agosto 20, 2026

La Paz en cinco puntos

por: Gino Ostuni

Hablar de La Paz implica mencionar cientos de aspectos. Para entender la alegría de festejar el aniversario de esta ciudad es necesario haber nacido en ella o por lo menos habitarla al punto de conocer los aspectos escondidos y distintivos de sus calles, la gente, los modos de hablar, tradiciones y hasta hábitos –más que costumbres-.

Es así que en honor al 16 de julio de este año decidimos dar homenaje a La Paz de un modo especial, compartiendo un poco habitual punteo compuesto de cinco elementos cruciales que intentará agrupar los aspectos más importantes de la sede de gobierno.

Tras varias décadas algunos lugares emblemáticos han trascendido su arquitectura o su historia misma para convertirse en algo que conecta a sus ciudadanos. Estamos hablando de los Puntos de encuentro de esta ciudad como es la Basílica de San Francisco que se yergue muy próxima al corazón de la ciudad y aunque lleva en pie desde mediados del siglo XVIII hoy en día alberga un centro cultural y la Plaza Mayor suele ser el sitio preciso para darse cita y emprender destinos circundantes. Si nos dirigimos hacia el sur por la ruta principal, la avenida 16 de julio que ahora es conocida como El Prado, terminaremos en la famosa fuente donde cientos de personas deciden sentarse para esperar en diversas situaciones. De modo similar podemos mencionar el edificio principal de la Universidad Mayor de San Andrés cuyo atrio, como es de esperarse, es donde confluyen incontables estudiantes. Descendiendo aún más podremos experimentar la sensación de fijar cita en la plaza Avaroa cuya extensión causa algunos minutos de paseo casi obligatorio para coincidir con nuestro encuentro. El principal punto de acercamiento en la zona sur aún permanece en la iglesia de San Miguel que funciona como el corazón de este sector de la ciudad por su ubicación estratégica como conector a otros barrios del sur de La Paz.

A diferencia de estos puntos de encuentro la ciudad homenajeada en julio tiene lugares cuyo acceso es un poco más desafiante pero sólo así podremos apreciar las maravillosas Vistas y paisajes que ofrecen. Uno de los más representativos será el mirador del barrio “Killi Killi” que nos da la mejor perspectiva cubriendo casi todo Miraflores y que sugiere la silueta de la peculiar topografía de La Paz que suelen comparar con una gran olla. Otro lugar dentro de esta categoría es el mirador de la iglesia del Montículo que no sólo nos dibuja una encantadora vista de la parte baja de Sopocachi sino también nos da paso a la tradición de este lugar: los incontables encuentros de enamorados. La zona sur no se queda sin su mirador ubicado en el barrio de Mallasilla. Las vistas y paisajes son diferentes en esta ocasión; sin embargo, al ser apartado de la ciudad la sensación que deja es inigualable. Poca gente lo visita convirtiéndolo casi en un lugar místico con cualidades para la introspección personal.

Continuando con este conteo y adentrándonos más en el diario vivir local debemos mencionar algunos de los “Gustitos” nuestros. ¿Quién en su sano juicio no ha probado una rica llaucha temprano en la mañana de camino al trabajo? Considerando la pericia necesaria para consumir la empanada y aprovechar todo el queso que contiene sin derramarlo. Las tradicionales salteñas a media mañana o unas tucumanas que se diferencian de todas las demás en el país o hasta la crujiente marraqueta que está entre los mejores panes posibles. Tenemos comidas para cada hora y situación como al salir del estadio luego de un partido para saborear un anticucho dejando que el sabor de la papa y la carne de corazón sean parte de la noche. Si es que ya es tarde y simplemente queremos calmar el estómago, a cierta hora luego de que el sol se pone inician la venta de hamburguesas en numerosos puestos de la ciudad. Toda esta comida de paso es una gran competencia para las grandes industrias que jamás podrán igualar la experiencia gastronómica que ofrece la ciudad de La Paz a todas horas.

La numerosa cantidad de culturas en Bolivia pueden atisbarse en la sede de gobierno que es donde llegan bolivianos desde todas las direcciones. Esto ha enriquecido, sin duda, las características locales y como es de esperarse en el mundo lingüístico también ha modificado el español para dar un resultado con características propias. Demos un vistazo a algunas Expresiones comunes. Es de lo más habitual escuchar referirse a todos los sustantivos por su diminutivo. “Vamos a tomar tesito”, “Un vasito de agua”, “Con salsita por favor”. Esta manera de expresarse genera más afinidad con el interlocutor y es una costumbre común sin importar el contexto. En otros casos nos encontramos con expresiones como “¿Y la yapa casera?”. Siempre intentando tener la simpatía de vendedor y cliente el comercio callejero nos permite adquirir una pequeña cantidad por encima de la solicitada inicialmente.

Pero ninguna otra expresión caracteriza más a un paceño que su tradicional, efusivo y prolongado “YAAAAAA”. Este casi grito es usado en situaciones variadas y hasta insospechadas. Al final de una broma, para dar a entender incredulidad, para mostrar la sorpresa que irá en proporción al volumen y longitud de la expresión o hasta para mostrar cierto grado de timidez. Todo dependerá del grupo y el contexto donde surja, además de ser un acto efusivo extremadamente contagioso capaz de propagar el sentimiento que expresa entre gente cercana.

En las calles también encontramos Personajes tradicionales. Personas que con sus labores contribuyen con las características del lugar como pueden ser los lustrabotas siempre dispuestos a trabajar y conversar, gente de la tercera edad sentada en las plazas del centro aún con el periódico abierto de par en par manteniendo una tradición de lectura o hasta las caseritas que están a cada paso vendiendo dulces, cigarrillos, ropa, entre otras cosas. Pero no todos los personajes paceños son tan habituales. Existen las amadas y respetadas cebritas: jóvenes vestidos de estos animales que forman parte de un proyecto de educación vial que se han convertido casi en la mascota de la ciudad.

Solamente con todos estos elementos en mente podemos dar un vistazo a su Gente. Cada uno de los puntos anteriores es un factor determinante para comprender al paceño. En principio un poco introvertido, quizás sintiendo el estrés de una sede de gobierno pero aún con todo eso siempre dispuesto a un trato gentil en la mayoría de los casos. Silencioso al principio pero mayormente dispuesto a compartir los sentimientos positivos que La Paz siembre en sus habitantes siempre con un sentido de comunidad que despierta en situaciones particulares: festivas, defensa de derechos, afinidades e intereses comunes.

La Paz se caracteriza por el caos del día a día manifestado en el tráfico vehicular, el masivo tránsito de gente para un urbanismo que aún se desarrolla para albergar cómodamente a sus transeúntes, la mezcla de sonidos violentos, el ritmo rutinario, los olores entremezclados en el aire pero es justamente en todos estos aspectos que el paceño encuentra un balance en medio de este caos como quién tiene su propio orden en el desorden. Es la cantidad de riqueza cultural lo que estalla en el diario vivir y que podemos disfrutar si ponemos la atención necesaria en nuestro andar.

Esa es, a grandes y toscos rasgos, nuestra sede de gobierno. Estos son algunos de los elementos de La Paz.

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