo’ a todo lo ‘made in Estados Unidos’ con milicias perfectas y tecnologías para el bien humano, hasta alusiones políticas en contenidos cinematográficos que muestran a Latinoamérica como un territorio de ‘ignorantes, violentos y drogadictos’, han impregnado a niños, jóvenes y adultos una referencia para su existencia que constituye cosmovisiones, que en muchos países dada su constitución sociocultural colonizada por los procesos de subsunción al capital, han de tomar todo la industria cultural extranjera como parte del ‘desarrollo’ de la humanidad y como parte de su propia cultura, por eso hay miles de individuos aislados en burbujas mediáticas dentro de imaginarios sociales yankees que añoran ir a Estados Unidos, o tener algo norteamericano, desde una prenda de vestir hasta un llavero con estrellas y barras en alegorías lamentablemente ridículas pero de mucho valor simbólico para ellos.

Esa clase de individuos doblegados por los poderes blandos norteamericanos, son victimas de la alienación de las industrias culturales, que cometen injerencia cultural y aíslan el pensar subjetivo de las condiciones reales del contexto. Por eso hay guarimbas en Venezuela y por eso hay barricadas en Ucrania y regímenes fascistas detentan el poder, por la sencilla razón de que la población esta enamorada del imaginario gringo de la “democracia, la justicia y la paz mundial”.

Pues no por nada hay películas gringas que; empiezan con una intervención o misiones en el África mostrando a los supuestos países “salvajes”, un ejemplo concreto se da en la ultima película Robocop que; empieza con una supuesta intervención a Teheran el 2025 con robots de ultima tecnología, también podemos contemplar para un publico más juvenil en los videojuegos un instrumento ideológico interesante, tal como en el juego de tácticas de guerra Call of Duty Ghosts 2, donde hay una misión de toma de una ciudad Venezolana contra las milicias locales en un “futuro cercano”. Es así como se forma ideología desde el poder blando, con jueguitos, películas y por ende expectativas de esos imaginarios culturales en el entorno, por eso se alienan ya niños disfrazados del “Capitán América” ante la moda y por eso también hay fanáticos de los contenidos de entretenimiento asiáticos.

Es de suma importancia demarcar estos contenidos; sus orígenes y las respectivas intencionalidades de las industrias culturales como factor estratégico de la geopolítica de la blandura. Es responsabilidad de cualquier militancia ligada a la concientización social, explicar de la mejor manera nuestra realidad con la intención de generar un cambio, que solo se logrará exponiendo de manera práctica y clara los actores y las situaciones desde el contexto de uno, pues la mejor manera de despertar de la alienación capitalista es con ejemplos concretos, no con ambigüedades teóricas de elites estudiosas sobre procesos específicos; mucho más aún si es que se necesita militancia joven, novedosa e ideologizada.


*    Es estudiante universitario y militante del Bloque Juvenil Antiimperialista.

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