diciembre 3, 2020

Hacia dónde va la economía boliviana

por: Ernesto Sheriff

Somos una economía pequeña y dependemos de pocos países en cuanto a nuestra suerte, por ello deberíamos crear unidades de seguimiento y monitoreo económico de nuestros vecinos.

La pequeñez

La economía boliviana ha sido caracterizada como una economía pequeña, exportadora de materias primas, sin poder de fijación de precios en ninguno de los mercados donde exporta y sus flujos financieros son tan pequeños que no afectan a la economía mundial, ni siquiera a la economía de sus países vecinos; lastimosamente no hemos mejorado, seguimos siendo una economía pequeña, exportadora de materias primas, con flujos financieros que no afectan al resto del mundo.

Nuestra industria, es una industria que importa sus insumos, sus maquinarias, e incluso, en el caso de Santa Cruz está importando hasta sus gerentes. Naturalmente que a este tipo de industria le cuesta mucho competir con el producto importado, y a esto se debe la gran queja de los industriales por el contrabando, por los productos chinos o la mezcla de ambos fenómenos.

En relación a Sudamérica, a pesar de nuestros avances, continuamos siendo el vecino pobre, menos que antes pero pobre al fin, sobre todos si consideramos que países como Chile, Argentina, Brasil y Perú, sumados a Estados Unidos, Europa y China, explican más del 80% de nuestras exportaciones, en otras palabras, la economía boliviana depende de la suerte de más o menos 10 países: en nuestros vecinos inmediatos –Brasil, Argentina, Chile y Perú; no es muy relevante Paraguay, Venezuela y Colombia–, más EE.UU., China, y el conjunto de Europa, está depositada nuestra suerte, o lo que es similar, si le va mal, por ejemplo, a EE.UU. sí nos afecta, si le va mal a China también; tristemente si les va mal a Argentina o Brasil nos va peor. Algo que debería hacerse en adelante es que los ministerios del área económica habrían de tener unidades de seguimiento y monitoreo de las economías que nos afectan, somos una economía pequeña y dependemos de pocos países en cuanto a nuestra suerte.

La dinámica de la economía capitalista nos señala que generalmente donde hay un mínimo de posibilidades de ganancia ahí se va la plata: cuando Menem en la Argentina estableció un peso igual a un dólar atrajo una gran cantidad de pequeños ahorristas, inclusive compraron bonos del gobierno argentino las AFP italianas y españolas.

Al propio tiempo, cualquier mala noticia ocasiona la fuga de aquellos capitales rápidamente, como ocurrió en ese país cuando empezó a debilitarse el gobierno de Menem, provocando el colapso del 2001. A nosotros no nos sucedió eso porque no entran ese tipo de capitales –como los de Suiza o Bélgica– que, aunque les pidas que vengan dando buenas condiciones, no se arriesgan; esa es una buena noticia ya que cuando las cosas van mal los capitales se van rápido, o sea, justo cuando uno necesita esos capitales se van.

¿Cuál es el comportamiento de Bolivia ante las crisis mundiales?

Después del estudio de varios periodos de crisis hemos encontrado lo siguiente: cuando hay crisis mundiales el país se comporta mejor que el resto.

Al revisar la crisis del año 2000 vemos que en aquel momento Chile tenía tasas de crecimiento negativas, y en la décadas de los ‘80 y ‘90 nos vendieron la idea de que Chile era mejor, sus instituciones, su democracia, sus gobiernos, todo era supuestamente mejores; en aquel momento nuestros asesores eran chilenos –ahora son españoles–, porque teníamos que aprender del famoso modelo chileno, sin embargo ese modelo colapsa el año 2000 con tasas del -6% del PIB, datos que se encuentran en las memorias del Banco Central de los años ‘98, ‘99 y 2000.

En forma paralela, en el mismo periodo, cuando había comenzado la guerra del agua, Bolivia creció al 0,8%, poco pero creció; fue el único país que lo hizo ya que cayó Argentina, Brasil, entre otros.

Una similar reacción ocurrió en las crisis del ‘74 y ‘80. Generalmente al país le va mejor que al resto cuando llega una crisis mundial, o, para ser justos, nos va menos mal, cuestión sistemática en tanto ha sucedido el ‘74, ‘80, ‘87 y 2008, momentos de crisis que reflejan que hemos crecido más que el resto. Obviamente en todos estos periodos estaban distintos gobiernos: el ‘74 estaba Banzer, el ‘80 García Meza, el ‘87 Paz Estensoro y en 2008 Evo Morales pero, ¿qué nos señala esto? Que es una característica estructural de la economía boliviana y la justificación son los flujos externos, es decir, como entra poco dinero a nuestra economía, cuando se va no nos afecta mucho.

No obstante las bondades del fenómeno anterior, tardamos mucho en recuperarnos de esos periodos de crisis, otros Estados se recuperan más rápido que nosotros. Por ejemplo, dos años después de la crisis de 2000 Chile ya estaba creciendo, cuestión similar ocurrida con Brasil que al año siguiente de la crisis de 2009 crecía, ni que decir de Argentina que estaba a pleno vapor dos años después de la quiebra de 2001. Nuestros vecinos se recuperan rápido.

