octubre 2, 2026

¿Acción colectiva de las juventudes?

por: Anahi Alurralde Molina * y Sergio Salazar Aliaga **

Este artículo es producto de un debate constante, de reflexiones encontradas en conversaciones vespertinas y nocturnas en las que ideas fueron confrontadas una y otra vez. Muchas veces nunca llegan a una concreción común y otras si, como en esta ocasión, donde a partir de la batalla de ideas este escrito pudo pensarse, delinearse y concretarse. Vamos a hablar del momento histórico que vive Bolivia desde una perspectiva analítica y responsable porque lo que nos interesa es poner en clave crítica la coyuntura del país.

De la Sociedad civil a la sociedad política

En Bolivia la construcción del Estado Plurinacional ha llegado al punto de partida de la integración, de la diversidad, del pluralismo como rasgo constitutivo, para lograr fortalecer su capacidad estatal en múltiples ejes que antes estaban postergados y que se cristalizaron en el rostro de lo indígena y de lo regional, que hacen de la dinámica de la diversidad social un óptimo social, es el tejido social de estos once años que ha ido construyendo esta nueva topología de Estado.

A partir de ciertos teóricos podemos afirmar que la construcción del Estado Plurinacional fue pensada en dos visiones, la primera en la línea de Toni Negri: la “forma multitud”, que es la conjunción de asociaciones, campesinos, obreros, estudiantes y demás, sujetos que van construyendo hegemonía, como categoría teórica, y no sólo en acumulación de poder como insistiría Gramsci. Y la segunda un poco más corporativizada con varias clases e identidades y también territoriales en “forma comunidad”.

Ese punto de partida fue un movimiento para la propia sociedad; pasamos de una sociedad civil hacia una sociedad política, que a once años de refundación está altamente politizada, tiempo valido de una sociedad política. Es inminente contemplar que en tiempo de auges tecnológicos, los sujetos (especialmente las y los jóvenes) no solo hacen una relación con la opinión pública sino que también se reflejan en medios alternativos como las redes sociales.

Liderazgos móviles y la acción colectiva

Después del 21F de 2016 se ha inaugurado la pos-verdad. Los altos índices de politización jugaron un papel importante, nunca antes se había visto a la población tan atenta a temas políticos, desde la televisión a cadenas por WhatsApp, el chef enfurecido, el futbolista haciendo spot de propaganda política, los universitarios debatiendo por las redes sociales, hay una voluntad de acciones o sentires conjuntas en torno a un tema y a liderazgos móviles.

Las redes sociales pueden construir liderazgos móviles y temporales ya que se pueden generar agentes de opinión a los que se siguen por los comentarios o por las posturas políticas que se pueden presentar. Es novedoso pues no necesitan un campo territorial, ni militancia corporativizada, ni filiación sindical, es una acción colectiva emprendida por sujetos desafiliados.

La dogmática posmoderna se ha inyectado en el sentido común de las y los sujetos y nos ha conducido a un campo de abstracciones, hemos puesto en presente la ontología de los titulares como acontecimientos del lenguaje. “El periodismo tradicional ha muerto” y la divulgación de noticias falsas o verdaderas se ha puesto en auge en este tiempo político de la banalización de la mentira.

Intelectuales o analistas políticos opositores han caído una vez más en esa trampa de “moda”, la primera en el auge del neoliberalismo con personas como Jorge Lazarte, René Mayorga, Carlos Toranzo que dejaron de hacer investigación para hacer interpretaciones, especulación, traslado de esquemas, etc. Hoy analistas como Iván Arias, Diego Ayo o Ricardo Paz se alejaron de hacer análisis y terminan diciendo: “si sale Evo haremos la Marcha desde Patacamaya y vendremos trotando”, o “saldré desnudo en la fuente del Prado”, es una intelectualidad decapitada que juega con el sentido común de la gente.

García Linera en su último texto ¿Qué es una revolución? Sostiene que la última batalla es la del sentido común, que estamos en la lucha y que hay que cambiar los esquemas mentales que reestructuran los sistemas de valor de la vida cotidiana de la sociedad entera. “La lucha por un nuevo sentido común y estructuras organizativas de las clases laboriosas son las tareas fundamentales en el proceso revolucionario; esto es, el impulso a convertir la fuerza de movilización autónoma de la sociedad en poder político capaz de desmontar las estructuras de poder de las antiguas clases dominantes”.

Por eso hoy estamos en un tiempo de pelear las significaciones de los conceptos como una visión touriana de la acción colectiva dentro del MAS, hay que romper la lectura irracionalista de la oposición. Después de dos años del 21F, la gente se organizó y salió a pedir que se respete su voto, bajo el slogan de que Bolivia dijo No, pero lo interesante su crisis de representatividad.

Muchos fueron con la tricolor o la cara pintada, pero al ver a panelistas como Waldo Albarracín o Luis Revilla no se sentían identificados, o al ver los Twits de Samuel Doria Medina, lo insultaban diciendo que él tampoco jamás será presidente. Por otro lado se vio a un Felix Patzi con ? de la gobernación abandonados en la avenida Montes. La urbe tampoco se siente identificada con él. Por eso el MAS está recogiendo esa categoría de Marx “componente político” y sobre la influencia de Charles Tilly moviliza esta nueva sociología histórica. Después de dos años de ese 21F está mostrando cualidades muy elevadas que se evidenciaron en la concentración histórica de San Francisco:

1. En primer lugar el MAS se muestra como la única fuerza partidaria de carácter nacional, con capital social, capital étnico, y sobre todo con permanencia en la disputa ideológica, como el constructor del Estado Plurinacional que enfrenta y busca la muerte de los “yoes” racistas y del “odio real y de ficto desprecio en que el colono español y el blanco republicano han envuelto y envuelven a la raza”.

2. Los movimientos sociales son también un núcleo unificador, están presentes con el MAS, pero este 21f de 2018 tuvo un componente especial: un grupo organizado de jóvenes que actuaron desde varias organizaciones, desde la sociedad civil, desde las universidades, desde los colegios, desde los barrios y desde sus sindicato marcharon juntos por primera vez en estos once años en defensa del proceso de cambio, con la bandera de Unidos Venceremos, la unidad aparece como núcleo organizativo básico, en contra de las mentiras, en contra de esta guerra de cuarta generación, en contra de todo el sabotaje a un gobierno del pueblo. Esa unidad en defensa de los humildes.

Hoy la presencia de esos jóvenes simpatizantes del proceso de cambio tiene mucha significación. La novedad de esta forma de movilización no recae en su existencia organizativa sino en su capacidad de movilización colectiva, que además se convierte un semillero de diferentes liderazgos, mucho más de los que ya existen.

Los liderazgos siempre son alteridades, son plurales y democráticos, el MAS está lleno de posibles liderazgos, muchos ya materializados, son la fuerza de renovación de la acción política, pero sobre todo tienen representatividad, rasgo que los diferencia de los mediáticos “movimientos ciudadanos” con liderazgos móviles.

Habrá que repensar el momento histórico de las juventudes en el país y cuál es su rol en este proceso de refundación en el que se encuentra Bolivia porque aunque lo nieguen o lo invisibilicen la consolidación del Estado Plurinacional es irreversible.


*     Feminista.

**   Guevarista.

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