septiembre 8, 2026

De la religión y otros demonios: Una reflexión a propósito de la obra de Rilda Paco

Una verdadera polémica se desató en Bolivia a raíz de la Pintura realizada por la artista Rilda Paco en la que figura una imagen de la virgen en tanga roja, mientras tres personajes del carnaval la observan con botellas de licor en las manos. Por un lado los grupos religiosos católicos condenaron la imagen como una ofensa irreparable a su religiosidad, por otro, varios grupos la defendieron en nombre la libertad de expresión y hay quienes la defendimos viendo en ella una denuncia a la hipocresía de la religión y las complicidades que esta tiene con el patriarcado.

Inmediatamente la pintura se hizo conocida la Gobernación de Oruro, al más puro estilo de la santa Inquisición, inició un proceso legal contra la artista, quien sabe con qué cargos, argumentando que la pintura osó “desprestigiar la santísima Virgen del Socavón y pretende destruir la patrimonialidad e intangibilidad del Carnaval de Oruro”. En efecto, la Gobernación de Oruro olvidó que el estado en Bolivia es un estado secular, que respeta la liberta de expresión, por tanto, no es posible que bajo esta constitución se enjuicie a los ciudadanos por delitos religiosos como la “herejía”.

Pero más allá de los excesos del gobernador de Oruro, la polémica por la pintura, sin duda nos transparentó como sociedad en nuestros prejuicios y limitaciones mentales, sacando a flote los niveles ocultos de intolerancia y machismo que se esconden tras la “fe” religiosa y las fiestas patronales. No otra cosa señalan las amenazas de los fanáticos religiosos quienes usando amenazas de violación, la tildaron de “prostituta”, de “ignorante” y de “una vergüenza para el país”.

El conflicto puso en evidencia los profundos entrelazamientos que existen entre la religión y el machismo. La relación entre la religión y la opresión de la mujer es histórica, no por nada miles de mueres en Europa perecieron en las piras de a santa Inquisición. Los dogmas católicos son y han sido el sustento ideológico de la represión de la sexualidad femenina y de su sumisión. La religión católica tiene un carácter androcéntrico innegable y las “enseñanzas” divulgadas a partir de lecturas bíblicas pueden llegar a legitimar incluso la aceptación pasiva de la violencia contra las mujeres.

Si bien Rilda Paco tuvo una intensión critica, una forma de protesta ante el excesivo consumo de bebidas alcohólicas en la fiesta del Carnaval de Oruro y buscó con ella desenmascarar a “los falsos devotos” y representar en ella a todas las mujeres vistas como objeto en el Carnaval de Oruro, lamentablemente su crítica no fue más allá de la “religión bien practicada” y no buscó criticar la propia fe religiosa en su poder opresor contra las mujeres. No obstante, en mi opinión, la pintura fue más allá de las intenciones de la artista y su obra puede muy bien ser leída incluso como una protesta contra los dogmas católicos que históricamente reprimieron la sexualidad femenina, constituye asimismo una invitación para reflexionar las complicidades entre el patriarcado, la violencia machista y los dogmas religiosos.

Lo que extraña es por qué escandaliza tanto ver a la virgen en tangas y no escandalice más las violaciones que la iglesia comete contra los niños, la violencia simbólica en torno a las mujeres en la fiesta del carnaval y la violencia de los dogmas católicos contra las mujeres todos los días. Aparentemente Bolivia está lejos de una verdadera revolución ideológica. La chatura del debate en torno a la pintura de Rilda Paco y los argumentos en defensa de la sacralidad de la virgen señalan la permanencia casi incólume de valores coloniales y patriarcales profundamente arraigados en nuestra sociedad.

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Casinacho