por: Luis Oporto Ordóñez y Carola Campos Lora
La tradición obrera de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia se caracterizaba por llevar en los cargos directivos de sus congresos, ampliados y asambleas, a esclarecidos dirigentes mineros. La notable e histórica excepción fue la elección de un profesor para presidir el Congreso Nacional Minero de Corocoro.
La sorprendente educación en las minas
Zenón Márquez Mendoza nació en la ciudad de Potosí, el 21 de febrero de 1942, donde pasó su infancia y estudió la primaria en la escuela “Alonzo de Ibáñez” y la secundaria en los colegios “Calero” y “Pichincha”. Cursó sus estudios superiores en la Escuela Normal Superior “Simón Bolívar” de La Paz, graduándose como Profesor en Ciencias Sociales con asignaturas de Historia, Geografía y Cívica (1970). Empezó su carrera en la Unidad Educativa “Miraflores” de Uncía (1970) y fue el fundador del Colegio Humanístico “Junín” (Ciclo Medio) de la Empresa Minera Catavi (1971), donde trabajó como profesor. Fue allí cuando conoció a su esposa Dillma Velásquez Centellas, oriunda de Catavi (Provincia Bustillos, Potosí), con la que tuvo dos hijos: Leninka Dillma (+) y Zenón Jaime.
La educación, una de las grandes conquistas sociales del siglo XX, se basa en el Estatuto de Educación Pública (1930) pero fue la Ley General del Trabajo la que obligaba a las empresas mineras implantar una escuela en sus centros industriales. La nacionalización de las minas (1952) traspasó a la COMIBOL 6.416 alumnos de escuelas de las empresas nacionalizadas de Patiño, Hochschild y Aramayo, que impartían clases hasta el tercer curso de primaria. [1] La Oficina Técnica de Educación de la Empresa Minera Catavi, elaboró la propuesta educativa para la COMIBOL (1953) [2] sobre cuya base el educador Humberto Quesada, colaborado por el profesor Víctor Manuel Ayllón, redacta la Política Educativa de las Minas Nacionalizadas (1956) que se caracteriza por la doble dependencia de los servicios educativos: en el aspecto técnico-pedagógico del Ministerio de Educación y en lo económico-administrativo de la COMIBOL. A nivel general se establece la obligación de las empresas de sostener por su cuenta centros de alfabetización para sus trabajadores. [3] La política educativa de la COMIBOL crea colegios secundarios e industriales, fomenta la educación para adultos, desarrolla un programa de becas para estudiantes de educación primaria, media y superior y garantiza dotación de desayuno escolar, mandiles y guardapolvos, material escolar, transporte, laboratorios de física y química, colonia de vacaciones y bibliotecas escolares y promueve campañas sanitarias. [4] Sin embargo, eran pocos los adultos del distrito minero que sabían leer y escribir por lo que ser maestro significaba un gran desafío pues la mayoría de los trabajadores y dirigentes no logró completar el ciclo secundario. Esa necesidad motivó a un grupo de jóvenes maestros con compromiso social, a fundar el Centro de Educación Media Acelerada (CEMA), destinado a atender a la población adulta del distrito minero, en horario nocturno, en instalaciones de la Empresa Minera Catavi. Hubo afluencia de la población civil pero acudieron en masa trabajadores y dirigentes mineros, en su objetivo de completar sus estudios. Fue su primer acercamiento al movimiento sindical de parte de Zenón Márquez, pues allí conoció a dirigentes como Arturo Crespo, Dionisio Coca, Santiago Salazar, que asistían al CEMA de manera intermitente (1972).
Un profesor preside el Congreso Nacional Minero de Corocoro
Los sindicatos mixtos de Siglo XX y Catavi eran selectivos para conformar sus directorios porque éstos tenían que estar integrados por trabajadores regulares, pero por resolución de Asamblea General del Sindicato de Catavi hicieron una excepción con el profesor Zenón Márquez para conformar una fórmula en la que fue elegido Secretario General del Sindicato Mixto de Trabajadores de Catavi (1971-1972). Bajo su dirigencia, los obreros resistieron el Golpe de Estado del Cnl. Hugo Banzer, quien luego de consolidar el asalto al poder el 21 de agosto de 1971, ordenó tomar los centros industriales con el objetivo de destruirlas radios mineras y la persecución de militantes de izquierda y dirigentes sindicales. Durante la dictadura banzerista se declaró ilegal a los sindicatos, se produjeron allanamientos de casas y violaciones de derechos humanos, forzando a que los dirigentes entraran en la clandestinidad, como fue el caso de Zenón Márquez. Luego fue transferido a la Empresa Minera Unificada del Cerro de Potosí EMUCP (1974), donde conoce a Edgar Ramírez y a dirigentes comunistas. Zenón Márquez se formó y forjó en la línea marxista- leninista y fue miembro de la Juventud Comunista de Bolivia en la esa ciudad. Con la experiencia adquirida en el distrito minero de Siglo XX, plantea organizar una fórmula para terciar en las elecciones sindicales de 1974. La característica en la Empresa Unificada es que existían dos sindicatos, uno de obreros metalúrgicos y otro de empleados. Ese año se presentaron dos fórmulas en las que Edgar Ramírez fue elegido Secretario General del Sindicato Central de Metalúrgicos y Zenón Márquez Secretario General del Sindicato de Empleados de la EMUCP.
