La Paz-. La tradicional Feria de la Alasita, para la compra y bendición de objetos en miniaturas, constituye hoy una fiesta aquí en la que el desafío cotidiano de los nacionales no empaña los deseos de prosperidad.
El festejo, con los consiguientes ofrecimientos, protocolo de permiso y pedido al Ekeko (Dios de la abundancia), coronó el mes con seguridad y confianza, en el futuro del país y a nivel personal.
Durante la celebración, bolivianos y personas de todo el mundo se congregaron en una infinidad de espacios destinados a la venta de artesanías, tanto en dimensiones sorprendentemente mínimas, como a tamaño natural.
Al inaugurar este rito el pasado 24 de enero, el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, destacó las ansías de este pueblo andino por la llegada cada año del Ekeko para que ‘otorgue bonanza, suerte y fertilidad’.
La Alasita es lo que somos los bolivianos, aquí están nuestras raíces, ilusiones y esperanzas’, expresó el vicemandatario.
Durante las palabras de apertura el pasado 24 de enero, García Linera garantizó la construcción de un museo del Ekeko donde se exponga la historia de esa deidad.
También añadió que en esta gestión y proceso de cambio pedirá al ídolo abundancia en alimentos, estudios, trabajo, unidad y prosperidad para las familias bolivianas.
En diciembre de 2017 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura inscribió esta fiesta popular en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

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