En la historia del movimiento obrero de La Paz, destaca la trayectoria de dirigentes comprometidos con los la clase trabajadora fabril, quienes se forjaron como cuadros sindicales para alcanzar reivindicaciones sociales y laborales de su sector. Su experiencia y liderazgo lograron el fortalecimiento de la Federación de Fabriles de La Paz y de Bolivia. El primero participó muy joven en las jornadas de abril de 1952. El segundo fue perseguido por la dictadura de Banzer. Alejandro Portelli afirma que “el trabajo histórico que excluye las fuentes orales es incompleto por definición”.[1] Por ello, hemos recuperado estos testimonios en el proyecto “Historia del Movimiento Fabril a través de sus protagonistas”, con el concurso de estudiantes de la Carrera de Historia de la UMSA, que publica la Biblioteca Laboral del Ministerio de Trabajo, Previsión Social y Empleo.
Hernán Ariñéz Troche [2]
Nació el 16 de agosto de 1930, en Combaya, provincia Larecaja (La Paz). Su padre fue Hugo Ariñéz Macías y su madre Irene Troche. Estudió en la escuela “Abaroa” de Combaya. Continuó en la escuela “Chile” de La Paz (1939) hasta octavo grado. A los 18 años ingresó a la Fábrica Nacional de Aluminio de Obrajes. Recuerda su participación en las jornadas de abril de 1952: “Sacamos armamentos y comenzamos a movilizarnos hacia el estadium de Miraflores”. Las confrontaciones provocaron varios muertos, por esa razón buscó refugio en una iglesia de Miraflores. “La gente que subía a los cerros fallecía a consecuencia de las balas que lanzaban los militares. Al día siguiente subimos por la Buenos Aires hasta la Ceja de El Alto, atacamos a la escuela de Aviación, ahí estaban concentradas varias tropas, se escaparon; en la tarde todos bajamos, cambié mi fusil por una ametralladora. Todo el pueblo nos iba invitando refrescos, nos aplaudían”. En la noche tomaron el Estado Mayor, poco a poco retornó la calma. “Había muchas bajas en el Hospital General, incluso en el Hospital Militar. A los soldaditos y algunos oficiales que tomamos presos, los llevamos a un cuartel de los Carabineros detrás de la plaza Murillo, el 9 de abril”. Prestó su servicio militar en el Instituto Geográfico Militar, donde aprendió temas de ingeniería y topografía (1953). Retornó a la fábrica de Obrajes donde aprendió soldadura y mecánica. Luego trabajó en Forno como Maestro mecánico. En 1956 se casó con Alberta Pérez, con la que tuvieron 7 hijos. Militó en el Partido Comunista de Bolivia, organizó una célula en la fábrica Forno, hecho que provocó discrepancias con miembros del MNR (1956). Fue delegado de base del sindicato Forno (1957). Ingresó a la Fábrica Nacional de Vidrios y fue nombrado delegado de base al congreso fabril en Oruro (1964). En un ampliado de fabriles en La Paz denunció y desconoció al señor Tedesqui, posteriormente un ampliado extraordinario en Cochabamba posesionó otra directiva. En la Federación de Fabriles fue Secretario de Relaciones (1966) y Secretario General (1968). También fue dirigente de la Asociación de Padres de Familia de la escuela “Holanda” (1971). Durante la dictadura de Hugo Banzer fue perseguido y amenazado de muerte. Posteriormente fue dirigente de la Central Obrera Departamental, junto con Toribio Espinoza y Walter Delgadillo, por dos períodos. En la dictadura de Luis García Meza allanaron la fábrica y lo apresaron en el GES junto a seis de sus compañeros donde fue víctima de golpes y malos tratos de parte de los militares. Tras su libertad regresó a su fuente laboral. Luego de 1985, se acogió a la jubilación, pero volvió a la dirigencia de los jubilados fabriles.
