por: Pablo Wahren
El macrismo aumentó su caudal de votos en 8 p.p. desde la elección de 2015 (primera vuelta) a la elección legislativa en 2017. Pasó de ser la fuerza más votada en 5 provincias a ganar en 13. Por primera vez desde el retorno a la democracia un partido político ganó en los cinco distritos más importantes del país: Buenos Aires, Capital Federal, Córdoba, Santa Fé y Mendoza. Difícil encontrar atenuantes a semejante resultado y por lo tanto es deseable buscar sus causas y las perspectivas que se abren.
Una pregunta que surge a partir de este resultado es ¿cómo a pesar del ajuste económico el gobierno logró semejante avance? ¿La política se impuso a la economía o el ajuste no fue tan brutal?
El umbral económico de maniobrabilidad política
Llegó el momento de ponerle algunos números a la cuestión económica para ubicar en qué punto del umbral nos ubicamos. El desempeño macroeconómico a mitad de mandato de Macri es realmente pobre. El PIB aún no superó el nivel heredado (cayó 2,6% en 2016 y acumula un crecimiento de 2,7% en 2017) y la inflación se encuentra en el mismo ratio que en noviembre de 2015 (24,2% vs 24,5% i.a. después de haber estado por encima del 40% en 2016). Todo esto en el marco de un profundo deterioro de las cuentas externas, financiado por un endeudamiento externo masivo, y de un mayor déficit fiscal. Ninguno de los problemas macroeconómicos que Cambiemos planteó venir a resolver fueron solucionados sino que por el contrario se profundizaron.
Al observar las variables del mercado laboral, que son las que más impactan en las condiciones de vida materiales de la mayoría de la población, no se registra ninguna mejoría pero el deterioro no parece haber sido tan drástico. Los datos del Ministerio de Trabajo dan cuenta de la pérdida de 15.000 puestos de trabajo asalariados registrado que fue contrarrestado con la creación de 54.000 empleos en el sector público. Está estadística es parcial ya que no da cuenta de la pérdida de puestos de trabajo en el sector informal que, por la falta de regulaciones legales, tiende a superar al privado registrado en contextos de caída. En cuanto a la composición del empleo privado se asistió a un cambio marcado por la elevada pérdida de puestos de trabajo en la industria (-60.443) y un crecimiento del empleo en servicios (+46.736). Los primeros se caracterizan por una mayor estabilidad y salarios que los segundos. Por otro lado, los salarios reales (privado registrado) se encuentran por debajo del pico máximo de 2015 pero en torno a la media de ese año, no así el salario del sector público que se contrajo de manera sostenida.
En términos fiscales el ajuste en obra pública de 2016 fue compensado con un fuerte incremento en 2017 y el gasto en prestaciones sociales se mantuvo estable durante los dos años de gobierno.
En líneas generales el gobierno tiene pocos logros en materia económica para mostrar y no son pocos los que sufrieron sus políticas económicas, especialmente los sectores más postergados. Por caso cabe destacar el impacto asimétrico de la inflación ya que la aceleración inflacionaria de 2016 (con picos superiores al 40% como consecuencia de la devaluación, quita de retenciones y aumentos tarifarios) se concentró en alimentos y tarifas, componentes del gasto que impactan en mayor medida en los sectores de menores ingresos que son quienes destinan mayor proporción de su presupuesto a estos rubros [1]. En este sentido políticas como la ampliación de la tarifa social o la garrafa social no impidieron que 600.000 argentinos se sumergieran por debajo de la línea de pobreza.
Sin embargo, si bien estamos en presencia de un deterioro socio-económico, a juzgar por los datos fiscales, de empleo y de ingresos no pareciera que estemos en presencia de un ajuste brutal como se hizo énfasis desde la oposición [2]. Dentro de este umbral económico la política tiene margen para actuar y alcanza (y sobra) para ganar elecciones.
El “imperceptible” largo plazo
Una consideración aparte merece el escenario económico de largo plazo que se está delineando. Preocupa, y mucho, el nivel de endeudamiento externo cuando la deuda no genera capacidad de repago sino que es utilizada para financiar una fuga de capitales creciente (tras la eliminación de regulaciones financieras) y un déficit comercial récord (por el abandono de instrumentos de protección comercial). Estas medidas fueron tomadas bajo el argumento de atraer inversiones pero lo cierto es que las empresas extranjeras remitieron en este periodo más dólares al exterior de los que ingresaron en concepto de inversión. Intranquiliza el desfinanciamiento del Estado vía reducción o eliminación de impuestos a sectores concentrados (impuesto a los bienes personales y retenciones a la exportación) al mismo tiempo que crece el peso de los intereses en el gasto público. Inquieta la destrucción gradual del tejido industrial y el ahogo presupuestario a la ciencia y tecnología. Asusta el plan de reforma laboral en línea con lo que fue la reforma brasilera, la reforma del sistema de salud en curso que limita las prestaciones públicas, la reforma previsional de un sistema que en los últimos años había sido autosustentable y sumamente inclusivo. También encienden la alarma los acuerdos bilaterales y multilaterales que se están negociando a espaldas de la sociedad y esconden normas que van a limitar la soberanía de la política económica.
Sin embargo, en cualquier caso, estos no parecen ser factores con un efecto explosivo en el corto plazo, y por el contrario vía endeudamiento Cambiemos parece tener margen para llevar adelante sus medidas sin perforar el límite inferior del umbral económico de maniobrabilidad política. Mauricio Macri empezó su discurso tras la victoria legislativa diciendo que el cambio “es un largo camino donde nadie nos va a regalar nada” y “lo vamos a hacer porque aspiramos a vivir mejor” [3]. Otra vez el juego entre un presente difícil y un futuro prometedor. Lo que está claro es que la disputa hay que darla en el presente porque el futuro puede ser demasiado tarde.
* @p_wahren
1 http://eppa.com.ar/wp-content/uploads/2016/03/EL-IMPACTO-ASIME%CC%81TRICO-
DE-LA-ACELERACIO%CC%81N-INFLACIONARIA-EN-ARGENTINA-FINAL.pdf
2 Las explicaciones de por qué se adaptó la estrategia gradualista en materia de ajuste no son motivo de debate de este artículo, pero pueden asociarse a factores electorales o a la movilización social masiva que se desencadenó ante ciertas medidas o problemas. Ejemplos de cambios en la política a partir de reclamos son la moderación relativa de los aumentos tarifarios y el lanzamiento del salario social complementario para el sector de la economía popular.
3 https://www.youtube.com/watch?v=BjrqCpa3xCc&t=94s

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