noviembre 29, 2020

El Boletín de guerra del Ejército Boliviano


Por Luis Oporto Ordóñez *-.


El presidente Hilarión Daza nombró a Abdón Ondarza, editor del Boletín de Guerra del Ejército Boliviano, hecho político de importancia para comprender el origen de la guerra y su desarrollo. El 28 de agosto de 2018, en Lima (Perú), Gerardo Trillo, a cargo de la Dirección de Protección de las Colecciones de la Biblioteca Nacional del Perú, nos mostró el Boletín de Guerra del Ejército Boliviano, editado en la imprenta de la Revista del Sur, de Tacna, que es resguardado con medidas técnicas para su preservación. Tuvo la gentileza de proporcionar una copia digital, para uso institucional, de las tres ediciones sobrevivientes.

Ondarza afirma que “la mala demarcación de límites entre Bolivia y el Perú (…) ha servido para alentar en Chile la esperanza de una apropiación del Departamento de Cobija, instigando a Bolivia usurpar a su vecino una parte de su costa”. Atacama “es dominable jeográfica, marítima, industrial y políticamente” por Chile, pero “jamás podrá serlo en ningún sentido por las fuerzas de la sociabilidad boliviana”. Desde el “Diario Oficial”, Chile propugna que Bolivia tome Arica y deje a Cobija en manos de Chile. Denuncia la infiltración de la inteligencia de Chile, desde la época del Gral.

Melgarejo quien ordenó que se “componga el cuartel de Cobija, para que ocupe la columna chilena que debía resguardar aquel puerto y el de Tocopilla” y dio la orden de destierro de Antonio Quijarro, Zoilo Flores “que denunciaron ante la América esta maniobra escandalosa”. El plan de anexión disimulada impulsada por el diplomático Vergara Albano, tropezó con la “enérjica resistencia [del Prefecto y Comandante General de Cobija, José Quintín Quevedo] y la oportuna llegada del Dr. Mariano D. Muñoz a Cobija”. El Boletín deja entrever la estrategia del Director (Prado) y el Capitán General (Daza), para la intervención del ejército aliado en la guerra.

Informa sobre “la sumersión de La Esmeralda en las aguas de Iquique, y la huida de la Covadonga hasta Antofagasta donde está hecha pedazos por las balas de la desgraciada Independencia”. Publica las reflexiones, “Bolivia y Chile. Cuestión de límites”, de Samuel Velasco Flor jefe del Regimiento “Libres del Sud”; documentos oficiales (“Comisión del Capitán General al Vicario General del Ejército, Manuel Facundo para proveer de útiles necesarios a las Ambulancias del Ejército aliado”; “Llega al Callo rifles comprados por Bolivia en Norteamérica [para] la IV División y el Batallón Vengadores 3° de Potosí”; Nuevos destinos de jefes militares; “Inspección de documentos y caja de los cuerpos de la IV División”). Socializó la Convención de Ginebra de 1861, sobre el carácter de neutrales a las ambulancias y hospitales militares y el protocolo que debía seguir el personal médico. Transcribe un editorial de La Opinión Nacional de Caracas: “Chile, Perú y Bolivia” [1].

Sobre el soldado chileno Ondarza, matiza: “El peón chileno ¿acaso no conoce que esta guerra es solo ocasionada por el interés particular de los socios de la Compañía de Salitres y de ferrocarril de Antofagasta, en la que son accionistas don Aníbal Pinto y otros hombres públicos de Chile?”. Califica a la tropa chilena como “rotos con disfraz de soldados”. “Esos mismos peones si tuvieran conciencia de la justicia de la guerra, tal vez todo lo pospusieran por salvar a Chile; pero como conocen que son causas personales (…) no quieren hacerse matar”. Denuncia la insistencia de la prensa oficial de instigar un cambio de política en Chile: “La necesidad del momento es una dictadura” [2].

