por: Alejandro Oporto Velásquez
“Han transcurrido más de 20 años desde que el nivel municipal tiene la potestad de recaudación tributaria, pero hasta el día de hoy este no ha logrado superar los problemas de capacidad recaudatoria, mostrando una notable disparidad en este ejercicio”.
La Ley Nº 1551 de 20 de abril de 1994, de Participación Popular otorgó al nivel municipal la potestad tributaria sobre importantes impuestos; sin embargo, la dependencia de las finanzas de este nivel de gobierno sobre las transferencias del Tesoro General de la Nación alcanza a un 77% del total de sus ingresos, según datos observados en el periodo 2005-2016.
Si bien la recaudación municipal ha mostrado un crecimiento importante de 316%, pasando de Bs. 750 en 2005 a 3.118 millones en 2016, compuesta por el Impuesto a la Propiedad de Bienes Inmuebles (50%), Propiedad de Vehículos Automotores (37%), Transferencia de Bienes Inmuebles (19%), Transferencia de Vehículos Automotores (4%), y otros impuestos (1%), encontramos grandes diferencias si comparamos la capacidad recaudatoria entre gobiernos municipales.
¿Por qué? El problema radica en que el citado crecimiento no ha sido impulsado por todos los municipios; al interior de este nivel de gobierno existen grandes brechas en el ejercicio recaudatorio. Para demostrar esta asimetría, comenzare señalando que los 24 municipios más grandes (capitales e intermedios por encima de 50 mil habitantes, de categoría D), han recaudado el 92% del total, dejando solo un 8% de participación para los demás 315 municipios de menor magnitud demográfica (que conforman el resto de las categorías A, B y C), de los cuales, 16 no han reportado recaudación alguna.
En base a esta información es posible señalar un importante dato, “la contribución promedio por habitante” que apenas llegó a Bs. 122 en los municipios pequeños (de hasta 5 mil habitantes, Categoría A), en contraste con los municipios capitales e intermedios que asciende a Bs. 3.000, para el mismo periodo.
La brecha recaudatoria no solo existe entre los municipios más grandes y el resto, sino que también se repite entre municipios que tienen similar magnitud poblacional. Si vemos los datos del 2016 encontramos que el Gobierno Autónomo Municipal (GAM) de El Alto con 848.452 habitantes, mayor en 81.984 habitantes al GAM de La Paz, apenas recaudó Bs. 162 millones de bolivianos, en cambio los ingresos por este concepto para el GAM de La Paz llegaron a Bs. 558 millones (3,5 veces más que el Alto); el GAM de Quirusillas con 2.995 habitantes recauda Bs. 56.074, mientras que el GAM de San Pedro, menor en solo 4 habitantes no recauda nada.
Esta situación debería representar un escenario alarmante para el nivel municipal ya que al no lograr desarrollar su capacidad recaudatoria, se posterga la consolidación de su autonomía financiera, que a la vez dificulta la implementación de políticas acordes a las necesidades y preferencias de la población beneficiaria.
En un futuro, es claro que las reformas a realizarse tienen que enfocarse al fortalecimiento de las capacidades del nivel municipal; al respecto, el desarrollo del proceso del Pacto Fiscal boliviano podría representar una oportunidad para superar los actuales problemas de recaudación, ya que el mismo presenta como una de las alternativas de financiamiento, el fortalecimiento de las administraciones tributarias municipales, según lo aprobado en la 5ta etapa del señalado proceso.
* Economista.

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