noviembre 27, 2020

El SUS, la gente y los intereses particulares

En los primeros días de enero, el Gobierno puso en marcha el Sistema Único de Salud (SUS) con el inicio del registro, todavía en curso, de la población que no cuenta con ningún tipo de seguro. En pocos días, más de 300 mil personas han pasado por algún centro de primer nivel para inscribirse en el sistema.

A pesar de las lógicas y comprensibles dudas e interrogantes que se tienen, en parte por la desinformación alentada por pocos dirigentes de los médicos, la medida ha sido entusiastamente recibida por la gente en todo el país. En Santa Cruz, primero, y Cochabamba, después, miles de personas se concentraron y marcharon en defensa del SUS.

El respaldo a la implementación del Sistema Único de Salud es creciente porque representa otro ejemplo más de la ampliación de derechos que el Proceso de Cambio ha significado para la población, principalmente a partir de la puesta en marcha de la nueva Constitución Política del Estado, hace nueve años.

En realidad, se puede decir también que el SUS pone de manifiesto que para el Gobierno la democracia no es sólo un instrumento para elegir autoridades nacionales y subnacionales, como por lo general concibe el liberalismo, sino un espacio de construcción de justicia social.

No hay democracia política sin democracia económica, social y cultural. Por eso ha sido el presidente Evo Morales quien ha subrayado que el SUS es otra forma de distribución de la riqueza que se produce en el país.

Salvo que se impongan los intereses políticos de unos cuantos dirigentes, hay que estar optimistas de que en los siguientes días el Ministerio de Salud alcance un acuerdo con los colegios médicos, nacional y departamentales.

Hay que confiar en la sensatez de sus dirigentes, aunque seguro mantendrán su oposición los que tienen desde hace rato una agenda política a costa de sus afiliados y de la población. En la mayor parte de los puntos de la agenda del diálogo existe un alto grado de avance y sería poco responsable con la gente un retroceso por las pocas discrepancias. Una de las preocupaciones de los médicos es si el SUS le quitará pacientes a los consultorios y centros de salud privados, lo que no va a pasar pues siempre un sector de la población accede, por razones hasta culturales, a ese tipo de medicina.

El tema de la incorporación de los médicos a la Ley General del Trabajo es uno de los puntos en los cuales no hay acuerdo, lo cual es bastante complejo por los efectos que podría producir para otros sectores y por los costos para el país. Lo correcto es estudiar el tema con la participación de los respectivos ministerios (Economía y Trabajo) para determinar con objetividad y responsabilidad la viabilidad o no de esa demanda en el corto plazo.

Sería una mala señal de los colegios médicos si se oponen y/o bloquean el SUS. Cerca de 5,3 millones de personas esperan acceder a la salud de manera progresiva y gradual, pues está calculado que el total de prestaciones se haga efectivo en cerca de tres años, un tiempo razonable si se toman en cuenta las limitaciones de recursos humanos especializados e infraestructura, aspectos que están siendo seriamente encarados por el Gobierno.

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