agosto 17, 2026

La oposición le miente a la gente

La oposición, política y mediática, se ha convertido en una máquina de “fake news”. Las noticias falsas se han convertido en la principal fuente con la que hacen política y con las que pretenden socavar las bases sobre las cuales está asentado el Proceso de Cambio.

Esta su apuesta por la fabricación y difusión de “noticias falsas” no es una improvisación. Su uso está fundamentado en la llamada “guerra de cuarta generación” que los estrategas del Pentágono han desplegado para afectar a las revoluciones populares y a los líderes que las conducen. Este tipo de guerra, a diferencia de las que le precedieron, convierte la mente en el campo de batalla.

La primera vez que los enemigos del proceso de cambio utilizaron las “noticias falsas” fue para el referéndum del 21 de febrero de 2016, cuando a la población se le preguntó si estaba de acuerdo o no con la modificación del artículo 168 de la Constitución Política del Estado. El resultado de la consulta le fue adverso al gobierno pues dos semanas antes un ex director de inteligencia del pasado neoliberal y estrecho aliado de la CIA, lanzó la noticia de la existencia de un hijo del presidente Evo Morales con Gabriela Zapata, quien además se habría beneficiado de la empresa china CAMCE por su relación con el Jefe del Estado Plurinacional. Un par de meses después, el mismo personaje “informaba” a la población que no había tal hijo. No era arrepentimiento, sino un descaro absoluto pues la misión había sido cumplida.

De ahí en más, ante una comprobada falta de propuesta y de liderazgo alternativo, la oposición solo se ha dedicado a la táctica del engaño y la mentira. Sería largo hacer mención a todas. Pero sus “noticias falsas” han apuntado a instalar en la mente de la gente la idea de la ausencia de autoridad moral del gobierno y de su presidente para dirigir los destinos del país. Es decir, romper los lazos emocionales entre el presidente Evo Morales y su pueblo.

Hace unos días las maniobras opositoras no han merecido ni la más mínima crítica mediática. Es más, los medios de comunicación opositores las han encubierto y legitimado. Nos estamos refiriendo a la inscripción de un diputado de la oposición que se registró en los libros del MAS con el objetivo de presentarse como parte de un binomio alternativo al de Evo Morales y Álvaro García Linera. Esta falsedad ideológica, que es un delito penal, ha merecido una cobertura mediática colocando al personaje como un pícaro y no como un delincuente.

Lo mismo ha ocurrido con otro acto tan desvergonzado y delictivo como en anterior. El diputado Arturo Murillo presentó a un militante de su partido, Unidad Nacional, como un ciudadano “infiltrado” en los registros del MAS que interpuso una impugnación al binomio del Proceso de Cambio. Un grupo de medios, encabezados por el tristemente célebre Pagina Siete, no hizo ninguna alusión al movimiento delictivo.

La mentira como táctica política puede lograr introducir dudas en alguna gente que respalda el Proceso de Cambio, pero lo que no podrá es garantizar estabilidad de un hipotético gobierno que sea producto de ese tipo de maniobras y engaños de la guerra de cuarta generación.

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