octubre 21, 2026

Acción de gracias…


Por Julio A. Muriente Pérez *-.


El Día de acción de gracias, promovido por la historia oficial de Estados Unidos como una ocasión que las familias deben reunirse para dar gracias a Dios —el ultimo jueves de noviembre— es en realidad un fraude extraordinario.

Se trata de un chantaje a los sentimientos de millones de seres humanos, con dos propósitos en mente: adulterar la verdadera historia de la conquista y colonización del norte de América —brutal, violenta, despiadada— donde luego surgió Estados Unidos, y crear las condiciones más favorables para que, en nombre del amor y la fe los consumidores comiencen a gastar lo que no tienen y a endeudarse hasta la coronilla, para beneficio gozoso de comerciantes, empresarios y financieros, en ruta a la Navidad, época por excelencia del consumismo desenfrenado.

Los primeros conquistadores europeos que se establecieron en la costa oriental de América del Norte eran religiosos protestantes perseguidos por la corona británica. Comenzaron a apropiarse de las tierras pertenecientes a la población originaria —los indios—, en las primeras décadas del siglo XVII. Construyeron asentamientos, desarrollaron cultivos y se fueron expandiendo progresivamente.

Solían dar gracias a Dios conforme consolidaban su presencia en las tierras conquistadas. A veces —las menos— en paz con los indígenas; más frecuentemente, en guerra contra quienes veían sus tierras controladas y sometidas por gente oriunda de algún lugar desconocido.

Como otras tantas efemérides de aquel país, el feriado del Día de acción de gracias llegó a Puerto Rico en las alforjas de los invasores de 1898. Al igual que el cuatro de julio, el día del veterano, el día del trabajo y otras fechas similares. Todas impuestas.

Esa efemérides tiene para Puerto Rico la misma significación histórica que el 19 de noviembre —inicio de la conquista española en 1493— y el 25 de julio —invasión yanqui de 1898—, y que tiene para toda América el 12 de octubre. Recuerdan el inicio de la conquista, del genocidio, del saqueo, de la explotación.

Aunque las iglesias han insistido en que no se trata de una fecha religiosa, muchas familias en Puerto Rico se reunirán ese día para orar unos minutos, sin saber exactamente por qué razón o motivo; porque después de todo, afirman, —nunca están de más una rezadita y una reunión con los suyos— Y además, para consumir una suculenta comida híbrida que incluye un grotesco y desabrido pavo, relleno de jamón de cerdo y toneladas de condimento (aquí llamado pavochón, o sea, pavo cocinado a la manera del lechón) arroz guisado, ensalada de papas, boniato y pastel de calabaza. Y para dar inicio a las que se consideran las navidades más extensas del planeta, en la que el nacimiento del niño Jesús, el fin de año y el día de Reyes son excelentes escusas para fiestar, comer y beber.

Para que no quede duda de la verdadera intención de tan solemne jolgorio el Día de acción de gracias, miles de compatriotas se irán al amanecer del día siguiente a completar la digestión en el estacionamiento de algún centro comercial, y a desayunar lo que sobró de la comelata del día anterior. Van eufóricos a esperar lo que el capitalismo yanqui ha bautizado “viernes negro”, ocasión para comprar presuntamente a bajo precio lo que no necesitan, a gastar lo que no tienen, a consumir desaforadamente, a cuadrarle la chequera a los comerciantes y a las financieras. Y a comenzar la Navidad.

Negocio redondo, en nombre del amor y la fe. Eso es, en realidad, el Día de acción de gracias…


* Catedrático Universidad de Puerto Rico y dirigente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de Puerto Rico.


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