Se interesa por “La reprobación del Tratado Montes de Oca-Balmaseda”, acordado con mucho esfuerzo con Argentina sobre la Patagonia; “La perfidia chilena” (declaratoria de guerra contra Perú) “insólita e injusta”; quema de Patillos, Pabellón de Pica y Pisagua; invasión de Antofagasta el 14 de febrero de 1879: “Cuando apostaron en la bahía de Antofagasta el Blanco Encalada días antes de la invasión [el ministro Videla dijo al Secretario de Relaciones Exteriores de Bolivia] que esa nave, solo había arribado (…) para prestar (…) apoyo a las autoridades de Bolivia, porque se temía desórdenes del rotaje de Chile, en (…) Antofagasta. Una vez declarada la guerra al Perú [al ver] la Alianza de Bolivia con esta nación, temblaron al contemplar dos pueblos unidos hacia (…) la Confederación Perú-boliviana (…), [y] se agacharon, haciendo llegar por seguros intermediarios cartas al Capitán General de Bolivia, con el dañado intento de separarlo de la Alianza” [3]. Notas de Le Credit National: “¡Pobre Perú!”, “amenazado también de una guerra civil”, a raíz de la rebelión del ministro de Hacienda Piérola; declaratoria de neutralidad de Inglaterra, de cuyos mercados Perú adquiría armas y municiones. Y, la supremacía marítima de Chile: “La escuadra chilena bombardea, destruye y pone la mano sobre los guanos y la naves peruanas”. Publica la nota de E. Rivera: “La Calumnia chilena desmentida”, que refuta al “Mercurio de Valparaíso” sobre las causas que motivaron la invasión de Chile de Antofagasta. En “Documentos oficiales”, transcribe el “Programa Marcial presentado por la juventud paceña” para celebrar “el primer grito de libertad lanzado (…) por el protomártir de la Independencia Americana Pedro Domingo Murillo”. Informa de la “admisión al servicio en la clase de Capitán efectivo de Caballería y destinado al Escuadrón Coraceros Escolta del Capitán General”, al “ciudadano argentino Florencio del Mármol que desde la Capital de Buenos Aires ha venido a ofrecer sus servicios en la guerra contra Chile”. La Junta directiva de las ambulancias que incluye al Dr. Zenón Dalence; nuevos impuestos al salitre y tabacos en Chile para financiar la guerra; bombardeo de Iquique y apronte de la escuadra peruana. La declaración de neutralidad de Colombia, y, un análisis sobre “las doctrinas de Chile”, publicada por El Siglo (Buenos Aires, 23 de mayo). El último parte reza: “Hoy, a horas 10 AM han empezado a bloquear Pisagua el Cochrane y el Matías Cousiño” [4].

Abdón Ondarza (Sucre, 1835-Tocopilla, 1897) es un héroe ignorado, desconocido. Participó en el descubrimiento y explotación de los yacimientos de plata de Caracoles (1866) y en la fundación de Antofagasta (1868). Como político representó los intereses del Litoral (Cobija, Caracoles y Antofagasta). Fundó El Eco de Cobija (1859-1879), El Caracolino (1873) y El Litoral (1875-1879). Durante la guerra fue expulsado de Antofagasta. En una acción sin precedentes, en 1895, recuperó derecho sobre sus pertenencias mineras con fallo de la Corte Suprema de Justicia de Chile y retornó a Tocopilla, donde fue asesinado [5].


* Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas. Docente titular de la Carrera de Historia de la UMSA. Presidente del Comité Regional de América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO-MOWLAC.


1 Boletín n° 8, 25 de junio.
2 Boletín n° 10, 9 de julio. Edición incompleta.
3 Moreno, Gabriel René: Daza y las bases chilenas de 1879. Sucre, Tipografía del Progreso, 1881.
4 Boletín n° 11, 17 de julio.
5 Barnadas, Josep M. Diccionario Histórico de Bolivia. Sucre, Grupo de Estudios Bolivianos, 2002. Tomo 2.

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