En medio de represión política e imposición de coordinadores laborales por la dictadura, se reorganizaron los sindicatos mineros que eligieron a sus delegados de base y reconstituyeron sus sindicatos. La FSTMB convocó al Congreso Nacional Minero que se desarrolló entre el 1 al 6 de mayo de 1976 en Corocoro. Los trabajadores y empleados de Potosí eligieron a sus delegados. Los trabajadores del Sindicato Central de Metalúrgicos a Edgar Ramírez y el Sindicato de Empleados a Zenón Márquez. Por decisión de las dos representaciones, Márquez fue elegido para dirigir el Presídium del Congreso y Edgar Ramírez fue Presidente de la Comisión Política, apoyados por los sindicatos de Siglo XX, Catavi, 14 sindicatos del Consejo Central Sur y el sindicato de Corocoro. De esa manera, por primera vez en la historia del movimiento sindical, un profesor fue elegido para dirigir un Congreso Nacional de Trabajadores Mineros de Corocoro, cuya importancia radica en que era una afrenta a la dictadura banzerista y el desconocimiento de los coordinadores laborales. Las demandas del Congreso tenían un carácter político y sindical: Amnistía general e irrestricta, Respeto por las libertades políticas y sindicales, Recontratación de obreros y dirigentes despedidos por causas político sindicales y Retiro de las Fuerzas Armadas de los Centros Mineros.
Represión y persecución política
Banzer integró el Plan Cóndor, tenebrosa red de inteligencia de las dictaduras del Cono Sur. Al término del Congreso Minero de Corocoro, instruyó la represión contra los dirigentes que participaron en él. Se apresó a Víctor López Arias, René Higueras del Barco, Edgar Ramírez Santiesteban, Oscar Salas Moya, Octavio Carvajal y otros, confinándolos a Chile. Era evidente que la dictadura había sufrido una derrota con la reorganización de los sindicatos mineros en el Congreso de Corocoro. El exilio y destierro de los dirigentes mineros fue respondido con el ingreso en huelga de hambre de cuatro mujeres, esposas de dirigentes mineros, Aurora de Lora, Nelly de Paniagua, Angélica de Flores y Luzmila de Pimentel, junto a sus hijos en el Arzobispado de La Paz, la tarde del 28 de diciembre de 1977, [5] doblaron el brazo al dictador, que convocó elecciones y dictó amnistía parcial, prohibiendo el regreso a Bolivia de 348 exiliados, entre ellos el ex Presidente Hernán Siles, ex ministros y dirigentes obreros y políticos: [6]
“Inmediatamente, el movimiento de solidaridad con los exiliados políticos excluidos de la amnistía se fue propagando por todo el país. Al mismo se sumaron sacerdotes, universitarios y miembros de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos”. [7] La presión social obligó al dictador a decretar la amnistía general de irrestricta. [8]
A la postre significaría su derrocamiento a manos de su delfín, el general Juan Pereda Asbún. Zenón Márquez continuó su activa vida sindical y política que no fue óbice para continuar su trabajo como educador en la Escuela “Jaime Mendoza” (Ciclo Intermedio) de la Empresa Minera Unificada. Con el apoyo del dirigente Alberto Choque, Secretario General del Sindicato Central de Metalúrgicos de la Unificada, fundó el Colegio “Manuel Asencio Padilla” (Ciclo Medio) en la misma empresa (1980).Durante la dictadura del general Luis García Meza, fue elegido Secretario General de la Asociación de Maestros Mineros de la Empresa Minera Unificada (1980-1981) época en la que se convoca al Congreso de Maestros Mineros donde es designado Director Laboral ante la Caja Complementaria del Magisterio Fiscal (1981, 1982 y parte de 1983). La directiva de la Caja estaba conformada por la Confederación de Maestros Urbanos, la Confederación de Maestros Jubilados, la Confederación de Maestros Rurales y el magisterio de la COMIBOL. Cada sector estaba representado por un Director Laboral, que integraba el Directorio General de la Caja Complementaria.
