junio 15, 2021

Paradojas en la teoría económica convencional y sus analistas

Por W. Abraham Pérez Alandia * -.

Pasaron como 14 años en los que se supuestos expertos en el análisis económico van vaticinando (o, ¿deseando?), toque a su fin el desempeño de la estabilidad macroeconómica de Bolivia. Por ejemplo, un mediocre editorial que se publicó, en junio del 2016, con un titular sensacionalista, “Paradojas de la economía boliviana”, afirma que ese el último periodo (2016) de crecimiento económico y que, a partir de ello comenzaría la declinación del buen desempeño de la estabilidad económica, expuesta en los siguientes términos:

“Dos noticias relacionadas con la situación económica de nuestro país y sus proyecciones hacia el futuro inmediato, han confirmado que este año será el que marque un punto de inflexión, un punto a partir del que se da por terminado un ciclo de bonanza que tuvo 10 años de duración y se inicia uno nuevo, cuya duración es imprevisible, pero que sin duda no será breve”. (Editorial publicado el 13/06/2016, los Tiempos)

Han transcurrido otros tres años de dicha publicación y los indicadores macroeconómicos de Bolivia continúan mostrando crecimiento y estabilidad económica. ¿Qué pasó con él o la pitonisa y sus profecías? ¿Se le secó el tinte de la pluma y se hizo añicos su bolita de cristal? Posiblemente su racionalidad fue arrebatada por los hechos contundentes de la información nacional e internacional referente a los resultados de los indicadores macros de nuestra economía.

La teoría económica convencional u ortodoxa, supone que los individuos son completamente racionales, y por lo tanto, toman decisiones racionales. Dicha racionalidad es un principio que define la individual del ser egoísta de Adam Smith. Aspecto que no coincide, necesariamente con metas y objetivos colectivos o comunitarios. Las fallas de la racionalidad individualista se pueden ligar con problemas de discurso acotada a clases minoritarias y con inconsistencias en las preferencias del conjunto de la sociedad.

Estudios recientes sobre la economía del comportamiento han hecho surgir evidencia de que las personas no toman decisiones racionales en lo absoluto. La racionalidad limitada es el concepto que dice que la toma de decisiones no es completa debido a que está supeditada por la información personal, las limitaciones cognitivas y las restricciones de tiempo.

La necesidad de poner la economía al servicio de la comunidad y no de las deficientes reglas del mercado debe procurarnos salir de los dogmas de la teoría económica convencional y de su dogma de racionalidad. Para ejecutar políticas económicas y sociales destinadas a revertir las tasas de pobreza y exclusión, en las que nos sumergió el modelo neoliberal, garantizando la plena igualdad de oportunidades.

El modelo económico que se emprendió el 2006 y que marcha por el 14 año consecutivo debe ser comprendido no con la racionalidad individual, sino con objetivos colectivos que permitan conseguir niveles de equidad ascendentes en todas las dimensiones: espacial, generacional, plural, etc.

Un estado más alto de equidad de la sociedad favorece las disposiciones sociales para participar en los esfuerzos necesarios para comprometerse a logros de más largo plazo, pensar en generaciones venideras y en la nuestra propia, favoreciendo el crecimiento cuantitativo y cualitativo de la economía y la sociedad. Dicho crecimiento, a su vez, despliega la necesidad de cerrar brechas en materia de distribución del ingreso, tal que sea fácilmente soportable en situaciones en que pueda presentarse un transitorio estancamiento.

Claro está que el solo crecimiento no nos lleva espontáneamente a la equidad, pero permite la ejecución de políticas sociales que apoyen dicha equidad en un contexto dinámico. Advirtiendo que, creer que la expansión del gasto social promueve la equidad, no necesariamente es cierto, políticas inclusivas pueden favorecer de modo directo ambos objetivos, crecimiento y equidad.

Las visiones de orientación heterodoxas suelen otorgar un papel decisivo al incremento de la demande proveniente de los estratos medios y bajos, para impulsar el crecimiento; dicho comportamiento no necesariamente es prenda de garantía del éxito. La ansiedad por la equidad no debe estar encasillada en incrementar los servicios sociales. Por el contrario, debe atravesar todos los aspectos de la política económica y social.

Los 14 años de la economía boliviana son objeto de observación en el ámbito de los auténticos indagadores o investigadores, a nivel mundial.
Pese al contexto adverso de la economía mundial y de las principales economías de la región, la economía boliviana demostró ser objeto de estudio desde todos los ámbitos académicos que investigan con teorías heterodoxas e incluso ortodoxas. Por ejemplo los economistas de instituciones internacionales como el FMI o el BM y otros se interesan por entender la paradoja de la economía boliviana que caminando por rutas a contra corriente tiene resultados positivos. Las políticas económicas contra cíclicas, aplicadas en la economía boliviana, deben ser objetivos del análisis para aproximarse a la falsación de los paradigmas convencionales e iniciar las posibilidades de una revolución paradigmática en la ciencia económica y sus complementos en las ciencias sociales y políticas.

El gráfico ilustra la paradoja de la economía boliviana.
El gráfico nos muestra la caída de precios de las materias primas que tuvieron los países de la región, en su intercambio internacional. A una caída de precios de nuestras exportaciones, frente al mantenimiento o aumento de precios de las importaciones, trae como consecuencia el deterioro de los términos de intercambio. Históricamente, cuando sucede este fenómeno, nuestras economías entran en desaceleración o recesión, es decir crisis económica. Si consultamos los datos macroeconómicos, por ejemplo de crecimiento del PIB, sucedió este efecto perverso, por ejemplo en las economías más grandes de la región como la de Argentina y el Brasil. Sin embargo, en el caso de la economía boliviana, pese a tener al mayor deterioro en sus términos de intercambio (ver línea gruesa del gráfico), paradoja: tuvo el mayor crecimiento de su PIB, el 2018 y cinco años anteriores (ver mapa). Ese efecto es una paradoja, digna de tomar en cuenta

* Economista, miembro de la Red de Economía Crítica; docente investigador titular de la UMSA.

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