enero 11, 2022

Los falsos argumentos del neo pentecostalismo


Por Carla Espósito Guevara *-.


Uno de los pilares en los que se sostiene la nueva ola conservadora en América Latina es el ataque a la mal llamada “ideología de género”. Los movimientos neo pentecostales han sido exitosos acudiendo puerta por puerta para peguntar a los padres si quieren que a sus hijos se les cambie el género en la escuela, como si de eso se tratara.

La forma en que las iglesias evangélicas están abordando el tema constituye un peligro que pone en reverso todos los avances sociales en términos de igualdad y dignidad humanos relacionados al género. Pero ¿qué es la ideología de género?, ¿Es realmente una ideología? y ¿Por qué pensamos que los argumentos evangélicos son un peligro?

Para empezar es bueno entender cuáles son los planteamientos que sostiene el neo pentecostalismo. El primero de ellos es que está promoviendo el regreso de los imperativos biológicos sobre lo social y hay una frase muy elocuente en este sentido con la que justifican su posición: la ideología de género, dicen ellos, “es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura”.

Pero ¿qué significa esto? Significa que están volviendo asociar temas que la teoría de genero hace ya varias décadas había logrado separar para explicar las desigualdades sociales entre hombres y mujeres, es decir, cuando la teoría de genero había demostrado que una parte importante de los roles de sociales, de género y la identidad sexual responden a construcciones sociales e históricas, y por tanto, son modificables, el neo pentecostalismo dice que esos roles y la identidad sexual responden al imperativo biológico-reproductivo y, por tanto, son inmodificables.

La consecuencia inmediata de este regreso a los argumentos biologicistas es que naturaliza las desigualdades entre hombres y mujeres y lleva a creer que ya no es posible cambiarlas porque están irremediablemente atadas a una condición biológica dada por la naturaleza o incluso peor, dada por Dios. Lo propio ocurre con las identidades sexuales alternativas que al no responder directamente a la condición biológica o al rol reproductivo quedan proscritas y satanizadas como anormalidades.

Pero, ¿el género es o no una ideología? y la respuesta categórica es No. No es una ideología, sino una teoría, es una revolución teórica y la función de toda teoría es justamente revelar los mecanismos que tiene la ideología dominante para naturalizar las desigualdades. El gran logro de la teoría de género fue revelar los mecanismos que tiene el patriarcado para naturalizar las desigualdades entre hombres y mujeres desmontando la validez de los argumentos biologicistas. En cambio, lo que sí es una ideología, y con todas sus leras, es el neo pentecostalismo, pues lo que hace justamente es naturalizar y justificarlas desigualdades entre hombres y mujeres utilizando las diferencias biológicas.

No está de más recordar otro momento en la historia en que se impusieron los argumentos biologicistas que fue el periodo del fascismo en Europa, cuya ideología se sirvió de argumentos darwinistas y de la craneología para darle reputación científica al racismo y naturalizarlas desigualdades basadas en las diferencias biológicas de color y forma del cuerpo.

Lo propio pasó durante la guerra fría en Estados Unidos con la creación de programas como el National Geographic, que mientras argumentaba que el agrupamiento de los primates en banda dio origen a la comunicación y a la cultura humana, redimió el paradigma del “hombre cazador” usado para crear una verdadera cultura popular en EE.UU. que justificaba la natural dominación del hombre en las sociedades humanas, junto a la idea de la “mujeres recolectoras”.

No es casual que los periodos más conservadores en la historia coincidan con el retorno de ideologías biologicistas que terminan justificando dominaciones raciales y masculinas. El neopentecostalismo está promoviendo entonces es una contra revolución ideológica y de contra-valores que supone la reimposición de la dominación “natural” de los hombres sobre las mujeres y, de triunfar, nos conducirá como sociedad a un retroceso en los avances sociales de las mujeres y de sus conquistas y dignidad humanas. Ahí radica su peligro.


* Es socióloga.


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