abril 13, 2021

El modelo boliviano despierta interés en Ecuador y Perú

Editorial Cambio-. Mientras la derecha y sus medios no pierden la oportunidad de estigmatizar al Gobierno, el modelo boliviano de desarrollo (no solo de crecimiento económico) despierta el interés y admiración en varias partes del mundo.

Por ejemplo ayer, la candidata a la presidencia de Guatemala, la indígena Telma Cabrera Pérez, indicó que en su plan de gobierno plantea la creación de un Estado Plurinacional, similar al de Bolivia, impulsado por el presidente Evo Morales.

“Nosotros decimos —sostuvo la postulante— ‘de la resistencia al poder’, esto se puede lograr por la valoración y reconocimiento que hemos visto a lo que es el gobierno del hermano Evo Morales, él es el presidente de Bolivia, y vemos que hay muchos avances”.

En Perú, el gobernador de Puno, Wálter Aduviri Calisaya, sostuvo que si su país quiere manejar de forma responsable sus recursos, debe imitar “el modelo boliviano” donde el Estado tiene el control de sus sectores económicos estratégicos.

“Hay que evitar el saqueo de los recursos naturales, por eso hablo del modelo de Bolivia y lo voy a seguir repitiendo cuantas veces quiera”, afirmó el dirigente aymara el 19 de noviembre de 2018, según informó el portal Infodiez.

Estas expresiones recientes de dos actores externos permiten conocer cómo una parte del mundo observa el Proceso de Cambio, la Revolución Democrática y Cultural (el Modelo Económico, Social, Comunitario y Productivo) y a sus principales actores: los movimientos sociales y el Jefe de Estado.

Esta revolución forjó un nuevo paradigma que supera las concepciones estrictas del desarrollo, que consideran a ese proceso solo como sinónimo de crecimiento económico, aumento del Producto Interno Bruto (PIB) o incremento de las rentas personales.

El modelo boliviano incluye elementos nuevos (además del crecimiento económico) para entender el desarrollo como la ampliación de los derechos (establecidos en la Constitución Política del Estado), el fomento a la equidad, la disminución de la desigualdad y de la pobreza, el aumento de la participación, la inclusión social, la sostenibilidad y la perspectiva de bienestar común (no solo individual), es decir el Vivir Bien.

El concepto del Vivir Bien, plasmado en la Ley de Leyes —suma qamaña—, a primera vista puede parecer similar al Índice del Planeta Feliz (un indicador alternativo de desarrollo, bienestar humano y ambiental) o a los indicadores de la Felicidad de Burma (en los que se miden las sonrisas, actitudes positivas, salud, compartir conocimientos, sueño profundo, entre otros).

Sin embargo, el Vivir Bien es distinto. Resurgió después de 500 años de colonización europea, luego del genocidio y etnocidio de los invasores. Se trata de un proceso de descolonización del saber (Eduardo Gudynas) y de un nuevo modo de vida contrario al capitalismo.

Algunos de los postulados de este paradigma son: priorizar la vida, llegar a acuerdos en consenso, respetar las diferencias, vivir en complementariedad, equilibrio con la naturaleza, defender la identidad, saber comer, saber beber, saber danzar, saber trabajar, trabajar en reciprocidad, no robar, no mentir, no ser flojo, etc.

Este modelo boliviano, que despierta la admiración de otros países, será enriquecido (en reuniones con el pueblo) en los siguientes meses, en la perspectiva de la Agenda del Bicentenario, la cual será puesta a consideración de la gente en los comicios del domingo 20 de octubre.

En la otra acera, la derecha y sus aspirantes no tienen más paradigma que el neoliberalismo, la privatización, la eliminación de las rentas y el retorno al pasado.

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