julio 24, 2021

Patear el tablero electoral para instalar la violencia


Por Oscar Silva-.


Tengo la certeza de que la oposición realmente no le interesa llegar a las elecciones generales de octubre del próximo año, por una sencilla razón, porque sabe que a Evo Morales no le podrá ganar de ninguna manera, ni unida ni separada, porque no ha logrado encontrar ninguna propuesta que pueda revertir el apoyo ciudadano al actual presidente, apoyo basado en los doce años de gestión, de logros exitosos y de recuperación de la soberanía y la dignidad de los bolivianos.

Obviamente, las elecciones primarias contempladas en la nueva ley de organizaciones política los cogió en curva, no se habían imaginado un escenario de esa naturaleza y estaban pensando en seguir convulsionando el país, desde sus mediáticas plataformas ciudadanas, bajo su insustentable slogan del Dijo No. El cambio de escenario hizo que saltaran las ratas escondidas detrás de los títeres mercenarios, que resucitaran los muertos vivientes, cadáveres políticos del neoliberalismo.

Sin embargo, el discurso no cambio, sino de ubicación, de la boca de las plataformas a la de los viejos candidatos. El objetivo claro es evitar por los medios que tengan en sus manos que se realicen las elecciones programadas para el próximo año y su participación en las primarias no es sino una táctica forzada para mantenerse vigentes.

La ruta crítica trazada por la oposición, una vez sepultadas las plataformas, pasa a la presión partidaria y fundamentalmente mediática al Tribunal Supremo Electoral, exigiéndole un pronunciamiento sobre algo que ya está definido por el Tribunal Constitucional, sobre el que los Vocales del TSE no pueden ni deben hacer absolutamente nada, que no sea aplicarlo.

Esta presión, que además va acompañada de una amenaza implícita de juicios de responsabilidades y de denuncias internacionales, ha llevado a los más débiles, a quienes prefieren cuidar su imagen pública, miedo de por medio, a presentar renuncia a sus cargos y así quedar fuera de la tormenta.

Después del 8 de diciembre, fecha prevista para la habilitación de las candidaturas a elecciones primarias y tras la segura, pero además legal y constitucional habilitación del binomio Morales / García Linera, la oposición pasara a la siguiente fase de esta su estrategia antielectoral, pateará el tablero, acusando de parcialidad al árbitro y anunciará su no participación en todo proceso electoral que esté a cargo de este tribunal, con estos vocales.

El argumento será sencillo y ya se están preparando las condiciones para ello. Se está poniendo en entredicho a los vocales del TSE y su imparcialidad y a través de los medios y sus encuestas manipuladas, denunciadas así incluso por sectores de la misma oposición, se está posicionando la idea de que algún candidato opositor podría ganarle la elección a Evo Morales, para señalar luego que pese a que se tiene la certeza de ganar esas elecciones no van a competir contra un candidato ilegal, con un árbitro bombero y sin ninguna garantía de que se respeten los resultados de las elecciones como aseguran que sucedió con el 21F.

A partir de ello, abandonarán el escenario electoral y cualquier ruta democrática, para saltar a la generación de un escenario antidemocrático y violento destinado a desestabilizar al gobierno y crear situaciones similares a las impulsadas en otros países para cortar procesos democráticos populares y revolucionarios. La razón es elemental y vuelvo al principio: saben que ni juntos, ni revueltos y menos solos, podrían en ninguna circunstancia ganarle una elección a Evo Morales, entonces no tienen otro camino que no sea el descrito.

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