julio 30, 2021

Crece el gasto corriente, ¿ahora si ya llegó la crisis?


Por Danitza Zegarra *-.


En los últimos días, podemos leer en diferentes publicaciones de los medios de comunicación que nuestra economía está atravesando una etapa de estancamiento de las recaudaciones tributarias y una subida del gasto corriente; de la misma manera, se vertieron criterios de analistas económicos argumentando que nuestra economía está en “crisis”, respaldados en el reporte de coyuntura emitido por la Fundación Jubileo, por lo que es preciso hacer algunas aclaraciones al respecto.

Como una gran noticia indican que el gasto corriente del Estado se incrementó de Bs121 a 131 mil millones, que representa el 8%, pero “olvidan decir” que una parte importante de este aumento se debe a la creación de ítems para sectores de gran importancia como son el de salud o educación; así como la política salarial caracterizada por establecer incrementos sostenidos en el salario de todas y todos los bolivianos, política fundamentada en la redistribución de los ingresos del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP).

De manera muy superficial, ligan el incremento del gasto corriente con los precios de las materias primas, pero tenemos que recordar que los ingresos por hidrocarburos se distribuyen entre las 9 gobernaciones departamentales, 339 municipios, Universidades, entre otros; por lo tanto, los citados ingresos no afectan de manera significativa la disponibilidad del nivel Central del Estado, y omiten a los ingresos internos recaudados por el país, donde podemos destacar que más del 70% del financiamiento de los proyectos de inversión del 2018 se ejecutaron con los referidos recursos internos, lo cual denota que contamos con sostenibilidad financiera para la implementación y ejecución de políticas de inversión en los sectores estratégicos productivos.

Por otra parte, se indica que el déficit fiscal (7,8% para 2019) y el endeudamiento deberían tener límites; sin embargo, es pertinente recordar que organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), establecen que el límite “adecuado” de endeudamiento de un país no debería superar el 50% del Producto Interno Bruto (PIB), actualmente la deuda pública externa de Bolivia alcanzó a un 25% del PIB para 2018, manteniéndose muy por debajo de los umbrales estipulados por los citados organismos internacionales.

Este resultado, se debe a un manejo responsable de la política macroeconómica y de las finanzas públicas, donde los recursos contraídos por endeudamiento externo, se asignan a la inversión pública, para diversificar la matriz productiva y social del país, vía ejecución de proyectos de inversión para fortalecer la demanda interna y el crecimiento económico. En este sentido, nos viene a la mente la siguiente pregunta ¿Será que se inventó nuevos límites para querer demostrar que estamos en crisis?

Por lo expuesto, es importante que la ciudadanía cuente con una perspectiva diferente del manejo de las finanzas públicas en nuestro país, concluyendo con la célebre frase de William Shakespeare “Nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira”.


* Economista.

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