agosto 16, 2026

Situación Global del Capitalismo y tendencias

Todos los indicadores del presente sugieren la continuidad de la crisis mundial del capitalismo visibilizada entre 2007/08, con lo que llevamos una década de políticas anticrisis que agudizan la ofensiva del Capital contra el Trabajo, la Naturaleza y la Sociedad. Esta es la primera consideración a propósito del balance del 2017.

La ofensiva capitalista tiene antecedente remoto con el terrorismo de Estado en Sudamérica desde el golpe de Pinochet a Salvador Allende y a la experiencia de la Unidad Popular. El proceso se consolidó en el ámbito mundial con la restauración conservadora de Thatcher (1979) y Reagan (1980) y la generalización de las reaccionarias políticas bautizadas “neoliberales”, las que adquieren nueva fuerza en la actualidad ante el avance de las derechas en varios países de la región y del mundo.

Son características de la ofensiva capitalista: a) la liberalización económica con pérdidas de derechos de los trabajadores y trabajadoras, con más de 200 millones de desempleados; b) el cambio de función de los Estados nacionales, más funcionales a satisfacer la lógica de la ganancia y por eso avanzan las privatizaciones y desregulaciones; c) la apertura de las economías locales a la demanda de las transnacionales, lo que se expresa en bloques regionales más allá del Brexit, o la diatriba de Trump contra el libre-comercio. En realidad, británicos y estadounidenses re discuten su lugar en la globalización, todo para recuperar terreno perdido en la posición hegemónica.

Ese es el marco económico para la militarización de la sociedad mundial y la represión del conflicto social, visible hoy en Honduras o Palestina, pero también en Buenos Aires, con un gobierno que restringió presencias en la reciente reunión de la OMC, incluso con deportaciones. La lucha social y la presión internacional revirtieron parcialmente las medidas restrictivas al ingreso de activistas al cónclave de la OMC. El autoritarismo del gobierno del derechista Macri es convergente con la discriminación y el racismo imperante en nuestro tiempo, especialmente para revertir la agenda democrática de la región y restaurar la lógica explícita del neoliberalismo. Pero también se manifiesta con nuevos “muros” a escala mundial, el mantenimiento del bloqueo a Cuba, la presencia militar en Haití y reiteradas presiones del poder que terminan en migraciones de empobrecidos y explotados, potenciando la desigualdad socioeconómica y la marginación de millones de personas.

Se confirma así en nuestro tiempo un capitalismo delictivo con especulación financiera, amplia circulación del negocio de la droga, las armas y la trata de personas. Todo amparado en una batalla ideológica y cultural propiciada por transnacionales, que son propietarias de los principales medios de comunicación social que manipulan el sentido común. Lo que se busca es la consolidación de un sentido favorable al individualismo y al liberalismo propiciado por los beneficiarios del capitalismo contemporáneo.

La hegemonía capitalista en disputa

Los datos remiten a una ralentización de la economía mundial en el corto y mediano plazo, que no es mayor por el contrapeso que supone la evolución de China o la India, cabezas de los países “emergentes”, así llamados por ser destino privilegiado de inversiones externas en las últimas décadas. La gran cantidad de pobres y por ende, de salarios baratos para el capital mundial, transforma a esos y otros países en destino atractivo para grandes ganancias. Por eso se habló en su momento de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) y la posibilidad de que éstos se constituyan en alternativa a la hegemonía de la tríada entre EE.UU., Europa y Japón. En rigor, la discusión es quien se posiciona en mejores condiciones para la gestión de la economía mundial capitalista.

Luego de la gran recesión del 2009, la economía se recuperó en 2010, pero nunca restableció el pico de crecimiento previo a 2007/08. Todos los pronósticos hacia 2030 establecen un crecimiento pobre, sin sostener los niveles de expansión de la economía capitalista previa a la crisis mundial, y ni hablar de los ritmos conocidos en los 30 gloriosos entre 1945 y 1975. Es una realidad que Europa y EE.UU. pierden peso económico relativo con China. Esta última es la novedad del sistema mundial desde la modernización de 1978, que combina su estrategia exportadora con desarrollo de su mercado interno.

En ese marco, China se desprende de los bonos del Tesoro EE.UU.; produce y compra ORO para disputar soberanía monetaria e instala el YUAN como moneda de circulación mundial. Escala su peso comercial, económico y financiero en América Latina y el Caribe. Es una estrategia global a mediano plazo con las limitaciones de la propia conflictividad en la sociedad china. Al mismo tiempo, crece el nacionalismo europeo y estadounidense (Brexit-Trump), mientras China asume la dinamización de la globalización en tiempos de enormes dificultades y trabas a las múltiples negociaciones por el libre comercio. En rigor, EE.UU. discute los acuerdos de libre comercio, caso del Nafta, buscando nuevas ventajas comparativas para sus empresas y la posición como Estado hegemónico. Crece el armamentismo de China y Rusia y sus alianzas se asocian con Irán y otros para la disputa hegemónica en el sistema mundial.

¿Son los BRICS alternativa? ¿Es posible un capitalismo neo-keynesiano, o lo que se discute es la hegemonía del desarrollo capitalista?

La propuesta SOCIALISTA fue afectada entre 1980 a 1991, desde la crisis en POLONIA a la caída de la URSS. Con la ruptura de la BIPOLARIDAD entre capitalismo y socialismo presente entre 1945 y 1991 se habilita la consolidación de una gran ofensiva del Capital contra el Trabajo, la Naturaleza y la Sociedad (consumismo, individualismo). Como señalamos, es una ofensiva con antecedentes a partir de 1973. El SOCIALISMO reapareció en el debate desde la experiencia del Cambio Político en Nuestramérica en la primera parte del Siglo XXI, con Cuba como antecedente, luego, Venezuela y Bolivia. Es cierto que esta propuesta por el socialismo no tiene precisiones, pero supone la reapertura de una discusión a 100 años de la revolución rusa y la experiencia soviética de construir una sociedad anticapitalista.

Apuntamos a señalar que lo que se discute es el MODELO PRODUCTIVO y de DESARROLLO y en ese se formulan propuestas hacia el Vivir Bien o el Buen Vivir; la des-mercantilización y el privilegio a la producción de bienes de uso y no de cambio. Es el marco que se contrapone a la lógica liberalizadora de la derecha que pretende retrotraer la situación de la región a la lógica mercantil neoliberal de fines del Siglo XX. Para consolidar una propuesta alternativa bajo las condiciones actuales se necesita construir y discutir: a) sujetos conscientes para el cambio económico, social, político y cultural; b) el programa de las transformaciones desde ahora: soberanía alimentaria, energética, financiera, la des-mercantilización de la vida cotidiana y la lucha por los derechos; c) las formas de organización política, social y económica para la transformación social.

Todo ello es la base de un proyecto anticapitalista, antiimperialista, anticolonial, contra el racismo el patriarcalismo y la discriminación, que conforma un perfil de una estrategia para la civilización contemporánea. De otra parte, se prefigura una discusión entre neoliberalismo ortodoxo y una heterodoxia que imagina reformas al capitalismo como si pudiera repetirse la condición de posibilidad del keynesianismo. Esta contradicción, entre quienes luchamos contra y más allá del capitalismo y los que disputan la gestión del orden capitalista, demanda un esfuerzo de estudio sobre los nuevos fenómenos de la realidad para transformarla.

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