agosto 16, 2026

Inti Peredo: Comandante por siempre del ELN boliviano

Vivimos tiempos novedosos y por eso mismo apasionantes, para quienes nos formamos en un marxismo revolucionario que tenía en la Cuba de Fidel, el Vietnam de Ho Chi Min, la R.P. China de Mao y la Libia de Gadaffi los paradigmas de procesos revolucionarios. Nuestro proceso, no puede obviar las experiencias pasadas y la calidad de dirección de sus conductores.

Por eso, revivimos la multidimensional figura de Inti Peredo en este nuevo aniversario de su asesinato.

El Inti en su contexto histórico

Sin duda alguna, el mundo en los 70 vivía aún los temblores de la crisis de los misiles en el Caribe y la definición de la Revolución Cubana como socialista; la insurgencia del mayo francés y el cuestionamiento de los movimientos sociales al poder de la Francia de De Gaulle; las victorias vietnamitas en sucesivas batallas contra los marines norteamericanos; los procesos de liberación en el África y la constitución de estados nacionales africanos; las luchas contra el apartheid en EE.UU. junto a la actuación de las Panteras Negras y la heroica gesta del Che en tierras de nuestra América.

El Inti como hombre nuevo

En ese contexto, la radicalidad en la lucha implicaba un auténtico compromiso con las ideas, lo que llevaba a los revolucionarios, no sólo a luchar por ellas sino hasta morir por ellas. Un revolucionario, un cuadro revolucionario, era considerado un ser excepcional que había introyectado en su propia vida una conciencia y moral que lo proyectaban como un ser del tiempo futuro, de cuando triunfe el socialismo en el mundo y se empiece a construir el comunismo.

Eso era proletarizarse, aun teniendo cuna pequeño burguesa y empezar a construir en la vida cotidiana, el hombre nuevo en la transición socialista hacia el comunismo.

Y el pensar así era tener conciencia plena de lo que significaba una lucha a muerte contra el capitalismo y el imperialismo norteamericano.

El Inti y la vía armada

Y ahí, en ese intersticio, se insertaba la violencia revolucionaria, como un acto de amor hacia los pobres de la tierra, mediante la cual se transformaban las estructuras de injusticia y opresión, junto al pueblo organizado y armado. Sólo que la violencia revolucionaria era primero auto aplicada porque el asumir la lucha armada implicaba una disciplina de secretos, renunciamientos y privaciones que comenzaban por uno mismo, con inmensas dosis de sacrificio hasta ser capaces de entregar la vida. Si tu proyecto político era creer en la lucha armada como método, la condición sine qua non, era exponer el pellejo para demostrar las verdades.

El Inti comandante guerrillero

Eso llevaba a vivir en condiciones de clandestinidad permanente, sabiendo que primero la CIA existía y era capaz de desaparecer o asesinar a dirigentes revolucionarios y luego también existiría un Plan Cóndor que pretendía contrapesar a la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR), articulando las Fuerzas Armadas de países subordinados a los intereses norteamericanos, en su lucha “contra la subversión comunista”.

Y quien había comprendido en absoluta profundidad toda esta filosofía de lucha, teórica y prácticamente, fue el Inti Peredo, el mejor de los combatientes bolivianos del ELN.

Sobreviviente de la heroica gesta del Che, supo asumir la responsabilidad no sólo de salvar la vida de los otros 4 sobrevivientes (Pombo, Darío, Urbano y Benigno) sino también y fundamentalmente, reorganizar al ELN con moral, coraje y valentía para iniciar nuevos ciclos revolucionarios.

El Inti ideólogo

Para conocer el pensamiento del Inti, es preciso conocer sus textos, que si bien no son numerosos, exponen con plenitud sus ideas. Mi Campaña junto al Che, la carta a Fidel con motivo de los 10 años de la Revolución Cubana, la entrevista de la revista “Punto Final”, Santiago de Chile, año IV, Nº 88 (única ya que él no concedía entrevistas), y sobre todo el Volveremos a las Montañas, lo muestra como el boliviano que mejor había comprendido el pensamiento y había reflexionado sobre la práctica revolucionaria del Che, a quien seguía como ejemplo de vida.