El DS 21060 y la transición al magisterio fiscal
Como consecuencia del DS. 21060, los colegios y escuelas dependientes de la COMIBOL, fueron transferidos gratuitamente a los municipios y se extingue el Servicio Educativo de COMIBOL. Zenón Márquez engrosa las filas de relocalizados y se suma a la protesta minera, participando en la Marcha por la Vida, en agosto de 1985, junto a David Cortés, fueron los dos únicos profesores en la histórica marcha. A tiempo de desvincularse de la COMIBOL se incorpora como profesor al sector fiscal, compuesto por maestros urbanos y rurales que rechazaban a profesores procedentes de la COMIBOL, por dos razones: Primero porque a través de la FSTMB y la COB, mediante Decreto Supremo, lograron su incorporación al Ministerio de Educación entre 1985 y 1986; por otro lado, porque fueron contratados bajo el régimen de la Ley General del Trabajo, que establece la liquidación de beneficios sociales, beneficio que excluye a profesores del área fiscal. [9] Una vez incorporado al magisterio fiscal, continúa con la actividad política y es elegido como máximo ejecutivo de la Federación Sindical de Maestros Urbanos de Potosí:
“El trabajo fue muy febril, participé en todos los congresos, elaboré propuestas para que los maestros sean incorporados a la Ley General del Trabajo, pero este sector defendió el Reglamento de Escalafón Salarial, aprobado durante el Gobierno de Hernán Siles Suazo en 1957, que establece la inamovilidad funcionaria. El anexo al Reglamento, denominado Reglamento de Faltas y Sanciones fue aprobado durante el Gobierno de Jaime Paz Zamora, norma que considero extremadamente dura porque excluye a los maestros del sector fiscal a un régimen laboral inadecuado”. [10]
Justifica esta reflexión señalando que los docentes universitarios están incorporados en la Ley General del Trabajo y reciben beneficios sociales por el tiempo de trabajo que prestan en las Universidades Públicas.
El magisterio en la coyuntura del proceso de cambio
En su criterio, la Ley 070 “Avelino Siñani-Elizardo Pérez”, ha generado una política de Estado en materia educativa porque recoge algunos aspectos descuidados en los Congresos, por ejemplo la incorporación de los padres de familia en el proceso educativo. Considera que la experiencia del Sistema Educativo de la COMIBOL está plasmada en esta Ley, aunque no a plenitud, pues si bien en las escuelas de la COMIBOL no existían Juntas Escolares ni Asociación de Padres de Familia, la defensa del derecho a la educación se realizaba a través de los Sindicatos Mineros donde participaban trabajadores, amas de casa (en su condición de padres y madres de familia) y los propios profesores, que viene a ser algo mucho más incluyente. Afirma que:
“durante las huelgas de los trabajadores, por decisión interna de los sindicatos mineros, los servicios educativos y de salud no paraban y se constituían en secciones de emergencia junto con los huincheros, timbreros y la supervisión que inspeccionaba todos los días de huelga, para que la mina no sufriera derrumbes, inundaciones u otros siniestros. Los escolares tenían la obligación de asistir a clases, junto a los profesores, porque consideraban de alta importancia garantizar la formación educativa de los hijos de los trabajadores. En tal virtud, los Sindicatos Mineros garantizaban el suministro gratuito de materiales escolares, educativos, libros, desayuno escolar, guardapolvos, etc.”[11].
Los últimos cuatro años trabajó en el PROFOCOM como Facilitador. Actualmente es jubilado desde febrero de 2017 pero continúa ejerciendo su actividad como abogado en la ciudad de Cochabamba.
* Historiador y Archivista, respectivamente.
1 En 1960 el alumnado se incrementa a 32.120 alumnos y en 1969 a 41.493, alcanzado a 52.932
estudiantes en 1974.
2 Libro 1 de Actas del Directorio General de la COMIBOL. AHMN.
3 DS. 5735 de 10 de marzo de 1961.
4 Plan Educativo de la Comibol. AHMN.
5 Asamblea permanente de Derechos Humanos, 1978, p. 19.
6 Presencia, 21.12.1977, p. 1, 15
7 “Se extiende la huelga de hambre en Bolivia”, en El País. Edición Internacional. 11.1.1978.
8 María L. Lagos y Emilse Escobar Chavarría: Nos hemos forjado así: al rojo vivo y a puro golpe: historia
del Comité de Amas de Casa de Siglo XX. La Paz: Plural, 2006, p. 121.
9 Testimonio de Zenón Márquez, del 5.10.2017.; Testimonio de Edgar Ramírez del 5.10.2017.
10 Testimonio de Zenón Márquez, del 5.10.2017.
11 Ibidem.

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