junio 20, 2021

El anarquismo piadoso

“Camba viejo no se bautiza”, reza un dicho popular del oriente del país, y es así que, por ejemplo, los maestros enseñan como aprendieron, por eso tenemos dificultades a la hora de introducir cambios; lo mismo pasa con las personas que han tenido una formación basada en la misericordia católica, esa que no permite ver el daño que ocasiona en una sociedad basada en una historia plagada de masacres a los pueblos originarios, y sí poner los ojos en un hecho personal.

La actual presidente de la Asamblea de Derechos Humanos de Bolivia, se ha dedicado a ser la cruzada de la misericordia, por encima de las leyes que ordenan la vida en un Estado, al que estamos obligados a respetar todos los que vivimos en este territorio, tanto personas naturales como jurídicas.

Las diferentes asambleas de DD.HH. también atraviesan una etapa de crisis, en unos casos por problemas económicos, en otros porque la nueva situación del país ha cambiado el perfil de las organizaciones y su influencia.

Estas asambleas, hasta hace 20 años, fueron muy importantes en su contribución a la vigencia de la democracia como sistema de gobierno, pero es cierto que en algunos casos reemplazaron a las organizaciones sociales como protagonistas de sus propias reivindicaciones ya que tenían poder económico y social.

Este reconocimiento puede orientar las opiniones de la actual presidenta de la Asamblea de Derechos Humanos de Bolivia, que se ha declarado como “enemiga del poder”, y aquí cabe preguntarnos: ¿Desde cuándo rige ese principio en dicha Asamblea?

De ser cierto lo que sostiene la Sra. Carvajal, debería cuestionar el poder de la Iglesia Católica, de la que formó parte, la cual sistemáticamente a través de su cúpula hace ejercicio de ese poder, interviniendo en temas ajenos a su labor pastoral, de ahí que tomamos esa frase de la Biblia que dice: “primero hay que ver la viga en el ojo propio, que la paja en ojo ajeno”.

Esa oposición “al poder” así en abstracto es producto de la influencia que hoy tiene un anarquismo mal interpretado, el que sobre todo es intelectual, y que se ha convertido en una muletilla en la que incluso muchos periodistas han caído cuando sostienen que “el periodismo debe criticar al poder”. ¿De dónde sacaron este principio?

Esta crítica al poder es una muestra de la debilidad de oponer una propuesta política-ideológica, contraria a la que implementa el gobierno actual. Esta muletilla tiene su correspondencia con las generalidades que sostienen: “todos son corruptos”, “los políticos son ladrones”, “indios analfabetos”, “levantamanos”. Todo lo cual tiene que ver con un lento y planificado objetivo para debilitar el proceso iniciado por el pueblo de Cochabamba en la Guerra del Agua.

Las Asambleas de Derechos Humanos se han quedado desactualizadas en sus acciones, se han estancado en la sola consideración de los derechos políticos y no tienen ninguna propuesta para reivindicar y defender los derechos económico-sociales que se vinculan con la crisis económica mundial, producto de las guerras imperialistas.

El protagonismo político de las organizaciones sociales y su empoderamiento han prescindido de ciertas instituciones aliadas en un momento de su desarrollo histórico, esto debe ser así porque siempre se ha buscado la autonomía de las organizaciones populares, a no ser que se quiera tener la vieja dependencia antes señalada.

No se puede resolver una crisis institucional con un protagonismo mediático, utilizando la compasión como sustituto de la ley; tampoco se puede transferir una duda personal al resto del pueblo, que está convencido de que estamos en un proceso de cambio, con las contradicciones naturales que éste conlleva.


* Escritor e historiador potosino.

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