noviembre 6, 2026

La doble moral

La oposición ya no sabe qué hacer para sumar puntos a su favor. Al menos la oposición política que sin la firme colaboración de la oposición mediática realmente no tendría nada que hacer, aunque el “hacer” no es lo mismo que “tener” propuesta alternativa para el país.

Ahora se agarra de la Ley de la Coca, promulgada hace pocos días por el presidente Evo Morales, en un acto donde no se dejó de recordar la larga historia de lucha del movimiento campesino, no solo cocalero, contra la Ley 1008, formulada y redactada por los asesores estadounidenses e impuesta al gobierno de Víctor Paz Estenssoro en 1988 en el marco de la fracasada Guerra Internacional contra las Drogas.

Los argumentos de la oposición política y mediática han girado en torno a la falsedad, la doble moral y el miedo. Falsedad porque engañan a la gente cuando solo hablan de la hoja de coca y no dicen nada respecto a que se tendrá una Ley de Sustancias Controladas y un Sistema Penal que castigue duramente a la producción y tráfico de drogas.

Expresan una doble moral porque no le dicen al país, mucho menos a los jóvenes, que en sus dos décadas de neoliberalismo no solo que no querían mantener la coca en las zonas tradicionales, sino que con distintas estrategias apostaban por “Coca cero”, por lo tanto en la línea de “cocaleros cero”. Por lo demás, tampoco dicen que el tráfico de drogas subió a niveles históricos y que muchos de sus colaboradores se involucraron en ese negocio ilegal. Si hay un negocio típicamente capitalista es el tráfico de drogas que mueve miles de millones de dólares en el Norte y que se conecta al tráfico de armas y a la poderosa industria cultural.

La oposición desarrolla la estrategia del miedo al tratar de sostener que Bolivia quedaría mal ante la comunidad internacional por la nueva Ley de la Coca y utilizan, por ejemplo, una sola parte de la declaración del embajador de la Unión Europea quien dijo que se reformularía la estrategia con Bolivia, pero silencian perversamente la segunda parte: “seguiremos apoyando a Bolivia en la lucha contra el narcotráfico.

Es más, manipulan a la opinión pública al tratar de hacer creer que los colegios, escuelas y universidades están “inundadas” de droga, cuando un estudio de prevalencia serio hecho por la Universidad Católica Boliviana muestra que en el país lo más peligroso son las drogas consideradas legales (Alcohol y tabaco) frente a las drogas ilegales. De acuerdo a ese estudio, el consumo de cocaína no alcanza ni al 1 por ciento.

Y claro, lo que hace la oposición interna (partidos y algunos medios de comunicación) es expresar la misma doble moral que su referente político e ideológico (el imperialismo estadounidense) tiene en los campos de narcotráfico, derechos humanos y corrupción. La historia de Bolivia y América Latina es muy aleccionadora en ejemplos.

Esta oposición externa e interna, que reacciona con virulencia contra los gobiernos revolucionarios y progresistas, no quiere que recordemos el pasado con una hipócrita convocatoria a solo mirar el futuro, no porque tenga algo realmente alternativo que ofrecer a los pueblos sino porque mirar atrás los pone en el banquillo de los acusados.

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*