noviembre 27, 2020

¿Por qué no cae Maduro?

Editorial La Época-.

¿Cómo es posible que después de tanto tiempo y después de tantas cosas que se hicieron en su contra no caiga el gobierno de Nicolás Maduro? La peor inflación de la historia de la humanidad dicen unos, una reducción casi absoluta del poder adquisitivo de los salarios, desabastecimiento, cortes de luz, inseguridad, incertidumbre… En fin muchas cosas juntas, pero Maduro no se va. Entonces, cabe la pregunta ¿o bien los medios de comunicación han exagerado significativamente la actual situación de la patria de Hugo Chávez o hay algo que hasta ahora todo observador político ha pasado por alto?

Y es un poco de ambas. Martín Caparrós, reconocido periodista argentino y una de las pocas voces con legitimidad que le quedan al periodismo en el mundo, publicó a principios de éste año una crónica acerca de la vida cotidiana en Caracas, donde efectivamente podemos apreciar que el venezolano de a pie debe sortear muchas dificultades para llegar al final del día, desde la falta de productos y servicios básicos, hasta el transporte y el crimen y, sobre todo, la inflación. La ciudad perdida, titula éste trabajo, donde la mayor parte de los entrevistados son venezolanos pobres y personas de clase media desconcertadas por la dura realidad que los gobierna desde 2014, cuando el precio del petróleo cayó en picada en el mercado internacional.

Los venezolanos de clase media viven una situación para la cual no estaban preparados, los venezolanos pobres viven una situación a la cual estaban ya casi acostumbrados, y los venezolanos ricos viven en guetos que son como islas donde las leyes del tiempo y el espacio no se aplican, y desde donde esperan, muy pacientes, que el gobierno de Maduro colapse. Las diferencias de clase en Caracas no podrían ser más nítidas; el contraste entre ricos y pobres es brutal.

Son los venezolanos pobres los que más llaman la atención en esta historia, pues a pesar de que sienten la misma zozobra que el resto del país, muchos de ellos cuentan que ya tienen una vivienda propia gracias a uno que otro programa del gobierno y que también tienen la alimentación asegurada (aunque sea insuficiente y distribuida por el Estado a través de los famosos CLAPS). Es posible que el lector se pregunte una cosa: “¿Qué tan arruinadas estaban estas personas antes del gobierno de Hugo Chávez?”; y luego otra: “¿Qué les va a pasar a ellos si el gobierno cae?” En en este caso vale vale la máxima marxista ajustada a la realidad venezolana: los pobres tienen mucho que perder (si cae Maduro) y casi mucho todavía por ganar (si la revolución se profundiza).

Los teóricos del golpe de Estado siempre han estado en desacuerdo acerca de la necesidad de contar con respaldo popular para que un grupo de personas tome el gobierno por la fuerza; es posible que en Washington se estén golpeando la cabeza en este momento, y que no estén apreciando en todas sus dimensiones este factor. Y es una cuestión importante, pues si algo enseña la historia reciente de América Latina, es que cada sociedad tiene diferentes tipos de tolerancia a la interrupción de un gobierno. Cada gobierno, al mismo tiempo, tiene diferentes grados de legitimidad entre las mayorías, y diferentes probabilidades de sobrevivir a una intentona golpista.

El gobierno de Hugo Chávez apostó sobre todo por los menos favorecidos y esa lealtad con los pobres es lo que sostiene a Maduro hasta el día de hoy. Pero además habría que subrayar que esa lealtad se ha ampliado porque a Maduro le toca enfrentar agresiones más duras e intensas de las que Chávez enfrentó. Éste es en sí mismo un factor de poder sobre el cual la Casa Blanca aún no puede influir como quisiera, puesto que sus políticas más bien obligan a muchos pobres a jugárselas por el actual gobierno muchas veces sin ser siquiera simpatizantes, conscientes de que su caída también significaría su fin. Y, a los militantes de la Revolución Bolivariana, a jugárselas del todo.

El otro factor decisivo es el ejército, y eso requiere de una reflexión aparte, y también dentro del marco teórico de los golpes de Estado.

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