diciembre 4, 2021

Melodía en lo mío

por: Alexis Gómez-Rosa

El día se origina en un plato de arroz con lentejas

. y costillitas de chivo.

Para mis compañeros de oficio (obsedidos por el colesterol

. y la vitalidad sexual), el día

no termina de crecer, a pesar de su hinchazón al voleo,

proveniente de las masas de gas, sin riendas de las nubes.

Es miércoles cimarrón dotado de un especial encanto,

. gasolina y merengue,

frente a la carretera que nos conduce al cielo de Sosúa,

y al infierno (no menos celeste),

. de la finca del comodoro Williams.

Agua y cocoteros en azul turquesa recortados por la brisa

que aleja las montañas.

. (Isabel de Torres, como un ojo del tiempo,

en protección de los bañistas, ilustra el viaje que ya gana

las tierras de Río San Juan).

. Agua y cocoteros a lo largo del ojo enardecido.

Casas meditabundas que son nudos en la carretera desatada,

. y en sus frentes, unos hombres huraños,

negociando más allá de las petacas de carbón, la ingravidez

. de su delirio.

Sin caminar nos desplazamos: el humo del veguero,

los percherones; el humo pecho del veguero cabeceando

en su arcádica lentitud,

. el día estalla en su planicie nemorosa.

Las horas se iban almacenando con el mismo tic nervioso

como si fueran a parar a un frasco.

. (Un retrato se forma el paisaje de una verde

ilusión, la luz como el sonido venidero).

El pasado ahora suma unos minutos cuya conquista

. pertenece al futuro, sombra y transcurre.

En esta hora se dan cita un gajo de sol, el temblor

. del colibrí, y la fanfarria de la guayaba y el níspero.

Mi cuerpo se tiende en la sensualidad de lo efímero,

. y se deja preñar por todo aquello que a la cita

dice presente.

Galope sordo, infecundo, por la gradería oriental, galope

. ciego. Yunta de bueyes,

narigones, arrastrando un sol cardenalicio

por los atajos que abrevan en Charco Largo, mitigan

. colores los arrayanes en primer plano:

desdibuja el labrador su fe de hondo cielo.

Este debe ser uno de los rostros de la felicidad, otro,

debe llamarse Bárbara:

. la mujer que me confirma en su llave.

Dentro de unos instantes habrá de crearse el fuego;

y con él la cocción y bendición de los alimentos,

. acercará nuestras voces

en un solo corazón, lavado por el verdor de marzo.

La casa ha recobrado su sentido y por el sueño,

. los cuerpos se anudan por el suelo, se anulan,

en la mordaza de fugas y regresos.


* Tomado de la revista Casa No. 283.

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