septiembre 28, 2022

Alta vulnerabilidad frente a la sequía

El problema del agua y de los alimentos no es un problema que se vaya a resolver mediante la tecnología ni el desarrollo capitalista, probablemente estos rindan unos pocos años pero luego la sociedad sufrirá doblemente las consecuencias.

Sequía y escasez de agua

Nos encontramos en plena situación de emergencia por la que atraviesa la población por el racionamiento de agua, luego de la declaración de estado de emergencia nacional que permite movilizar recursos, de las acciones realizadas en coordinación interinstitucional para enfrentar esta situación de urgencia y esperando la generosidad de la Pachamama, nos parece importante compartir algunas reflexiones.

El problema del agua es demasiado grave y sus soluciones demasiado importantes para el pueblo boliviano y por eso se presenta el reto de participar en la solución de este problema.

Nos centraremos en el análisis de la problemática del agua en el largo plazo tratando de explicar la coyuntura actual desde esta perspectiva, ya que en este caso problemas inmediatos tienen una raíz estructural que es importante identificar en la intención de abrir un debate para el accionar estratégico conjunto de larguísimo plazo.

Proponemos algunos elementos para comprender la problemática para brindar una panorámica general y para abonar el debate.

En primer lugar, esta crisis del agua tiene se explicación directa e inicial en el período de sequía severa por el que está atravesando la región. Es uno de los períodos más secos en las últimas décadas, la sequía de este año solo es la expresión de una preocupante tendencia del clima que tiende a empeorar. Si comparamos los períodos de treinta años comprendidos entre 1942-1971, 1972-2001, 1987-2016 con el último período más corto de 5 años 2011-2016, podemos ver que este último quinquenio es el período de menor precipitación media a excepción de una variabilidad mayor en el segundo semestre marcada por el incremento en los meses de agosto y octubre que bajan repentinamente. Luego podemos ver que en cada período posterior la precipitación es menor al período anterior. Si bien estos datos no determinan con exactitud cuál es la situación porque se requieren del análisis de muchas otras variables y cálculos adicionales, es útil para mostrar una situación efectiva y una tendencia que es bastante evidente. (ver gráfico)

También es un hecho que la disponibilidad del agua para uso en el consumo humano de agua potable en la región andina, proviene en gran medida del deshiele de los glaciares ubicados en la cordillera y de las precipitaciones. Los glaciares disminuyeron en 43% desde 1980 [1] y las precipitaciones también han disminuido. Este es en primer lugar el problema que debemos analizar: ¿Por qué ocurre una sequía tan severa y otros eventos climáticos que tienen consecuencias negativas para la sociedad?

Agua y cambio climático

El problema del agua es complejo y debe ser encarado desde múltiples ángulos. En primer lugar, comprender que el problema del agua en Bolivia es bastante crítico porque la región del altiplano es una de las regiones más vulnerables al cambio climático por las características de este ecosistema.

La principal explicación de las sequías en la región andina alta, montañosa y del altiplano, es el fenómeno llamado El Niño o ENOS (El Niño Oscilación Sur) que es el fenómeno océano-atmosférico del Pacífico Sur. Este fenómeno está definido por la rotación del planeta de oeste a este que influye en las corrientes marinas provocados por los vientos alisios que se desplazan verticalmente desde el sur paralelos a la costa hasta más o menos las islas Galápagos para luego dirigirse hacia la Polinesia. El comportamiento de este fenómeno determina de manera directa la situación del clima en la masa continental, entre sus efectos más directos están la simultaneidad de la sequía en la franja costera, bajas precipitaciones en el altiplano e inundaciones en valles y trópico.

El Acuerdo de París firmado en diciembre del 2015 que entró en vigor el 4 de noviembre de 2016, establece en su primer punto: “Mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático”. Pero esa misma semana, el “Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente publicó el informe Brecha de emisiones 2016, donde señala que con el actual curso de emisiones, habrá un aumento de 1,5 °C ya en 2030 o antes. Agrega que sumando los “compromisos” oficiales que han declarado los gobiernos a la Convención sobre Cambio Climático, la temperatura aumentará 3,5 °C hasta fin de siglo”. [2] La causa del problema que abordamos es el cambio climático y a nivel mundial no se vislumbra un escenario esperanzador.