Shocks externos

Cuando un shock dura mucho tiempo la economía boliviana colapsa; lo ha hecho el ‘38, ‘56 y ‘85.

En esas tres ocasiones el shock externo duró demasiado. El primero empezó a gestarse con la crisis del ‘29 que se agravó el ‘33, a lo que hay que sumar la Guerra del Chaco que nos fundió económicamente. El ‘35 salimos de la guerra pero ya en el ‘38 tuvimos nuestra primera hiperinflación y la economía colapsa.

Para el segundo caso, el ‘56 los precios de los minerales venían de caer desde el ‘50 y con la nacionalización en ‘52 tuvimos errores en COMIBOL, y los precios seguían cayendo; el ‘56 pedimos ayuda al gobierno de EE.UU. que nos mandó a su experto Jhon Ebert.

El Plan Ebert estabilizó la economía, redujo los saldos de los mineros, el crédito fiscal, mediante una típica estabilización al estilo del 21060.

El año ‘85 pasó algo similar, cinco años antes bajaron los precios de los minerales y pensamos que iban a recuperarse en 1 o 2 años, cosa que con el tiempo empeoró y vino la hiperinflación y el 21060.

Algo que no es posible predecir es cuanto duran los shocks, por lo tanto no podemos augurar con precisión los precios ni de los minerales ni de la soya ni mucho menos del petróleo, por lo tanto es una esperanza, un deseo, un anhelo que los shocks duren poquito..

La duración del shock obedece a variables exógenas y, por lo tanto, la salud financiera de la economía es una variable endógena más allá del shock: si más dura el shock mayor peligro tenemos de colapsar, por eso es que hablamos de blindaje. Actualmente por primera vez contamos con reservas de 14.500 millones de dólares, por lo tanto, aunque todo el mundo saque su plata de los bancos, igual va a haber plata en el BCB, aunque todo el mundo se escape del peso y se compre dólares va haber los dólares suficientes que en el ‘85 no había.

Esos blindajes los tenemos y cuantificados representan: 14.500 millones de dólares en reservas internacionales, 18.000 millones de dólares en depósitos en los bancos.

La cuenta corriente

El cuanto a nuestro sector externo, tenemos que analizar una variable importante que se llama el saldo en cuenta corriente, que es una medida de solvencia, es como que mañana va al banco a pedir un crédito y el que lo atiende le pide información sobre lo que gana y lo que gasta y de esa resta el banco decide si una persona es solvente o no, ahora ¿cómo evaluamos como país?

Un país se evalúa con una simple operación: lo que gana menos lo que gasta, lo que ofrece esa medida es la cuenta corriente que se compone por dos bloques: el primero, representa las exportaciones menos las importaciones, y se supone que tenemos que exportar más de lo que importamos –primer componente del saldo en cuenta corriente–; el segundo, en una economía chica como la nuestra, simplemente es el servicio de la deuda, es decir, los intereses que pagamos por la deuda externa. Por tanto, el saldo en cuenta corriente es fácil de extraer: exportaciones menos importaciones menos intereses de la deuda externa, si eso es positivo somos un país solvente si es negativo, somos insolventes.

Bolivia ha tenido déficit en cuenta corriente en toda su historia, solamente ha habido unos siete años en los cuales ha tenido superávit en cuenta corriente –antes del periodo actual porque llevamos 10 años seguidos de superávit–; todos los demás años teníamos un saldo negativo, por eso nadie nos prestaba plata o quería invertir en Bolivia.

La magnitud de los últimos saldos nos ha convertido de un día al otro en un país solvente. Y cuando un país es solvente no necesita ir a rogar por créditos ni tampoco necesita llamar inversionistas en tanto la plata llega sola; Santa Cruz por ejemplo está inundada de inversión extranjera, hemos batido record.

Actual periodo

Nuestras exportaciones en han caído de 10.000 millones dólares entre enero y septiembre del 2014 a 6.900 millones de dólares entre enero y septiembre de este año, o sea que han caído en 30% nuestras exportaciones, y no sólo las exportaciones de gas sino también las exportaciones mineras, en parques industriales, ha sido una caída prácticamente de todos los sectores. Las exportaciones de las industrias han caído en 33%, la minería en un 13%, los productos vinculados a la soya han caído en 28% y obviamente, la más fuerte de todas ha sido la exportación de gas; este es un año muy difícil en las exportaciones.

Las importaciones también han caído lentamente, las importaciones de insumos y de bienes de capital, aumentado las de bienes de consumo, en otras palabras, seguimos comprando celulares –cambiamos cada año al último S5 o S6– al tiempo que dejamos de adquirir bienes de capital e insumos industriales. Esto quiere decir que el próximo año puede que crezcamos menos.

