por: Claudia Dupeirón
La Paz (PL) Las tecnologías de las comunicaciones son el equivalente a la revolución industrial del siglo XX, es necesario asumirlas desde el conocimiento y la educación para aprovechar el océano informativo que representan, refiere el sociólogo español Manuel Castells.
Durante su reciente visita a Bolivia, el teórico remarcó que, en el mundo actual, no hay excesos de información, lo que hay es defecto de capacidad educativa y cultural para moverse en estos contextos.
La centralidad absoluta de la educación es ahora más importante que nunca, apuntó.
Sin una capacidad real de utilizar el entorno digital, los jóvenes no podrán aprender, ni las sociedades desarrollarse. El 94 por ciento de la información del planeta está en la web, por lo tanto, es necesaria la inserción en esas tecnologías para alcanzar el avance económico, aclaró.
Según Castells, ya no basta con poseer recursos naturales e industrias, es imprescindible hacer comercializaciones con valor añadido y dicha cualidad debe ser el conocimiento para generar la productividad, el crecimiento de las economías y la equidad social.
Globalización, identidad y movimientos sociales en internet
En su conferencia magistral ¿Es reversible la globalización?, en el Banco Central de Bolivia, el también economista destacó que ese fenómeno constituye una red global que abarca otras redes, las cuales se convierten en el motor de la desigualdad entre los pueblos.
De acuerdo con el académico, es importante, además, potenciar y fortalecer las culturas identitarias, un aspecto en el cual Bolivia tuvo un cambio fundamental en la última década.
El reconocimiento a la multiculturalidad y la diversidad étnica, la afirmación del papel de los pueblos que forman la base boliviana y el papel de la mujer indígena, son valores que permiten estructurar la unidad nacional sobre la base de la realidad social boliviana, y construir así un proyecto no solo de crecimiento económico, sino de crecimiento humano, apuntó.
También resaltó la urgencia del surgimiento de nuevos movimientos sociales en el continente como los agentes de cambio. Ellos tratan de transformar los valores de la sociedad, explicó.
Estos movimientos se generan en los espacios comunicativos, actualmente en las redes sociales, en Internet, que tiene la capacidad de ser un sitio autónomo, que no se puede gobernar, añadió.
La interacción en Internet es incontrolable. En la medida en que todo movimiento social necesita un espacio libre e independiente, Internet se convierte en el medio ideal, por eso los movimientos sociales, primero, nacen en las redes y, luego, en las calles.
Al decir del experto, las redes pueden hacer que caigan gobiernos, o transformar profundamente los sistemas políticos.
Hoy día la política se hace fundamentalmente en las áreas de la comunicación, los medios y en las redes sociales, ejemplo de ello fue la campaña del expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, y del actual mandatario, Donald Trump.
En su estudio: El poder en la era de las redes sociales, Castells explica que Obama, para movilizar a la gente que quería un cambio político en el país, rechazó recibir dinero de los donadores habituales y utilizó Internet.
La campaña de Obama no era solo en Internet, comenta el sociólogo. Eran grupos de base conectados entre ellos, dentro y fuera de la red, que transmitieron su experiencia de organizador de comunidad de base al mundo web.
The Washington Post nombró a Obama ‘El Rey de las redes sociales’. Según el diario, sus asesores diseñaron una estrategia a gran escala basada en tener presencia, prácticamente en todas las plataformas importantes.
En Myspace crearon perfiles para cada estado, mientras que en Linkedln plantearon preguntas a los posibles votantes. Facebook y Twitter les sirvieron como amplificadores de su mensaje, mientras que YouTube y Flickr fueron los elegidos para difundir el contenido multimedia entre sus seguidores.
Los Ángeles Times decía en el 2008 que Obama no era Bill Gates o Steve Jobs, pero su talento había radicado en encontrar nuevos usos para las herramientas disponibles.
Ocho años después, aparecía en las redes Donald Trump. Un artículo llamado ‘Yo no construí la bomba, sólo demostré que existía. La extraña conexión entre el psicólogo Michal Kosinski y la victoria de Trump’, explica cómo la compañía detrás de la campaña on line del ahora presidente fue una empresa de Big Data llamada Cambridge Analytica y su estrategia en la web.
Big Data significa que todo lo que hacemos, ya sea online u offline, deja una huella digital. Compras con tarjetas, búsqueda en Google, sitio al que se va con el teléfono celular en el bolsillo, cada ‘me gusta o like’ es recolectado. Especialmente cada ‘me gusta’
Para la campaña de Trump también se usó el método Big Five u OCEAN por el acrónimo del inglés: openness, conscientiousness, extroversion, agreeableness, neuroticism.
Big Five incluye: disposición ¿Cuán dispuesto estás a nuevas experiencias?); conciencia (¿Qué tan perfeccionista eres?); extraversión (¿Cuán sociable eres?); amabilidad (¿Cuán considerado y cooperativo eres?); y ‘neuroticismo’ (¿Eres fácil de enfadar?).
En base a estas dimensiones, los expertos se hacen una idea bastante acertada de la persona a la cual dirigen su mensaje. Ello incluye sus necesidades, sus miedos y su conducta.
Solo con tres componentes: ciencia del comportamiento usando el modelo OCEAN, análisis de Big Data y publicidad especializada, es decir, dirigida y formulada de forma muy concreta para la personalidad de cada individuo, Trump demostró, que, por segunda vez en la historia de Estados Unidos, una campaña política se gana en las redes sociales.
Las continuas inconsistencias de Trump y sus consecuentes mensajes contradictorios, de repente se convirtieron en su principal arma: un mensaje distinto para cada votante, explica el documento.
En este sentido, Castells especifica que, para una campaña efectiva en las redes, deben formarse grupos espontáneos que generen debate, análisis, estados de opinión. Convertirse en movimientos sociales.
Estos son espacios donde circulan mentiras, calumnias, pero también se forman grupos que calibran las informaciones. De ahí surge lo que llamo una cacofonía informativa-refirió- que se puede atenuar a través de la capacidad cultural y cognoscitiva de las personas.
Autor de libros como: La era de la información (La sociedad red, El poder de la identidad y Fin de milenio), Comunicación y poder, y Redes de indignación y esperanza, Castells es considerado uno de los grandes teóricos de la llamada sociedad del conocimiento.
Entre sus obras también destacan: Crisis urbana y cambio social, La ciudad informacional, y Tecnópolis del mundo: la formación de los complejos industriales del siglo XXI.
A Manuel Castells lo nombraron en 1998 Doctor Honoris Causa de la Universidad Mayor de San Andrés de Bolivia.
* Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.

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