agosto 16, 2026

Almagro y la oposición antinacional

Un grupo de legisladores del partido de gobierno, secundado por un par de sus colegas de la oposición, ha presentado un Recurso Abstracto de Inconstitucionalidad contra varios artículos de la Constitución Política del Estado que registren el ejercicio de derechos humanos, dentro de los cuales están los derechos políticos.

Le corresponderá al Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) estudiar y analizar a fondo los argumentos planteados en el recurso, de los cuales es que el elegir y ser elegido sin ninguna restricción, que no sea con causales muy concretas, es el más importante y plenamente garantizado por Tratados Internacionales como el Pacto de San José. Y que en materia de derechos humanos los Tratados Internacionales prevalecen sobre la propia Constitución.

La reacción de la oposición ha sido la esperada. A pesar de que el MAS aprobó en su congreso nacional de noviembre del pasado año cuatro caminos para lograr la postulación del presidente Evo Morales para las elecciones generales de 2019 y de las cuales una de ellas era acudir a una interpretación constitucional como se pide ahora, los dirigentes de la oposición han lanzando el grito al cielo con el respaldo de sus aparatos mediáticos.

Los jefes de la oposición, esta vez sin Luis Revilla y una vez más sin la presencia de Jaime Paz Zamora, han presentado otro recurso al TCP para que rechace la demanda interpuesta por el MAS. Hasta ahí perfectamente válido desde el punto de vista legal. Es un punto de vista distinto al que tiene el partido de gobierno y es precisamente en temas y circunstancias como estas que el Tribunal Constitucional debe intervenir.

Lo que sí, se lo había advertido desde editoriales y análisis políticos de este semanario, que la derecha continental timoneada por Estados Unidos y operada a través del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, no iban a dudar en lanzar sus dardos injerencistas contra Bolivia cuando llegara el momento. Y así lo hizo Almagro el jueves pasado, cuando expresando un absoluto desconocimiento de la Constitución boliviana se atrevió a sentenciar que Evo Morales debe respetar los resultados del referéndum del 21 de febrero de 2016, cuando la intención de modificar el artículo 168 de la CPE no prosperó.

Es obvio que un sector de la oposición que públicamente ha reconocido que la Constitución todavía tiene algunos caminos para su reforma en la perspectiva de la repostulación de Morales no va a abrir su boca para contestarle a Almagro. No hay que ser brujo como para asegurar que Carlos Mesa, que es uno de ellos, preferirá no decir nada sobre las declaraciones injerencistas de Almagro. La sumisión a los mandatos y coordinaciones con el amo imperial es mucho más fuerte que las convicciones que se pueden tener.

Sobre Almagro qué se puede esperar. Nada. El ex militante de la izquierda uruguaya, de quien el Pepe Mujica está avergonzando, es el instrumento de los planes de Estados Unidos para salirle al frente de los gobiernos progresistas y revolucionarios de América Latina. Hasta ahora ninguno de esos planes le ha funcionado contra la revolución venezolana, la cual sobre la base de la permanente movilización de la mayor parte de la población de ese país no solo ha derrotado las acciones violentas de la oposición sino que avanza por la vía de la Asamblea Constituyente a profundizar su proceso. El poder político se defiende desde el pueblo mismo.

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