Felipe Tapia Quispe [3]
Nació el 11 de abril de 1944 en Villa Victoria. Su padre fue José Tapia (extrabajador de la Said), y su madre Juana Quispe (obrera del Lanificio Boliviano), que tuvieron 10 hijos. Felipe prácticamente vivió en la fábrica “porque ahí desayunaba, almorzaba y cenaba”. Estudió en la escuela “Said”. Tuvo que trabajar de día y estudiar de noche, en los colegios “Ayacucho” (Villa Victoria), “Germán Busch” y “Luis Alberto Pabón”. Prestó el servicio militar en el Regimiento “Max Toledo” de Viacha. Ingresó a la Said como ayudante de albañil, luego pasó a Telares y Almacenes. Mientras estudiaba en la Escuela Industrial “Pedro Domingo Murillo”, fue elegido delegado del sindicato de trabajadores eventuales, pero la empresa lo despidió. Ingresó a la fábrica Ibusa donde fue elegido Secretario de Actas del Sindicato, luego delegado a la Federación de Fabriles de La Paz. Llegó a la Federación de Fabriles como acompañante de Luis López Altamirano (1971), ocasión en la que los fabriles suscribieron el Pacto Inter-sindical con la Central Obrera Boliviana, Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, Confederación de Ferroviarios, Federación de la Prensa, que motivó el exilio de varios dirigentes (1973) quedando Felipe a cargo de la Federación. Fue detenido y conducido a una dependencia policial (octubre de 1973). Durante los trágicos acontecimientos de Tolata (enero de 1974), fue conducido al Ministerio del Interior, pasó a la casa de seguridad de Chonchocoro y nuevamente al Ministerio, donde fue obligado a firmar un documento, redactado sin su consentimiento, en el que se comprometía dejar la Federación y abstenerse de realizar actividades políticas. Sólo así logró su libertad. Mas, el 18 de mayo de 1974, aprovechando que la Federación de Fabriles realizó un acto de homenaje a los caídos de Villa Victoria, a tiempo de inaugurar el campeonato de la Liga Fabril, Felipe tomó el juramento a los deportistas y denunció las injusticias sociales y la represión a la clase obrera. Al día siguiente fue apresado por agentes del Ministerio del Interior “por incumplir el documento que había firmado” y conducido a la Dirección de Orden Político donde fue “torturado con crueldad y ensañamiento”, fue trasladado a una casa de seguridad de Obrajes donde fue tratado como “pelota de trapo”. Nuevamente firmó un documento de compromiso. Pese a la advertencia, volvió a la vida sindical. Fue conducido al DOP, donde lo sometieron a tortura con cables de electricidad y de allí salió en un avión de Transportes Aéreos Militares al destierro en Chile (gobernado por el dictador Pinochet), dentro la nave estaban catorce personas, entre ellas el Dr. Hernán Siles, expresidente de la República y jefe del Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda. Llegaron a Arica y los trasladaron al cuartel de la Armada en Punta Arenas. El Dr. Siles y Felipe Tapia fueron conducidos por agentes de la DINA a Puerto Montt, donde el Dr. Siles logró que se los envíe a Santiago. Felipe salió a Caracas (Venezuela) y de allí a Lima, ingresando a Bolivia clandestinamente (1975). Entabló relación con dirigentes fabriles y organizó el Comité de Bases. En 1979 fue posesionado como Secretario General de la Federación de Fabriles de La Paz. En marzo de 1983, el décimo Congreso Fabril de Potosí, lo eligió Secretario Ejecutivo, cargo en el que permaneció hasta 1986; fue reelegido hasta 1989 en el congreso Fabril de Santa Cruz. Por el lapso de nueve años estuvo en la secretaria de la Confederación de Fabriles de Bolivia. Al terminar su gestión, volvió a la fábrica, pero luego de un mes fue retirado sin justificación. En la actualidad se dedica a la actividad independiente de tipo comercial.
Foto: De izquierda a derecha: Hernán Ariñez, Felipe Tapia, Luis Oporto, René Loayza, Carmelo Sillerico y Stanley Camberos en el Taller de Historia Oral del Movimiento Fabril, foto de José Flores.
* Magister Scientiarum. Docente titular de la Carrera de Historia de la UMSA. Presidente del Comité Regional de América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la Unesco-Mowlac.
1 Portelli, A. (1991): “Lo que hace diferente a la historia oral”, en: Espacios y prácticas en la Historia Oral. Experiencias desde el compromiso. Buenos, Aires, CEAL.
2 Entrevista realizada por el Univ. Humberto Carvajal Flores.
3 Entrevista realizada por Verónica Arciénega. Licenciada en Museología y turismo, titulada en la Universidad Mayor de San Francisco Xavier de Chuquisaca.

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