noviembre 27, 2020

Primarias y doble moral

La polémica de la semana es el posicionamiento de Dunia Sandoval y Antonio Costas, vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), para que se cancelen las inéditas elecciones primarias en Bolivia, programadas para el 27 de enero.

El argumento es que sólo se ha presentado un binomio por cada partido o coalición electoral, por lo que realmente no es una elección como tal que profundice la democracia interna partidaria.

Esta petición —de suspensión de las primarias— ha sido apoyada por diversos sectores de la oposición, tanto política como mediática, los que ponen de argumento el costo que dichas primarias van a tener para la ciudadanía, casi 21 millones de bolivianos.

A pesar de que esta solicitud de Sandoval y Costas, hecha mediante carta, ya ha sido rechazada por la mayoría de la sala plena del TSE, es necesario profundizar en algunos aspectos de este debate que tienen que ver tanto con la forma como con el fondo.

En primer lugar, y en algo que es más que forma, Sandoval y Costas deberían saber que no le corresponde al TSE suspender las primarias. Para que suceda esto es necesario modificar la Ley de Organizaciones Políticas y la única institución con capacidad de modificar dicha norma es la Asamblea Legislativa Plurinacional, para lo que tendría que haber un pedido formal desde el TSE, algo que no ha sucedido.

En segundo lugar, entramos a las cuestiones de fondo, qué es necesario debatir en este momento preelectoral con tantos intereses cruzados. Por un lado, las primarias nos van a dar una radiografía del ‘músculo’ de cada fuerza política para que podamos determinar qué partidos y coaliciones tienen una implementación social real y cuáles simplemente son una pantalla de cara al escenario electoral.

Además, el único partido en el que se puede considerar normal que se haya presentado sólo un binomio es el MAS-IPSP. Como la fórmula Evo Morales-Álvaro García Linera ha funcionado durante 13 años de Proceso de Cambio, es lógico cerrar filas en torno a sus candidatos y convertir las primarias en la ratificación de que el MAS es el instrumento político no sólo con más militantes (en una proporción de 1 a 10 sobre cualquier otro partido o coalición), sino la maquinaria electoral más poderosa de Bolivia en el ámbito político, social, y territorial.

Es responsabilidad de los partidos y coaliciones de oposición no haber aprovechado la Ley de Organizaciones Políticas para presentar más de un binomio y de esa manera fortalecer la democracia participativa. Al parecer, siguen anclados en las viejas lógicas neoliberales, es decir, aún piensan que sólo los dueños de cada partido deben decidir quiénes serán los candidatos.

Finalmente, resulta tremendamente hipócrita que esa misma oposición política y mediática, que ha desdeñado los mecanismos de democracia interna puestos a su disposición por la Ley de Organizaciones Políticas, se escude en el costo de las primarias (casi tres millones de dólares) pero no diga nada del costo de casi siete millones de dólares que implica la restauración del Tribunal Departamental Electoral de Santa Cruz tras el ataque de la semana pasada, realizado por grupos opositores violentos.

Es hora de ser más responsables con todo lo que incumbe a nuestra democracia y proceso electoral.

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