La Paz-. El ascendente crecimiento económico de Bolivia en los últimos 13 años permitió la creación de 255 mil 201 nuevas empresas, a pesar del contexto internacional, una muestra de la confianza del sector corporativo en el país.
Según el Reporte Estadístico de la Fundación para el Desarrollo Empresarial (Fundempresa), este crecimiento representa un incremento de más del 394 por ciento, situación muy diferente a la existente en 2005, cuando solo se contabilizaban 64 mil 632 sociedades empresariales.
Al cierre de marzo de 2019, la base empresarial del país suramericano alcanzó un total de 319 mil 833 entidades, lo cual responde al continuo dinamismo de la demanda interna y la implementación de políticas aplicadas por el Gobierno del presidente Evo Morales, como parte del Modelo Económico Social Comunitario Productivo.
Ese modelo prioriza la inversión pública y dinamiza el mercado interno, principales factores de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que al cierre de 2018 ascendió a 4,22 por ciento, mientras que el de Latinoamérica fue del 2,5 por ciento.
Asimismo, redistribuye los recursos de sectores excedentarios como la minería, hidrocarburos y electricidad, a los generadores de empleo e ingreso.
La confianza del sector privado boliviano tuvo un mayor auge gracias a la estabilidad macroeconómica que favoreció las inversiones y la generación de nuevas fuentes de empleo, reveló un informe del Ministerio de Economía.
En el primer trimestre del año sobresalieron las empresas dedicadas a las ventas al por mayor y menor, construcción, manufactura, servicios profesionales y técnicos, alojamiento y gastronomía, y transporte y almacenamiento, fundamentalmente.
Igualmente se registraron 254 mil 85 empresas unipersonales, sociedades de responsabilidad limitada (61 mil 249) y sociedades anónimas (tres mil 500), entre otras.
Por otra parte, la creación de nuevas empresas contribuyó a la consolidación y diversificación de las exportaciones bolivianas, sin precedentes a juicio del viceministro de Comercio Exterior e Integración, Benjamín Blanco, con un valor de diez mil millones de dólares el pasado año.
Blanco precisó que, en productos no tradicionales, lograron ventas por mil 828 millones de dólares, cifra que representa un 18 por ciento del total de los ingresos recaudados.
Confirmó que, en materia de alimentos, Bolivia es el primer exportador de almendras y aceite de limón a nivel mundial, y continúa con la comercialización de soya, carne, quinua, sésamo y chía, entre otros renglones.
En manufactura destacan la madera, y prendas de vestir de llama y alpaca.
Según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) el valor de las exportaciones creció nueve por ciento en 2018 y, productos tradicionales como hidrocarburos y minería representan el 80 por ciento del monto exportado.
En el caso del gas natural y otros similares, las ventas alcanzaron los tres mil 140 millones de dólares, y los minerales tres mil 998 millones.
Sobre los productos no tradicionales, IBCE reveló un crecimiento tanto en valor como en volumen del 16 y 17 por ciento, respectivamente, sobresaliendo la comercialización de castaña, soya y derivados, joyería, quinua y madera.
Productos de cuero, azúcar, leche, palmito, frijol, café, confecciones y textiles y cacao también reportaron significativos ingresos a la economía boliviana.
Las utilidades generadas por las empresas privadas en Bolivia registraron más de cuatro mil 301 millones de dólares en 2018, cifra superior 4,4 veces a la de 2005, cuando contabilizaron alrededor de 980 millones de dólares, según datos del Ministerio de Economía.
Destacó que en 2014 las ganancias de ese sector fueron de más de cuatro mil 100 millones de dólares, en 2016 unos tres mil 854 millones y en 2017 sobrepasaron los cuatro mil 21 millones.
Las políticas implementadas por el Gobierno del presidente Evo Morales desde 2006, como parte del Modelo Económico Social Comunitario Productivo, incentivan la participación del sector privado, una presencia que continuará creciendo gracias a la estabilidad macroeconómica del país.
CONSOLIDACIÓN DE LIDERAZGO ECONÓMICO REGIONAL
La aplicación de esta y otras políticas desde 2006 permitió a la nación andino-amazónica por quinto año consecutivo y sexto discontinuo alcanzar en 2018 la mayor tasa de crecimiento económico de América del Sur y el Caribe.
El Producto Interno Bruto (PIB) llegó a 4,22 por ciento en ese periodo, un ligero crecimiento con respecto al 4,20 por ciento de 2017, reveló el Instituto Nacional de Estadísticas.
Para 2019, organismos internacionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pronostican un crecimiento del 4,3 por ciento, el mayor en la región, por delante de Brasil y Argentina, con tasas por debajo del tres por ciento.
Marcos legales que garantizan la confiabilidad para inversionistas extranjeros, proyectos para la explotación sostenible de los recursos naturales y los ojos del mundo en Bolivia comprometen aún más a las empresas bolivianas con el futuro propuesto por Morales para la nación.

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