agosto 23, 2026

Racistas en las Universidades…

Después de que se hiciera público el audio en el que se escucha al abogado y docente de la carrera de derecho de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM) de Santa Cruz, Juan Carlos Herrera Vargas, emitir insultos con tintes racistas y regionalistas y, tratar de expulsar a una alumna profiriéndole improperios de diversa índole. Textualmente dijo: “collas de mierda, ladrones, delincuentes y corruptos”. ¿Quiénes somos los collas? Está claro, que orgullosamente somos los/as ciudadanos/as de las regiones andinas y del valle de Bolivia, llámense quechuas, aymaras, urus y/o con fuertes raíces de los pueblos mencionados. La prensa es muy imprecisa al colocarnos simplemente como habitantes del occidente, cuando existe una explícita identidad como pueblos indios en general. Incluso este tipo de prensa ha difundido sólo con las iniciales de JCHV a Juan Carlos… cuando esa persona es mayor de 18 años y por lo tanto no tiene por qué ocultar su identidad.

Entre el lunes y miércoles otros estudiantes, sobre todo mujeres, sentaron más denuncias por racismo y discriminación ante la justicia ordinaria. El Comité Nacional Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación contactó a la víctima Wendy Jiménez y la acompañó para denunciar el hecho ante las autoridades legales, para que la justicia proceda a sancionar el acto cometido por esta persona. Según la institución llamada a combatir este delito, el docente habría vulnerado el artículo 281 de la Ley 045 Contra el racismo y toda forma de discriminación.

Juan Carlos Herrera Vargas, el abogado y docente suspendido de la UAGRM, en una entrevista a un medio de prensa escrita local, señaló lo siguiente: “Es una presunta discriminación a una de mis estudiantes…” ¿Cómo presunta? Los que oímos en la grabación difundida son una acción concreta y no una suposición. Además, Herrera dijo muy cínicamente “que la grabación se hizo sin su autorización”. ¿Acaso hay que pedir autorización de registrar a algún racista de sus acciones? ¿Será que él o la racista académico/a, autorice sus acciones? ¡Qué forma de razonamiento leguleyesco!

El abogado Herrera incluso trató de justificar lo injustificable, aduciendo a la libertad de cátedra sus acciones, declarando: “La libertad de cátedra significa que yo puedo impartir un proceso de enseñanza, y mi opinión puede ser considerada como un proceso de enseñanza” ¿Qué es la libertad de cátedra? En palabras muy sencillas, es la libertad de enseñar y debatir sin verse limitado por doctrinas instituidas que atenten contra la dignidad humana. Y precisamente Juan Carlos Herrera, hizo lo contrario. Es decir, apegarse a la doctrina racista de considerar que los collas son o somos lo peor para no repetir sus improperios.

Es importante, recordar que una de las raíces del pensamiento y acción del racismo está en las instituciones “académico científicas” como las Universidades. Desde el siglo XVI, sociedades que se proclamaban “científicas” han buscado clasificar las razas humanas intentando crear estereotipos y la arbitraria categorización de los “hombres” en distintas razas en función del aspecto exterior y de las capacidades de inteligencia que da pie a teorías como la del diplomático y filósofo Gobineau en el siglo XIX. Este racista académico, imputaba el declive de la sociedad al envejecimiento de las razas. En esta línea, el pensamiento racista contemporáneo como el darwinismo social, se ha ido afirmando en doctrinas que preconizan la eugenesia, es decir, la aplicación de leyes biológicas para el perfeccionamiento de la especie humana. Esperemos que Herrera Vargas no sólo sea expulsado de la UAGRM sino pueda ser encarcelado como establecen las leyes. Todo nuestro apoyo moral a las valientes estudiantes que luchan contra el racismo académico.


*    Es aymara-boliviano. Dr. en Estudios Culturales Latinoamericanos y es Docente en la UMSA.

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