Por Daphne Álvarez *-.
En diciembre del año pasado, la CEPAL adelantaba datos alentadores sobre el comportamiento de los indicadores económicos bolivianos: un crecimiento del 4,3% que sitúa a nuestro país, junto a Republica Dominicana y Panamá entre los que van a experimentar una mayor expansión económica.
Ante esto, parece necesario proponernos retos económicos para este 2019. Sin embargo, es consuetudinario en nuestra sociedad verle el lado negativo a las cosas, fijarnos más en las batallas perdidas que los éxitos logrados, y esta costumbre se refleja también al momento de plantearnos nuevos objetivos. No es que esté mal puntualizar errores y plantearse superar éstos, pero también es de vital importancia continuar potenciando y mejorando lo que se hizo bien.
Dicho esto, a nivel económico, uno de los retos más importantes que se tendrá por delante será el potenciamiento del litio como la nueva fuente de ingreso para la economía boliviana, mediante su extracción e industrialización, esperando que en lo que venga del año la demanda mundial de baterías de litio se incremente para obtener mayores utilidades.
Esto se torna en una necesidad impetuosa por el término de los contratos de venta de gas con Argentina y Brasil, aunque el ministro de Hidrocarburos sostiene que no llegará el colapso como sostiene la oposición. No obstante, la industrialización requiere sobrepasar el desafío de mejorar la competitividad mediante la inversión en investigación y tecnología, la cual también coadyuvará al desafío de la reactivación constante del sector productivo, que se ha visto apoyada en las últimas gestiones por una considerable inversión en infraestructura caminera.
El crecimiento del sector comercial no debe pasar desapercibido para lograr el desarrollo productivo, puesto que uno de los retos que aún atinge a la economía boliviana en este nuevo año será buscar alternativas para lograr la reconducción del capital comercial a la industria, de forma simultánea, el gobierno debe trabajar colectivamente con el sector empresarial para lograr la evolución de una esfera comercial a una productiva dentro de la estructura económica boliviana.
No debemos olvidar que la necesidad del desarrollo industrial y productivo, trae grandes consecuencias ambientales. Bolivia se encuentra en el quinto puesto de niveles de deforestación, habiendo alcanzado la alarmante cifra de 4,5 millones de hectáreas de bosque perdidas, lo cual, nos incita a plantear como un reto para este 2019 el cuidado ambiental de forma paralela al desarrollo de la industria y el sector productivo, proponiendo políticas que promuevan la forestación, el cuidado medioambiental, así como la creación de tecnologías amigables con el ambiente.
Además, para este año está prevista la puesta en marcha de las funciones de la Gestora Publica de Seguridad Social a largo plazo en reemplazo de la Administradora del Fondo de Pensiones (AFP). La gestora, se propone la administración eficiente de 16.447 millones de dólares correspondientes los ahorros de los jubilados, esperemos que en esta nueva administración se reporte una mayor rentabilidad para el fondo de los jubilados, alcanzando el objetivo de que los aportantes reciban el fruto del trabajo de tantos años de su vida.
Asimismo, este 2019, se debe continuar con la consolidación del comercio exterior a través de la utilización del sistema portuario conformado por los puertos Aguirre, Jennifer y Gravital, que están estructurados para transportar por lo menos cinco millones de toneladas anuales de mercancía con costos reducidos, lo que nos demuestra que de la adversidad que vivimos los bolivianos el año pasado con el fallo de la Haya, podemos acceder a opciones distintas y crear nuevas oportunidades para la economía y nuestra relación con el resto del mundo.
El 2018 nos propuso alcanzar objetivos muy importantes, que probablemente aun tengamos que enfrentar, y es evidente, que en el transcurso del 2019 van a surgir nuevos desafíos para nuestro país y no solo a nivel económico, por esto, es muy importante entender que el cumplimiento de éstos, no depende solamente de las autoridades o de los distintos sectores de la economía, sino que también dependen de nosotros como ciudadanos, dependen de aportar nuestro granito de arena evitando la violencia, intentando sobreponer la veracidad a la neutralidad, creando, trabajando, y sobre todo, evitando reproducir el pensamiento pesimista que cargamos desde hace tanto, para seguir hacia adelante.
* Economista.

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