septiembre 23, 2020

Nueva jugada internacional del imperio

La guerra comercial entre EEUU y China hace temblar el planeta, que observa la disputa entre los dos gigantes con sus armas mercantiles. En esta pelea, uno de los contendientes acaba de abrirse un nuevo frente económico, esta vez con México, al que busca chantajear para frenar la inmigración.

Este último movimiento imperial está causando un terremoto económico de imprevisibles consecuencias.

La jugada fue anunciada por el presidente de EEUU, Donald Trump, el jueves, al oficializar la imposición de aranceles (impuestos/tributos/tarifas) del 5% a partir del 10 de junio sobre todos los productos mexicanos si el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no frena la migración ilegal.

En un comunicado de la Casa Blanca, Trump marcó un calendario para la subida gradual de los gravámenes —hasta un 25% en octubre— si no cesa el flujo de migrantes sin papeles desde México, según el reporte del diario Clarín.

Estas medidas tendrían consecuencias catastróficas en ambos países como la escasez de alimentos, precios por las nubes, gente despedida y una caída libre de los mercados.

A Trump parece no preocuparle dichas consecuencias, ya que ayer tuiteó que “México se ha aprovechado de EE.UU. durante décadas. Por culpa de los demócratas, nuestras leyes migratorias son MALAS. México hace una FORTUNA a costa de los EE.UU. (…) y pueden fácilmente solucionar este problema”. “¡Es hora de que ellos hagan finalmente lo que es debido!”, agregó.

Una de las primeras reacciones a estas acciones se notó en Wall Street, que ayer caía fuerte.

Mientras que economistas alertaron de un fuerte impacto en la economía EEUU-México dado el gran volumen de automóviles, electrodomésticos, paltas y jeans que cruzan la frontera todos los días. Advirtieron que el precio de estos productos se iría por las nubes. Los expertos, citados por Clarín, también temen que estas medidas afecten la aprobación del acuerdo entre EEUU, Canadá y México que reemplazó al NAFTA.

Cerca de 1.700 millones de dólares en productos y servicios cruzan la frontera todos los días, así como medio millón de trabajadores legales, estudiantes, turistas y comerciantes.

El Presidente mexicano buscó bajar el tono del enfrentamiento y se mostró confiado en que EEUU rectificará las medidas. Reiteró que México no caerá en “ninguna provocación” y que no contestará “a la desesperada”.

La jugada de Trump contra México busca que se resuelva en pocos días lo que no se pudo resolver en décadas: la creciente inmigración producto de las políticas neoliberales impuestas en la región, las cuales profundizaron la pobreza.

Trump ha hecho de la inmigración su caballo de batalla y presiona para la construcción de un muro fronterizo.

Esta ofensiva de EEUU se suma a otro movimiento en la guerra económica: el 6 de mayo se anunció que aumentará del 10% al 25% los impuestos sobre China en bienes de importación.

China respondió que elevará los aranceles para productos estadounidenses de 60.000 millones de dólares a partir de hoy.

Además, el gigante asiático anunció ayer la creación de una lista negra de empresas extranjeras “no fiables”, como respuesta a las medidas de EEUU contra el gigante chino Huawei, en plena escalada de la guerra comercial entre las dos potencias, informó el portal Las voces del Mundo.

Estos movimientos estadounidenses en el ajedrez global se suman al envío al Golfo Pérsico de un portaaviones como señal de fuerza para Irán; al endurecimiento de la asfixia contra Cuba y a la injerencia contra la democracia venezolana en procura de derrocar al presidente Nicolás Maduro.

El Presidente mexicano reiteró que su país no caerá (ante EEUU) en “ninguna provocación” y que no contestará “a la desesperada”.

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