El Cmdte. Fidel Castro siempre estuvo de lado de Bolivia en su demanda de una salida al mar. Tras un encuentro con la presidente chilena Michelle Bachelet, en febrero de 2009, escribió la reflexión “El canto de cisne de los ricos” y 24 de marzo de 2013, envió una carta al presidente Evo Morales.
El canto de cisne de los ricos
Los oligarcas chilenos se han rasgado las vestiduras con la visita de la Presidenta Michelle Bachelet a Cuba.
El Subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile, Alberto Van Klaveren declaró que en la Reflexión del día 12 de febrero, se emitieron ideas a título estrictamente personal. Es muy cierto ya que no pretenden otro carácter.
Recibí con todo respeto a la Jefa de Estado chilena. No utilicé una palabra que pudiera ofender a la ilustre visitante. Carecería de sentido común. Entendía que era un elemental deber, aunque implicaba para mí un esfuerzo adicional, ya que significó horas dedicadas a conversar, y escribir después sobre el encuentro.
Seleccioné varias fotos tomadas por un colaborador de cuando fui Jefe del Estado y las puse en sus manos para que decidiera qué hacer con ellas. Por mi cuenta no hice uso alguno de las mismas.
¿A qué se debe tanto alboroto oligárquico en relación al encuentro?
¿Por qué se afirma que mis palabras constituyen “una interpretación histórica sobre temas que están muy atrás en la historia” como informa la agencia ANSA?
No tengo otro compromiso que con la verdad histórica, y la historia consigna que el Libertador de América, Simón Bolívar, al proclamar él la independencia de Bolivia, asignó una amplia franja de la costa pacífica de Sur América entre los paralelos 22 y 23. También registra que el desierto de Atacama fue incluido en el territorio de la naciente Bolivia, al producirse la victoria contra el imperio español.
El guano, el nitrato, el cobre y otros valiosos minerales descubiertos después estaban incluidos en ese territorio. Fui bastante moderado al afirmar que no se sabía si esos minerales eran chilenos o bolivianos, fue una forma diplomática de expresar las realidades, pensando que al fin y al cabo, Bolívar concebía una América Latina unida, más grande por su concepción que por sus riquezas.
De todas formas, nada puede restar brillo y trascendencia al momento histórico que significará pasado mañana la aprobación o el rechazo de la Enmienda Constitucional en Venezuela.
Por mi parte, seré siempre fiel al histórico pueblo que sacrificó tantas vidas a partir del 11 de septiembre de 1973, defendiendo las ideas inmortales del presidente Salvador Allende y repudiaré hasta el último aliento de mi vida la política artera de Augusto Pinochet. ¿Pueden decir lo mismo la oligarquía chilena y los burócratas que desean limpiarla de toda responsabilidad?
Fidel Castro Ruz
Febrero 13 del 2009
6 y 17 pm
“Querido Evo”: Carta de Fidel Castro al presidente boliviano
Querido Evo: Hoy conmemoran ustedes el Día del Mar, en el que se rinde justo homenaje al valiente patriota boliviano Eduardo Abaroa Hidalgo, quien cayó combatiendo contra fuerzas invasoras incomparablemente superiores en número y entrenamiento. Tras el combate en el que perdió la vida, los jefes y soldados chilenos le rindieron honores.
La propia guerra entre dos Estados de similar cultura y origen, fue de nefastas consecuencias para dos pueblos de nuestro hemisferio, donde Simón Bolívar quiso crear “la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza, que por su libertad y gloria”.
En las tierras arrebatadas a Bolivia siguiendo la línea trazada por las potencias coloniales, nuestras jóvenes naciones fueron despojadas de inmensos recursos. De las tierras arrebatadas a Bolivia, la burguesía y el imperialismo extraen cada año decenas de miles de millones de dólares. Sin cobre purificado es imposible hoy, y quizás durante muchos años, electrificar cualquier país; es decir, aplicar un requisito ineludible para el desarrollo. En la actualidad la producción de cobre rebasa los 5 millones de toneladas, con un valor total de 39 mil 500 millones de dólares.
Los pueblos de Europa conscientes y preocupados por la salud humana, se oponen fuertemente al consumo de los productos agrícolas genéticamente modificados. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró en el discurso sobre el Estado de la Nación que Europa no puede prescindir de esos productos, y la amenaza con no suscribir un acuerdo de “Libre Comercio” que permita la unión entre las dos economías más grandes del planeta.
¿Qué lugar ocupará el resto de los países en el mundo, implicados en la pugna de intereses en un planeta globalizado donde el venenoso gas de esquisto, los productos agrícolas genéticamente modificados, las armas más sofisticadas y los delirantes viajes a planetas y lunas ocupan la mente de millones de personas inteligentes y capaces dedicadas a la investigación?
¿Habrá realmente tiempo para pensar en los problemas que nos esperan?
Que el pueblo de Bolivia, Evo, no se desanime por esto. Hay mucho que luchar todavía en tu maravilloso país; mucha quinua que sembrar, mucho alimento por producir, mucho empleo por crear y reuniones internacionales donde proclamar el derecho de Bolivia al mar, a sus productos y alimentos marinos, que le arrebataron a la fuerza cuando la privaron de 400 kilómetros de costa y 120 mil kilómetros cuadrados de territorio. Simón Bolívar no habría aceptado jamás que se privara a los quechuas, aymaras y demás habitantes de Bolivia, de tales derechos que le asignó El Libertador de América.
Hugo Chávez, su más brillante seguidor, que amaba profundamente a tu país, jamás se habría resignado a tan ignominioso destino.
Un fuerte abrazo.
Fidel Castro Ruz
Marzo 23 de 2013
3 y 40 p.m.

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