Esta realidad está expresando que no será fácil enfrentar el problema global del cambio climático porque no existe ni la intención ni el compromiso ni las medidas requeridas para hacerlo. Los países industrializados que son responsables en gran proporción del cambio climático, no desean tomar medidas eficaces para detenerlo porque eso implicaría cuestionar su propia base tecnológica e incrementar costos a su industria ya en crisis, con lo que reduciría sus ganancias. Esto es imperialismo puro, aunque el pragmatismo positivista de algunos derechistas supuestos críticos de la izquierda no se los permita ver.

Y más aún, recién a nivel mundial están tratando de incorporar los temas de gestión de riesgos y cambio climático en las políticas nacionales de acuerdo a la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y Bolivia ha empezado a hacerlo anticipándose a muchos países del mundo. La política de agua en Bolivia es insuficiente, pero no se le puede cargar solamente al gobierno un problema global de tal magnitud.

El cambio climático es global y no solamente está afectando a Bolivia. Tratamos de evitar ser catastrofistas pero realmente es una situación muy complicada y debemos ser conscientes que la sequía es una gran amenaza para nuestra ecorregión, al igual que los huracanes e inundaciones en los países insulares o en regiones bajas. Por eso se tiene que trabajar en la sostenibilidad del recurso agua para la vida desde un enfoque social e integral.

Cobertura del servicio de agua potable y saneamiento básico en Bolivia

En estos días sufrimos las consecuencias de la escasez de agua y es algo tan triste que realmente debemos enfrentarlo con la mayor seriedad, sobre todo por las generaciones que vienen. Pero esto también debe hacernos reflexionar sobre la realidad de la gente que en Bolivia todavía no tiene acceso al agua potable y al saneamiento básico, estas familias viven esta situación crítica todo el tiempo. Alguien se preguntó, ¿qué hacen esas familias para conseguir agua?, ¿todos tendrán un arroyo, un pozo, una cisterna cerca o tendrán que caminar kilómetros para llevar agua a su casa?, ¿será de buena calidad el agua que consumen?, ¿qué hacen en relación al saneamiento?

Según el Censo de Población y Vivienda 2012 y estimaciones propias, el número de personas que tenía acceso al agua potable en el año 2001 era de 5.983.031 y representaban el 73,95% de la población, para el año 2015 esa cifra subió a 8.500.000 que representa el 82% aproximadamente. Pero el resto de la población está ahí, viviendo sin ese derecho como si fueran ciudadanos de segunda, es peor aún si analizamos las cifras del saneamiento básico.

Como muestran estos datos, es evidente que en este último período hubo una mayor cobertura para el acceso a agua potable y saneamiento básico en relación al año 2001 y esto no fue precisamente por el modelo neoliberal ni por la privatización del servicio sino todo lo contrario. Es importante recordar esto y comparar esos dos períodos con datos porque en estos días incluso llegamos a escuchar que las privatizadas eran ejemplo de eficiencia.

Es indudable que los programas de agua actuales alcanzaron un considerable aumento de la cobertura llegando a una gran cantidad de personas que estaban marginadas de este derecho a diferencia del modelo anterior y esto es algo que nadie quiere reconocer, aunque esto no ha sido suficiente para encarar un problema tan grave y tomar las previsiones respectivas.

Los resultados de la tendencia a la privatización del servicio de agua potable y saneamiento básico a nivel mundial se expresan en una baja tasa de cobertura general de estos servicios, especialmente en las áreas periurbanas y rurales. [3] Las privadas y privatizadas se centran en núcleos urbanos que pueden pagar sus tarifas que incluyen su retorno, beneficio o ganancia capitalista, mientras que las áreas que no pueden pagar esas tarifas simplemente no son tomadas en cuenta. Y fue esto justamente lo que sucedía con las privatizadas, las empresas se negaban a ampliar su cobertura a otras áreas aduciendo costos sin retorno, esta también fue una de las causas de los conflictos por el agua.

