Una sencilla pregunta puede dar lugar a respuestas que luego se convierten en teorías, en respuestas filosóficas o en modelos económicos que son reconocidos poco a poco por el mundo.
Por ejemplo, la siguiente interrogante: ¿por qué hay países ricos y países pobres? motivó profundos estudios económicos/ históricos/culturales y sociales que dieron lugar al nacimiento de una teoría denominada Institucionalismo (con sus variantes como el Neoinstitucionalismo y otras) que, en esencia, considera que el desempeño económico de los países (es decir su riqueza o pobreza) tiene que ver con la existencia y funcionamiento de instituciones, es decir con la aplicación de reglas formales e informales.
Uno de los exponentes de esta teoría es Douglass North, quien afirma que “Las instituciones son las reglas de juego en una sociedad (…) las instituciones serían las limitaciones ideadas por las personas que dan forma a la interacción humana”.
Otra pregunta cuya respuesta fue famosa se difundió en un periódico alemán en 1783. La interrogante parecía sencilla, pero a la vez de enorme profundidad: “¿Was ist Aufklärung?” (¿Qué es la Ilustración?).
Ante dicho desafío, una respuesta fue escrita por Kant con los siguientes términos: “Ilustración es la salida del ser humano de su autoculpable minoría de edad. Minoría de edad es la incapacidad de valerse de su entendimiento sin la dirección de otro. (…) Sapere aude! ¡Ten la valentía de valerte de tu propio entendimiento!, es por lo tanto el lema de la Ilustración”.
En ese contexto, en la actualidad surge otra pregunta, esta vez referida al país. La interrogante es: ¿Por qué Bolivia es líder en crecimiento económico regional?
Para responder a ello, es importante recordar que el crecimiento económico de Bolivia fue el más alto en Sudamérica por seis años y en 2019 nuevamente se prevé que repunte, según proyecciones del Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
Según estos organismos, en 2009, el país ocupó el primer lugar en el continente con un crecimiento del 3,4%; luego mantuvo esa posición en 2014 (5,5%), 2015 (4,9%), 2016 (4,3%), 2017 (4,2%) y 2018 cerraría, según estimaciones, con el 4,7%.
Para la presente gestión se proyecta un crecimiento de 4,5%, indicador que colocaría nuevamente a Bolivia como líder en el crecimiento económico regional.
Sin duda, hay varios motivos para ese crecimiento sostenido, entre ellos están:
– La implementación (desde 2006, con el gobierno del presidente Evo Morales) del Modelo Económico, Social, Comunitario y Productivo, que tiene sus raíces en las luchas antineoliberales del pueblo boliviano. Este es un modelo hecho por bolivianos y para bolivianos, a diferencia del modelo económico neoliberal que fue aplicado en función a recetas dictadas por organismos internacionales y que en los 20 años que estuvo vigente en Bolivia (1985-2005) no solo desmanteló el Estado, sino que profundizó las desigualdades en nuestra sociedad, situación que devino en una crisis política, económica y social.
– Otro motivo es el factor Evo, es decir el liderazgo presidencial que se tradujo en una estabilidad, paz social de más de una década y en una visión estratégica que permite fortalecer un tejido social que se evidencia —en términos generales— en la convivencia pacífica y tolerante entre las y los bolivianos.
– Otra razón es la aplicación del modelo del Vivir Bien, establecido en la Constitución Política del Estado.
La lista de motivos para responder a la pregunta sobre Bolivia, sin duda, servirá para la elaboración de una nueva teoría sobre el crecimiento, en la que la actual gestión de gobierno será la protagonista.

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