agosto 18, 2026

Acoso de la junt’ucha política colonialista


Por Esteban Ticona Alejo *-.


El término preciso en aymara de junt’ucha es junt’uchaña y hace referencia a la comida calentada. Es decir, ya no es la comida original. Es calentar todo lo que ha sobrado del almuerzo principal. En los pueblos andinos es la comida que se puede consumir por única vez para no echar a la basura. En quechua se dice q’uñichiy y tiene el mismo significado que la indicada.

No sé por se ha cortado el sufijo ña y sólo se dice junt’ucha, aunque popularmente se dice juntucha, aunque está mal escrita. ¿Cuál es la relación de la comida de segunda mano y la política criolla mestiza? ¿Por qué los pueblos andinos relacionan la política colonizadora con la comida calentada? En la jerga política nacional quiere decir los acuerdos políticos conservadores, de mal gusto, también significa los pactos políticos podridos. Desde la mirada de los pueblos ancestrales y sobre todo desde los pueblos aymara, quechua y uru, denominar con un término gastronómico a la práctica política colonialista es debelar lo dañino que representa la política junt’ucha para el cuerpo societal.

Dependiendo de la época, hoy los políticos/as conservadores, mantienen la lógica del p’ajp’aku o embaucador comerciante de comida, que ofrece sus productos, por ejemplo recalentando el aceite. Es decir, aunque que ya no sirve lo siguen utilizando, sabiendo que hace daño al organismo o nos mate finalmente. Esta analogía es la más precisa de la práctica del viejo/a político conservador, hoy recalentándose como el aceite para las próximas elecciones presidenciales.

Para estos tiempos de acoso de los políticos/as recalentados/as, que ya han hecho “amarres políticos” entre sus congéneres, el adjetivo de junt’ucha es la más precisa para su prácticas siniestras. He aquí algunos nombres de los políticos de segunda mano o recalentados.

¿Cómo seguir creyendo a Jaime Paz Zamora?, a quien le gusta que le llamen “jefe de los culitos blancos”. El no tuvo escrúpulos y menos moral de darse la mano con el exdictador Hugo Banzer Suarez. No le importó “cruzar ríos de sangre” para unirse con su perseguidor político. Dizque si es presidente, va a cambiar la Constitución Política del Estado Plurinacional por la de la República. Es decir ¿retrocederemos al viejo Estado nación, que negó la pluralidad profunda de este país?

Samuel Doria Medina, el ultramontano capitalista y privatizador de las empresas estratégicas del país. El siempre perdedor candidato a la presidencia, insiste para ser mandamás del país.

¿Seguirá insultando al pueblo derrochando mucho dinero y con un perfil que no llega a la altura del pueblo boliviano? ¿Qué decir de Carlos Mesa? empírico y sabelotodo, que con tufos de colonizador español no tiene escrúpulos para insultar al presidente Evo Morales de dictador. ¿Tendrá el mismo valor de decirle a su aliado Gonzalo Sánchez de Lozada que es genocida? Seguro que no, porque “el gringo” sigue siendo su amo y su inspiración política. Víctor Hugo Cárdenas, que lejos ha quedado su práctica katarista cuando se enfrentaba a los colonizadores y propugnaba lo plurinacional.

Hoy es un converso hacia el otro extremo, es decir, hacia lo más neoliberal y separatista del país, uniéndose con los terratenientes de Santa Cruz. Wali llakisiñawa jichhurunakanxa. Q’ara yanqha jaqinakawa wasitampi kutt’aniñ munapxi markasa apnaqañataki. Junapanakaxa wali parlakipapxi, amtapxi Evo jilataru jaqsuñataki. Jiwasanakaxa mayachasiñasawa, janiw kutt’anipkaspati q’ara tumayku jaqinaxa.


* Es aymara-boliviano. Dr. en Estudios Culturales Latinoamericanos y es Docente en la UMSA.


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