A pesar de los avances realizados por el gobierno, su compromiso de llegar al 100% de la cobertura para el 2025 le exige que desarrolle programas integrales para incorporar a ese porcentaje que actualmente no tiene acceso al servicio para que sean ciudadanos con igualdad de derechos pero de manera efectiva.

Tareas, desafíos y sensibilidades para enfrentar el problema del agua

El gran problema del agua nos pone delante un gran reto. Mientras hay un proceso privatizador de los servicios básicos a nivel mundial, en Bolivia gracias a las movilizaciones populares se ha recuperado el control de los recursos y se ha evidenciado que la privatización ha sido una gestión negativa para el pueblo y su incompatibilidad y contradicción con el nuevo enfoque del agua a nivel mundial y nacional.

Con esta alerta, seguramente se van a encarar muchas acciones como: la gestión de riesgos en términos de atención a un desastre a través de la declaración de emergencia, que se construirán obras de infraestructura y tendido de tuberías, que se exigirá más eficiencia a la gestión de este recurso, que los gobiernos municipales se incorporarán definitivamente a esa gestión, que se articularán las distintas instituciones y niveles estatales, que se proyectarán políticas integrales que impliquen la gestión del recurso hídrico integral articulando la disponibilidad y usos del mismo, que la incorporación de gestión de riesgos y cambio climático en los planes quinquenales de todas las instituciones estatales no será solamente una consigna de cumplimiento obligatorio sino un plan para orientar acciones concretas. Pero todas esta solamente podrán tener éxito en la medida en que se impulse un enfoque social, creativo, novedoso, adecuado a los lineamientos nacionales y mundiales sobre el derecho humano al agua y a la urgencia de las necesidades actuales, cambiando las concepciones anteriores heredadas que son totalmente inapropiadas.

El problema del agua y de los alimentos no es un problema que se vaya a resolver mediante la tecnología ni el desarrollo capitalista, probablemente estos rindan unos pocos años pero luego la sociedad sufrirá doblemente las consecuencias. Estos ámbitos de la vida de la sociedad, requieren potenciar los conocimientos, saberes, tecnologías, ancestrales que se han desarrollado durante miles de años en relación a las semillas, al suelo, al manejo del agua, algo que no puede ser sustituido por la tecnología capitalista porque tienen dos finalidades distintas, esta última es la obtención de la ganancia y la otra busca la reproducción de la vida de la sociedad. Pero también requiere que hoy se genere esa sensibilidad y se articulen las prácticas, las tecnologías y las alternativas actuales, en esa dirección a través de la participación, conciencia, organización, capacidades y voluntades de los pueblos. Eso es algo que se tiene que fortalecer y criar con paciencia, es la única forma de enfrentar este tipo de problemas globales y construir civilizaciones sostenibles en el largo plazo como lo hicieron los abuelos.

Nos encontramos en una situación difícil, los tíos de las comunidades nos recuerdan una forma de organizar y concebir la vida que hemos ido perdiendo en la medida que se ha ido generando una cultura moderna que agrava estos problemas. También las niñas y niños nos llaman la atención con su sensibilidad con la Madre Tierra que nos exige a que aportemos todos a su cuidado y de todos sus componentes. Pero exige también la sensibilidad necesaria en el ámbito de la elaboración de políticas para que se adecúen desde ahora a una realidad que, al parecer, será cada vez más difícil.


1 Martins, Alejandra. Bombas de tiempo en los Andes: los 25 lagos glaciares que podrían causar “inundaciones catastróficas” en Bolivia. BBC. 1ro de noviembre de 2016.

2 Ribeiro, Silvia. Caos climático, ¿verdad o consecuencia? ALAI AMLATINA, 15/11/2016

3 Barreda, A. y Vera, Ramón. Voces del agua: privatización o gestión colectiva, respuestas a la crisis capitalista del agua, testimonios, experiencias y reflexiones. Editorial Itaca. México. 2006.

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