por: Camilo Agramont
Isabel Álvarez y Viviana Sanjinés son diseñadoras de moda bolivianas que han conseguido innovar en su campo de trabajo a partir de la utilización de elementos tradicionales del país y también inspirándose en personajes históricos. Isabel rescata los tejidos andinos, conocidos como aguayos, para confeccionar prendas de moda. Ella conoce el valor simbólico e histórico de estos tejidos y la importancia que tienen. Viviana emplea por su parte los tejidos andinos como material de sus confecciones de corsetería gótico-victoriana creando un vínculo intercultural entre dos estilos y expresiones que estaban separados por tiempo y espacio hasta entonces.
Isabel Álvarez se inició en el diseño a temprana edad, recuerda sentir esa pasión desde las tardes que pasaba con su abuela haciendo collares durante su infancia. A partir de eso, ella fue atravesando un camino en el campo del diseño de modas que la llevó hasta un momento decisivo en el que ella decidió comenzar “Folk” como un emprendimiento propio dejando muchas cosas de lado para enfocarse en este nuevo proyecto y así conseguir su sueño. “Folk” se conforma a partir de esta pasión de Isabel por crear objetos únicos, especiales y que puedan transmitir algo propio y auténtico. Los aguayos, tejidos andinos de tradición ancestral en Bolivia, encajaban con las características que Isabel buscaba para sus diseños. Los aguayos son piezas que cuentan historias a través del lenguaje simbólico que está presente en los tejidos, contienen en ellos una parte espiritual de la persona que lo teje y es por eso que cada aguayo es único e irrepetible. Isabel decidió utilizar estos tejidos porque son algo que nos diferencia de un mundo de muchas alternativas y porque son algo de lo que mejor se hace en el país. “Estos tejidos son importantes porque nos ayudan a tener claro quiénes somos y de dónde venimos”, esa es la creencia en la que la diseñadora basa su trabajo diario en “Folk”.
Isabel desarrolla sus diseños tanto dentro como fuera de su taller de confección, no existe una rutina particular en “Folk”. Su labor se divide en actividades diversas, momentos de retroalimentación como salir en busca de materiales o atender a reuniones, otros días de trámites que Isabel no disfruta mucho, pero también están los más apreciados días de exploración donde ella asiste a eventos como conciertos, festivales o simplemente da un paseo para despejar la mente. Las ideas que surgen durante esas actividades se concentran en su trabajo de diseño y realización de prototipos en el taller, que es donde se plasman las confecciones con el detalle y autenticidad que busca ella para que cada diseño sea único.
Isabel considera que el resultado más importante de su trabajo en Folk es que las personas que compran las prendas que ella diseña sienten una conexión especial con la marca. Esa conexión está basada en la sinceridad, constancia y la identidad que buscan transmitir en sus confecciones. Con el trabajo que hace en “Folk” ella espera poder influir para una sociedad más consciente de su identidad para que se puedan acortar las brechas para alcanzar los sueños e ideas que hacen a cada persona única en estos tiempos de uniformidad social. “Folk” es uno de esos sueños que se ha materializado para dejar una huella representando algo singular y propio, y sobre todo muy genuino.
Una identidad distintiva y particular es algo que ha logrado Viviana Sanjinés con su propio emprendimiento en diseño de moda. En 2008 ella comenzó “La Condesa Gótica” como la primera y principal oferta de vestimenta gótica de diseñador en el país, las redes sociales fueron una herramienta clave para que la iniciativa de Viviana crezca y llegue a exportar sus prendas al exterior. Viviana tiene muy claro el momento donde comenzó el viaje de “La Condesa”, que es un personaje que creó durante un curso de dibujo de manga inspirado en la condesa húngara Isabel Báthory, una mujer que cometió un gran número de crímenes que le atribuyeron el título de “La Condesa Sangrienta” en el siglo XVI. Un blog digital y una página de Facebook fueron los medios para que Viviana diera a conocer sus líneas de alta costura que ofrecen una variedad de corsés elaborados artesanalmente y caracterizados por el estilo gótico y victoriano. “La Condesa Gótica” tuvo un éxito considerable desde el inicio pues su propuesta se sintonizó rápidamente con el público al que apuntaba, mujeres de 18 a 34 años que tengan afinidad con la subcultura gótica.
Pronto llegaría el momento de expandir lo horizontes con nuevas propuestas, es así que se dio paso a “La Condesa Andina”. Mediante a la utilización de textiles andinos en la confección de la corsetería, Viviana consiguió llegar a mercados extranjeros, los diseños de su nueva línea gótica-andina se venden en Inglaterra, el lugar de origen de la subcultura gótica. Esta nueva propuesta de Viviana se origina también por una misión de rescate de una tradición ancestral tan importante como el tejido.
Viviana conoce muy bien la tradición del tejido en el país, y sabiendo que esta práctica viene desde los orígenes mismos de la sociedad boliviana ella considera que su preservación es un asunto de suma importancia. Con el uso de los tejidos andinos en sus confecciones ella le da continuidad a la vida de estas piezas. Viviana también piensa que esta miscelánea entre lo gótico y lo andino es perfectamente práctica pues la riqueza simbólica y cultural de los tejidos andinos sobreviven a la influencia y combinación con lo ajeno, prueba de ello es que los tejidos andinos han mantenido su identidad durante siglos a pesar de las etapas de dominación extranjera por la que pasaron los pueblos originarios que realizaban la práctica del tejido.
Tanto Isabel como Viviana han innovado con la utilización de tejidos por un compromiso con la identidad cultural del país, se trata de rescatar estas expresiones ancestrales para preservarlas a futuro en vestimentas modernas. Después de todo, la misión del diseño de modas no es tan distinta a la del tejido de aguayos, ambos se elaboran con el fin de ser el manifiesto de una identidad, con el objetivo de ser algo representativo de la persona que lo usa, algo que defina y distinga a la persona diciendo quién es y de dónde viene. Al igual que los tejedores de aguayos dejan en su textil una parte de ellos, Viviana e Isabel dejan un fragmento de ellas en cada prenda que diseñan y confeccionan. Ambas destacan por la creatividad, empeño y constancia que han puesto en estos esfuerzos por revitalizar el papel de los tejidos andinos como elementos culturales de tanta tradición e importancia histórica en Bolivia. Viviana Sanjinés e Isabel Álvarez han tenido un éxito notable en su misión de rescate y preservación de la cultura nacional además del éxito empresarial que han alcanzado con sus emprendimientos, innovando con recursos creativos y reflexionados se puede hacer mucho por la promoción de la cultura del país y estas historias son la prueba.

Leave a Reply