octubre 11, 2026

Tiwanaku qhantatayita

Hace pocos días la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) anunció el “descubrimiento de nuevas ruinas arqueológicas en Tiwanaku”, en el marco de la presentación de los primeros resultados del proyecto “Preservación y Conservación de la Pirámide de Akapana”. Uno de los consultores, explicó que para el trabajo de investigación “se usó un sistema avanzado de teledetección con un dron y muestreo satelital”. Entre los resultados “se detectó una estructura grande dentro del enmallado del sitio arqueológico…”, que Puma Punku poseería dos plataformas más que están enterradas, las cuales rodean todo el templo. Es decir, “Puma Punku es más alto de lo que se conoce actualmente y casi duplica su tamaño”. Hasta ahí lo más sustancioso de la conferencia de prensa de investigadores vinculados con la Unesco, que además contó con la presencia de la Ministra de Culturas y autoridades locales. El uso de la nueva tecnología en la investigación arqueológica es ponderable, la que permitirá a los investigadores contar con nuevas herramientas y así reconstruir mejor lo que fue Tiwanaku.

¿Cuánta historia más existe y está enterrada en Tiwanaku? Sabemos que es así y todos los habitantes de esa región saben; ¿pero será que esos mismos habitantes del pueblo y las comunidades aledañas estén dispuestos a ceder espacio físico para la investigación e incluso a desocupar para la reconstrucción plena de Tiwanaku? Por algo se decía y aun se dice metafóricamente que es el Taypi qala o piedra central de los pueblos y civilizaciones andinas. Recuerdo el conocimiento y la memoria oral de Leandro Condori (oriundo de Wanqullu), otrora escribano del movimiento de los caciques apoderados, como Santos Marka T’ula. Don Leandro decía que el origen del nombre es Tiyari Wanaku, que muchos y muchas saben sobre esa gran civilización pero no la cuentan.

A pesar de las muchas investigaciones e interpretaciones realizadas desde Arturo Posnansky, Carlos Ponce y muchos otros, Tiwanaku continua invitándonos a seguir investigando, a extender interpretándolo no sólo desde un punto de vista arqueológico, sino también desde un punto de vista histórico, espiritual, urbanístico, iconográfico, en fin, lo que fue y es esa civilización ancestral; pero sería mejor si también tomáramos en cuenta la memoria oral y colectiva. ¿Sera que se contempla también en la investigación de la Unesco, la recuperación de la memoria oral y colectiva? En esta línea, recuerdo que los comunarios de Jesús de Machaca y particularmente del ayllu Qhunqhu Likiliki, se acuerdan que existe la otra parte de Tiwanaku y está ubicado en esa región. En términos geográficos la ciudadela oculta de Qhunqhu está situada exactamente paralela a Tiwanaku. Los trabajos pioneros de Maks Portugal de mediados del siglo XX han quedado como simples antecedentes y no tuvo continuidad en la investigación en Qhunqhu. En las declaraciones a la prensa el Viceministro de descolonización enfatizó que se precisan muchos arqueólogos para la tarea de investigación en Tiwanaku. Para el conocimiento de la citada autoridad, están las carreras de antropología y arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés, que podrían convertirse en grandes protagonistas de la investigación. 


*       Es aymara-boliviano. Dr. en Estudios Culturales Latinoamericanos y es Docente en la UMSA.

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*