Londres-. A punto de cumplirse el plazo para la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), los británicos todavía hoy desconocen si el llamado Brexit se concretará con o sin acuerdo, o se prorrogará el controvertido divorcio.
El día crítico será el martes próximo, cuando la Cámara de los Comunes debe votar el nuevo plan que todavía negocian en Bruselas los representantes del gobierno de la primera ministra Theresa May con su contraparte europea.
Londres intenta sacar a la UE un compromiso vinculante sobre la situación en que quedará la frontera entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte, luego de que el Parlamento británico rechazó de forma abrumadora en enero pasado una salvaguarda incluida en el acuerdo inicial para evitar el establecimiento de una frontera dura en esa zona.
La amplia mayoría de los parlamentarios, entre ellos muchos miembros del partido gobernante, consideran que esa cláusula, conocida en inglés como backstop, amenaza la integridad constitucional del Reino Unido, porque el país podría quedar atado indefinidamente a las regulaciones comerciales y aduanales de la alianza.
En caso de que el nuevo plan de May para el Brexit sea rechazado por el Parlamento, los legisladores deberán decidir al día siguiente si el Reino Unido abandona el bloque europeo sin ningún tipo de acuerdo el 29 de marzo, o si pide a la UE prorrogar la salida unos meses más.
Según analistas, un Brexit sin acuerdo provocaría e una crisis económica y social en el Reino Unido, como resultado de la escasez de medicinas y alimentos, un incremento del desempleo y la inflación, el desplome de la libra esterlina y una reducción del 10 por ciento del Producto Interno Bruto británico.
Los ciudadanos británicos deberán además sufrir retrasos monumentales en puertos y aeropuertos europeos, debido a la imposición de medidas aduanales y migratorias por ahora inexistentes.
Por otro lado, May considera que una prórroga podría llevar a un Brexit por el cual no votó casi el 52 por ciento de los británicos en el referendo de 2016.
La demora incluso podría dar pie a que partidarios de permanecer en la UE presionen para celebrar una segunda consulta popular, una idea ya adelantada por un grupo de parlamentarios independientes, y que tampoco disgusta a una gran parte de los laboristas.

Leave a Reply