julio 30, 2021

¿La economía es suficiente?


Por Carla Espósito Guevara-. 


En pocos meses el país ingresara a un nuevo proceso electoral en el que se jugará la continuidad o no del proceso de cambio. La estrategia política de la oposición está centrada en la defensa del 21F como única bandera unificadora, a falta de un proyecto nuevo y alternativo de país y en algunas consignas fáciles que insisten sistemáticamente en algunos puntos como la corrupción y la situación de la salud, el nuevo palacio y el museo de Orinoca.

Por su parte, la estrategia electoral del Gobierno está centrada fundamentalmente en resaltar los logros económicos del proceso de cambio, que no son pocos: reducción de la pobreza, cierre de las enormes brechas de desigualdad que dejo el neoliberalismo, aumento sustancial del salario mínimo, 22 mil personas que ingresaron en la clase media, infraestructura, carreteras, teleféricos, que condujo a nuevas formas de democratización política pero también social.

Sin embargo la pregunta que surge es saber si los logros económicos son suficientes por si solos para enfrentar una estrategia electoral como la que se viene. Hay quienes creen que el gobierno puede confiarse de las cifras macroeconómicas y la estabilidad que ostenta el país en este momento y que esto garantizará el triunfo electoral.

Pero hay también quienes dudan de que los resultados económicos basten por si mismos para garantizar un triunfo. Personalmente, yo diría que, si bien los logros económicos son fundamentales pues ayudaron a cumplir con tareas sociales mínimas necesarias que estaban incumplidas en este país, por sí mismos a largo plazo, no son suficientes.

Hay que reconocer que como resultado del crecimiento económico propiciado en los últimos años cerca de 3 millones de personas entraron en la clase media, pero también hay que tomar en cuenta que esta clase media emergente no se reconoce a sí misma como resultado de este proceso y el efecto perverso de ese crecimiento es que despolitizó a esos sectores creando una suerte de aburguesamiento de las demandas sociales, por eso hay quienes sostienen que el crecimiento económico de Bolivia propició más bien un crecimiento de consumidores con nuevas aspiraciones sociales de modernidad sin mayor horizonte político.

Por otro lado, resulta sorprendente ver cómo, pese a la innegable bonanza económica que Bolivia ha vivido en la última década y pese la estabilidad, existen sectores sociales que perciben que la economía está peor que antes y parecería que los logros económicos y sociales no son percibidos fundamentalmente por la nuevas generaciones que ven como algo natural todos los beneficios económicos de los que ahora goza el país.

De este análisis se desprenden algunas tareas fundamentales que el gobierno debe enfrentar como tareas de largo plazo para sostener el proceso político. La primera es aceptar que la nacionalización, la estabilidad y el crecimiento económico no garantizan por si mismos triunfos electorales s no van acompañados de la construcción de una conciencia política. Por tanto, es necesario trabajar en la subjetividad política de determinados sectores sociales, uno de ellos es construir continuamente el bloque popular para contrarrestar los peligros aburguesamiento de las bases sociales del proceso, la segunda es focalizarse en la juventud, con políticas que apunten a la mejora sustancial de la educación superior y en un nueva forma de politización de este sector social en el sentido de formar una conciencia política respecto a que el crecimiento económico no resulta del mero desenvolvimiento de las leyes económicas sino que es el resultado de las luchas sociales. Sin la permanente construcción y renovación de una subjetividad política es difícil sostener un proceso político a largo plazo sin caer en su aburguesamiento aunque las cifras económicas sean sobresalientes.

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