Creo es tiempo de entrar a discutir en el proceso de la descolonización de ¿qué hacemos con los patrimonios coloniales? Heredados de la colonia española y el republicanismo. Cada cierto tiempo aparecen voces, manifestaciones y defensores del patrimonio cultural colonial del país, llámese edificios (muebles/inmuebles), expresiones estéticas y hasta la defensa de una “ciudad vieja” como el casco colonial de la ciudad de La Paz.
¿Cómo construyó el colonialismo la ciudad de La Paz? Fundando sobre otra ciudad llamada Chuqiyapu marka, otrora aglutinadora de ayllus ancestrales. Algunos nombres actuales de muchos barrios o zonas en aymara (ejemplo, Qalaqutu= pila de piedras) y quechua (ejemplo, munaypata= loma del amor) son una muestra de todo esa gran riqueza intercultural existente. Como parte de la gran cruzada religiosa de dominación, las iglesias católicas de la ciudad vieja (fue similar en Quito y Cusco), se edificaron sobre las wak’as ancestrales andinas. Hace poco, un Viceministro del Ministerio de Culturales, pidió a la iglesia católica “abrir las puertas” el 21 de junio para celebrar el año nuevo andino amazónico, puesto que en las iglesias están las wak’as. Está claro que el clero dijo que no se podía hacer ese pedido. Porque en el fondo aún se sienten que han triunfado en la dominación espiritual de los pueblos ancestrales.
A lo largo de los años, desde la colonia hasta la actualidad, La Paz quiso imponerse sobre Chuqiyapu marka. Sería largo enumerar los grandes momentos de desencuentros de estas dos ciudades que tienen legados civilizatorios distintos y la lucha por la reivindicación del patrimonio cultural es una de esas disputas. Pero ¿qué es un patrimonio cultural? puede ser definido como una construcción social, cultural y política, entendida ésta como la elección simbólica y subjetiva de elementos culturales del pasado. ¿Cuál es pasado para Bolivia? Lo colonial. A pesar de la situación de dominación de los pueblos ancestrales, el patrimonio cultural actual es el resultado de mecanismos de conflicto y negociación. Este patrimonio colonial es reciclado, adaptado, refuncionalizado, revitalizado, en un contexto de “la modernidad”. ¿Qué sucede cuando esa refuncionalización, como es el caso del Palacio de Gobierno, ya no sirve para el presente y el futuro? Queda en el pasado, aunque en el presente sería interesante convertir en un museo donde se recuerde a los asistentes que al edificio llamado Palacio de Gobierno ya la Plaza Murillo, los indios estaban prohibidos de ingresar libremente.
En un evento sobre patrimonios coloniales, un asistente radical decía que lo lógico es que lo colonial desaparezca y con ella se extinguirán paulatinamente todo el valor simbólico de la dominación y el racismo que representó y aún representa. Incluso en términos económicos, se preguntaba ¿cuánto representa sostener vetustos edificios que cumplieron su ciclo de vida y que hoy son una especie de zombis vivientes? ¿No es mejor construir nuevos edificios para estos tiempos y las necesidades actuales? La respuesta no es tan sencilla cuando se quiere construir distinto al pasado; porque el colonialismo se recicla permanentemente y encuentra discursos culturalistas de defensa colonial. La muestra palpable son los y las defensores del patrimonio cultural colonial, diciendo a la “Casa del pueblo” y sus similares que no sólo es una “agresión”, “errática”, “insano”, etc. sino “verdaderos engendros” que desnaturalizan el legado colonial uniforme y racista.
* Es aymara-boliviano. Dr. en Estudios Culturales Latinoamericanos y es Docente en la UMSA.

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