Pero, ¿qué ha hecho el gobierno para promover las exportaciones? Ha realizado una serie de acciones no necesariamente coordinadas para contrarrestar dicha caída, ha convocado a todos los ministerios que presenten planes y proyectos para ver como compensar la merma y éstos lo han tomado como que hay plata y presentan todos los proyectos que se les ocurre. He leído proyectos como: procesadora de tomates por 78 millones de dólares. ¿Cómo van a hacer una planta procesadora de kétchup con ese costo? Con 20 millones de dólares puedes hacer un molino de 20.000 toneladas/año, y nótese que ni siquiera tenemos molinos para producir pan y pensamos en planta de tomate. No nos podemos dar el lujo de invertir en proyectos no rentables.

Otra cosa que se ha hecho es flexibilizar el tratamiento de reservas naturales, hoy en día podemos explorar petróleo en dichas reservas; esa es una medida que nos hace retroceder un poco en lo que hemos hecho en relación a la protección de áreas silvestres. Pero, como las exportaciones han bajado, para exportar más gas o petróleo vamos a entrar a las reservas, entonces también hay que tener cuidado porque las reservas internacionales de BCB que están cayendo no han caído mucho, de 15.000 millones de dólares hemos descendido a 14.500. El problema radica en que vamos a dar crédito a YPFB, al Ministerio de Desarrollo Productivo y al Ministerio de Minería, para que emprendan nuevos proyectos pero, ¿qué pasa si yacimientos no encuentra petróleo? ¿Cómo van a pagar su préstamo al Banco Central? Lo que debimos haber hecho en estos 10 años era transformar nuestra industria, la matriz productiva.

Cuando fue el ministro de economía a la Feria de Santa Cruz del año 2008, al Presidente –que no recuerdo si participó o estuvo ausente– y la gente junto a los empresarios lo abucheaban; hoy en día se levantan de pie y los aplauden, ambos son los invitados de honor en la CAINCO, ¿por qué? Porque a medida que nuestras exportaciones van cayendo las ventajas que ellos tenían en el periodo neoliberal las están recuperando, es decir, hemos extendido el periodo de la evaluación de la función económico social de la tierra, estamos permitiendo mayores exportaciones agropecuarias, vamos a levantar las restricciones, y todo por exportar más, vivimos la materialización de un esquema: exportar o morir.

Solvencia y endeudamiento

Nos tenemos que acostumbrar a evaluar el coeficiente de deuda sobre el PIB, cuánto debemos sobre cuánto producimos en un año. En estos momentos este coeficiente, antes del préstamo chino, era el más bajo de nuestra historia, estamos con 28% de nuestro PIB –de la deuda total–, deuda interna y externa 28% del PIB.

Bolivia tiene un superávit fiscal durante varios años y el primer déficit que hemos tenido ha sido el del año pasado; este año seguramente no tendremos déficit o tal vez terminemos parecido al año anterior, nuestro coeficiente de deuda estaba tan bajo y nuestra inflación está por debajo del 3%. Lo que hay que hacer en estos casos –como cuando uno tiene un ahorro y de la noche a la mañana queda desempleado– es aguantar nomas con su platita, por ello incomoda y asusta el reciente endeudamiento con China, porque –yo le llamo a esto el signo de Banzer–, estamos bien o pensamos que estamos bien y la gente se desvive por prestarnos plata, y nosotros caemos en la trampa de prestarnos.

El préstamo chino va a elevar nuestro coeficiente de deuda por encima del 40 %, primera cosa; eso probablemente no sea importante, pero sí lo es su alto condicionamiento: te doy este crédito para que compres a empresas chinas lo que quieras, maquinaria china, trenes chinos, pero todo tiene que ser chino, entonces, por más que lo usemos sabiamente el dinero no estamos en este momento en condiciones de prestarnos tanto y aunque lo estuviéramos el peligro es que se mal gaste.

El momento coyuntural se caracteriza en que estamos pasando un shock externo y no sabemos cuánto va a durar

Por supuesto que nos tenemos que preocupar, nunca hemos estado en una posición económica más sólida que la actual para enfrentarlo pero hay que administrar sicológicamente el shock: por ejemplo, hay tres espíritus animales, uno es la credibilidad y este gobierno es creíble –hasta los empresarios creen–, otro es la corrupción, un crédito mal hecho, un puente que se cae ocasiona impacto en la gente y, un tercero, la memoria, nuestros abuelos se acuerdan de las crisis que han vivido, los mas jóvenes no han conocido un periodo de crisis y mejor que no la vean, por ello muchas personas mayores no ahorran en bolivianos hasta ahora y siguen haciéndolo en dólares, y cuando uno les pregunta el ¿por qué? Advierten del cuidado a que vuelva el ‘85.

El ministro de economía ha dicho que estamos blindados y el Presidente a los dos días indica que hay que ajustarse los cinturones, ¿a quién creemos? Ministerio de Economía y Ministerio de Comunicación debieran hacer una fuerte campaña sicológica y hacer entrar en confianza a la gente para que no se pierda la certidumbre.


* Economista y docente de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

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