agosto 19, 2026

Veinte años de la revolución bolivariana

Un 2 de febrero de 1999 daba comienzo el ciclo progresista en América Latina con la toma de posesión del comandante Hugo Rafael Chávez Frías como Presidente de Venezuela.

La izquierda latinoamericana, y mundial, estaba en crisis. No había ningún gobierno de izquierda en el continente, salvo la revolución cubana encabezada por el Partido Comunista.

Se había caído el muro de Berlín una década antes, la Unión Soviética se había desintegrado, y las tesis de Fukuyama del fin de la historia, de que ya no había ni izquierda ni derecha, sino un manejo tecnocrático de la economía, prevalecían.

Entretanto, en América Latina se imponía la ideología neoliberal por medio del Consenso de Washington, y mientras la derecha vaciaba el Estado y privatizaba las empresas públicas, una parte de la izquierda sentenciaba que se podía cambiar el mundo sin tomar el poder.

Y en eso vino el comandante Chávez a cambiar Venezuela, y América Latina y el Caribe.

Una Venezuela que ya había protagonizado en 1989 las primeras resistencias contra el modelo neoliberal cuando su población se rebeló contra el precio de los productos de primera necesidad y hubo miles de muertos por la represión durante el Caracazo. Y un comandante Chávez que también en febrero, pero de 1992, había protagonizado otra resistencia al neoliberalismo con la insurrección cívico-militar del 4F.

Hasta que, finalmente, Chávez llegó al poder un 2 de febrero de 1999, el mismo año que tras una Asamblea Constituyente se parió una nueva Constitución que por primera vez consagraba derechos para las y los más humildes, para las mayorías sociales y sectores populares.

Y a Hugo Chávez se le sumaron Néstor Kirchner, Lula da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, o las exguerrillas centroamericanas del FMLN y FSLN en El Salvador y Nicaragua.

Pero no sólo gobiernos, la importancia del ciclo progresista es tal que en diciembre de 2004 se creó ese instrumento para la integración latinoamericana y caribeña llamado ALBA, al que luego la Bolivia de Evo le incorporaría el apellido de TCP (Tratado de Comercio de los Pueblos), y en noviembre de 2005, con un Evo Morales candidato presidencial todavía, se enterraba en Mar del Plata, Argentina, el proyecto neoliberal de un área de libre comercio entre Estados Unidos y toda América Latina y el Caribe llamado ALCA.

Es la muerte del comandante Chávez la que a su vez provocó un reflujo del cambio de época, del ciclo progresista, y nos ha dejado, casi seis años después y cuando se cumplen 20 años del inicio de la revolución bolivariana, y también hoy, chavista, en un momento de crisis continental.

Por eso se hace, si cabe, más importante defender a la revolución bolivariana y chavista, porque no es sólo defender la paz de Venezuela, sino defender un proceso de cambio que impulsó otros procesos latinoamericanos.

Porque si Venezuela cae por la avaricia de un imperio que busca el control de sus recursos naturales, de su petróleo, su oro y su coltán, será más fácil el ataque a otros procesos del continente, incluido el Proceso de Cambio boliviano. Porque la paz de Venezuela es la paz de América Latina y el Caribe.

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*