El Inti internacionalista

Ya en 1963 expresó su carácter progresista y revolucionario. Junto a su hermano Coco y al “Loro” Vázquez Viaña colabora con la guerrilla de Jorge Ricardo Masetti (EGP) desarrollada en Toldos, Salta, Norte de Argentina. El 1965, también colaboró con la guerrilla de Luis de la Puente y Héctor Bejar en el Perú (ELN), ayudando a cruzar la selva por territorio boliviano desde Puerto Maldonado a Puno.

En marzo de 1966 se contacta con José María Martínez Tamayo, “Ricardo”, para iniciar los preparativos del foco guerrillero. El 25 de julio parte para la isla en compañía de solo nueve militantes de los 20 ofrecidos, integrando así el segundo grupo de bolivianos enviados a Cuba.

El Inti crítico de la burocracia del aparato comunista

Después de los avances y retrocesos de los burócratas comunistas bolivianos, Inti usaba con frecuencia un concepto: los pseudorrevolucinarios. Y los llamaba así porque criticaba el dogmatismo del aparato comunista que además de su pesadez, funcionaba sólo en tanto y cuanto le interesaba al PCUS y su posicionamiento en el contexto internacional. Militante disciplinado como era, sostuvo el debate interno, hasta que la decisión de dejar aislada a la guerrilla, definió también su ruptura ideológica, orgánica y política.

El Inti en su último combate

Por eso el imperialismo no dejó de perseguirlo y en sus medidas activas, lo mató más de una vez. Sin embargo, la noticia del 9 de septiembre de 1969, resultó fatalmente cierta. Una vez más la delación y traición segaron la vida de una de las columnas del proyecto de revolución continental. El Inti, brindó su último combate en tempranas horas de la mañana de ese día, contra 150 policías que lo habían acorralado en una casona de la Calle Santa Cruz. ¿Era lógico tener una casa de seguridad sin condiciones para el escape o finalmente para presentar combate? Es un misterio que aún el tiempo no ha revelado, pero seguramente lo hará. Lo cierto es que Inti, cayó herido, fue detenido y torturado en una celda de la cárcel de Achocalla, al lado de la Capilla de la ex Hacienda, donde finalmente fue asesinado al no delatar absolutamente nada de la estructura de la organización, ganándose para la eternidad su condición de Comandante del ELN.

El Inti y su legado para el proceso de cambio

Cuadros de la estatura moral y la talla ideológica política, son indispensables en cualquier proceso revolucionario. El Inti seguramente habría aportado a partir de su moral política que exigía hacer lo que el mismo hacía y decía. Hombres y mujeres de esas dimensiones nos hacen falta, más aún cuando afloran debilidades que de no ser debatidas ideológicamente y combatidas políticamente, pueden convertirse en corrientes ideológico políticas negativas para el proceso.

Inti fue y será un Comandante del proceso de cambio y su ejemplo nos inspirará nuevos combates contra el imperialismo y sus agentes locales.

Camarada Inti: ¡¡¡Presente!!!


*       Sociólogo. Militante Guevarista.


“Me golpearon varias reacciones: turbación por el respeto que le tenía (y mantendré siempre), emoción profunda, orgullo de estrecharle la mano, y una satisfacción difícil de describir al saber con absoluta seguridad que en ese momento me convertía en uno de los soldados del ejército que dirigía el más famoso comandante guerrillero (…) Al poco rato, Pombo me entregó una carabina M-2 (mi primera arma) y el equipo de combatiente. Sin embargo, esa anoche comenzó mi vida de revolucionario verdadero”. (Mi campaña junto al Che).

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