Brasilia-. Brasil rompió el récord de muertes violentas en 2017, con 63 mil 880 casos, según datos de la 29 edición del Informe Mundial de Derechos Humanos, divulgado por una organización no gubernamental y amplificado hoy por medios locales.
Ese año, las muertes cometidas en este gigante país sudamericano por policías en servicio y de descanso crecieron un 20 por ciento respecto a 2016.
La investigación, que analizó la situación en más de 100 países, apuntó que en el capítulo sobre Brasil llama la atención el aumento de la letalidad policial tras la intervención federal en Río de Janeiro, entre febrero y diciembre de 2018.
Según la fuente, de marzo a octubre, al citar datos del Instituto de Seguridad Pública (ISP) de Río de Janeiro, tal punto aumentó un dos por ciento en el estado, mientras que las muertes cometidas por policías crecieron un 44 por ciento.
Datos oficiales recientes indican que la policía brasileña mató a cinco mil 144 personas en 2017. En el estado de Río de Janeiro, mil 444 personas murieron a manos de policías entre enero y noviembre de 2018, comunicó el ISP.
Entre las pérdidas humanas aparece la de la concejal de Río Marielle Franco y del conductor Anderson Gomes, ocurrida el 14 de marzo.
Ese caso aún no ha sido aclarado por los órganos de investigación. La demora en solucionar asesinatos contribuye al ciclo de violencia, precisa el estudio.
Indica que el presidente Jair Bolsonaro debería abordar la crisis de seguridad pública que enfrenta Brasil a través de medidas que refuercen el respeto de los derechos humanos y, a la vez, reduzcan la criminalidad.
Recuerda que en su primer día en el cargo, el 1 de enero, el exmilitar dictó un decreto en el cual dio instrucciones al secretario de Gobierno de ‘supervisar, coordinar, monitorear y acompañar las actividades’ de las organizaciones no gubernamentales.
Durante su campaña, Bolsonaro prometió dar ‘carta blanca’ a la policía para que matara a personas que presuntamente hayan delinquido.
El nuevo gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel, que pertenece al Partido Social Liberal (PSOL, mismo de Bolsonaro), recomendó que la policía debería disparar a matar, sin advertencia previa, contra cualquier persona que lleve un fusil, incluso si la persona no está amenazando a otros, y también sugirió que se usaran francotiradores y drones.
Los estándares internacionales de derechos humanos prohíben que las fuerzas policiales maten deliberadamente a personas, salvo cuando esto sea necesario para proteger su vida o la de terceros.
Expertos en seguridad alertan que las cifras de muertes podrían aumentar después que Bolsonaro firmara esta semana un decreto para flexibilizar la posesión de armas de fuego en la población.
Insisten en que las armas aumentan los factores de riesgo que generan violencia y el atacante podría ser incluso más agresivo cuando percibe que la víctima está armada y su vida está en juego.

Leave a Reply