Por Odalys Buscarón Ochoa *-.
La Paz-. Con una riqueza cultural inconmensurable y diversidad étnica y lingüística, Bolivia asume la defensa del patrimonio material y oral con un enfoque de revalorización del pasado y de las culturas vivas.
Así los conceptos de descolonización, interculturalidad y la unidad en la diversidad no solo refuerzan la esencia y declaratoria del Estado Plurinacional, en la Constitución de 2009, sino que realzan el aporte de las 36 naciones y pueblos que han coexistido en el vasto territorio sudamericano, desde el altiplano, las tierras bajas, hasta la Amazonía.
Hay muchos elementos de la interculturalidad boliviana que actúan o funcionaron desde los tiempos prehispánicos como vasos comunicantes de la unidad, entre ellos el Principal Camino Andino o Qhapaq Ñan, una voz quechua.
Esta red de caminos y ramales, o Sistema Vial Andino, como fue inscrito por Bolivia para ser reconocido por la Unesco, como Patrimonio de la Humanidad, en 2014, sirvió también de interconexión de culturas vecinas y enlace de territorios desde Ecuador hasta el extremo sur de Argentina.
Con una vocación altamente integracionista esta nación logró la incorporación al gran proyecto de envergadura internacional de los seis Estados partes de la ruta prehispánica: Argentina, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, junto con Bolivia.
De hecho, las autoridades bolivianas convirtieron en un acontecimiento internacional el traspaso de la presidencia pro tempore en la Secretaría del Sistema Vial Andino, de manos de Buenos Aires a La Paz por dos años, este 21 de junio.
Y la hizo coincidir con la Primera Caminata Internacional del Qhapaq Ñan por un sendero de la ruta de más de cuatro kilómetros en el municipio de Desaguadero -cerca de la frontera peruana- y de uno de los centros de la cultura tiwanacota en Bolivia, las riberas del lago Titicaca.
Como elemento simbólico, la secretaría rotatoria -que comenzó con Argentina- fue entregada en una ceremonia de rúbrica, presidida por Evo Morales, luego del ritual tradicional de advenimiento del Año nuevo Andino-Amazónico y Chaqueño, este 21 de junio, en el santuario de Tiwanaku.
Vale reforzar el significado del Qhapaq Ñan como ‘filosofía del Vivir Bien, de la armonía, de la hermandad y de la unidad’, según definió en diálogo con Prensa Latina, David Choquehuanca, reconocido intelectual y estudioso de las culturas originarias de su país, desde una perspectiva descolonizadora de la historia y la memoria de los pueblos autóctonos del continente.
‘Es el camino noble de la integración’, por lo que una de las tareas de nuestro presidente y Estado es construir la unidad, y es lo que vamos a impulsar a partir de nuestra gestión en la Secretaría pro tempore de la Ruta Prehispánica, expresó.
Hemos caminado junto a nuestro líder y eso ha sido importante, este camino es para volver a nacer, para hacer florecer nuestra cultura de la unidad, de la esperanza de hermandad, de la armonía, y no solo entre los seres humanos, sino de la armonía entre los seres humanos y la naturaleza, abundó el también excanciller con énfasis en la filosofía milenaria del Vivir Bien.
Este camino -observó- también nos habla de que tenemos que andar con respeto y que se respete nuestra autodeterminación de los pueblos, es andar con medida, con armonía y respeto a la Pachamama (Madre Tierra).
‘Respeto a nuestra soberanía y autodeterminación, es eso lo que se va a impulsar desde Bolivia en estos dos años de presidencia’, afirmó el dirigente boliviano, inspirador de la defensa de las culturas y lenguas originarias de Bolivia, que fueron reconocidas por el Estado Plurinacional como patrimonio en 2010.
Sostiene Choquehuanca que Bolivia ‘está recuperando filosofía, idiomas, música, códigos, símbolos y más’.
Cuando hablamos de nuestro Qhapaq Ñan hablamos de todo eso, hoy estamos en tiempos de grandes transformaciones, nuestros ancestros nos enseñaron a caminar por esos caminos, pero caminar con respeto a la naturaleza, a la Madre Tierra, a la cultura de la paz, la hermandad y a la armonía, a la que pertenecemos, reflexionó el intelectual indígena.
A su juicio, esta milenaria ruta es ‘el camino de la sabiduría, la noción de una vida equilibrada, integral y sistémica; es una gran ciencia la que nos han legado nuestros ancestros, por ello tenemos que recuperarlos’, insistió.
QHAPAQ ÑAN , CAMINO ANDINO, DEL INCA
De acuerdo con numerosas referencias bibliográficas, el Qhapaq Ñan se consolida como red vial andina en la época de mayor esplendor del imperio incaico, entre 1450 y 1530 de nuestra era, poco antes de la conquista y colonización española en esta parte del llamado Nuevo Mundo, en la epistemología occidental; el Abya Yala, en las culturas andinas.
Investigaciones más recientes de expertos bolivianos apuntan el hallazgo en suelo nacional de caminos edificados por las culturas aymara y la tiwanacota. Los tramos fueron sometidos a estudios de carbono 14 para su datación histórica, según dijeron a Prensa Latina, funcionarios del Ministerio de Culturas y Turismo.
Los estudios interdisciplinarios relacionaron obras en distintas áreas, en torno a un complejo sistema de redes de intercambio, conformada y estructurada mucho antes de la llegada de los incas a territorio boliviano.
Fueron identificadas redes camineras como la ruta del Paitití, de los Médicos Herbolarios; la del Lago Sagrado (Titicaca); la de la Coca, la Sal y del Maíz.
Este sistema precolombino cubrió una extensión de 23 mil 189 kilómetros, según diversas investigaciones, desde el extremo norte de Colombia hasta territorios meridionales de Argentina, pasando también por Ecuador, Perú, Bolivia y Chile.
La ingeniería vial de entonces logró articular los diversos pueblos que integraban el imperio del Tawantinsuyu y otros que interactuaban a lo largo de la región, a través de una eficiente administración de los recursos existentes en el amplio territorio, llegando a conectar y comunicar diversidad de localidades y comunidades con desarrollos particulares.
Adquirió un uso multifuncional como ruta peatonal, para las caravanas de llamas, con lo cual cumplió una función de nudo para el intercambio de mercaderías; y en el sistema de correos.
Expertos destacan su especial relevancia en tanto su carácter articulador de importantes grupos étnicos del pasado, y en el presente, como un vaso cultural comunicante, a través del cual se entretejen técnicas, mitologías, cosmovisiones; costumbres y tradiciones; músicas y danzas; hasta la gastronomía (por el hallazgo de variados alimentos ecológicos) que coexisten en armonía con la naturaleza, como un patrimonio vivo.
LOS CAMINOS DEL QHAPAQ ÑAN
Dos rutas importantes fueron visibilizadas en el entorno del lago Titicaca. Parten de la ciudad del Cusco hacia la población de Ayaviri, al norte del lago, en dos caminos largos que bordean su ribera en ambas orillas, de norte a sur.
El camino occidental fue nombrado Urcosuyu y el oriental Umasuyu. Además de las principales carreteras norte-sur, quedan todavía una serie de rutas con orientación este-oeste, que conformaron este complejo sistema vial, el cual penetró en los valles del suelo boliviano, y las regiones de los Yungas y la Amazonía.
También la ruta central o Taypi, que forma parte de la carpeta para la nominación de Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco, comienza en la jurisdicción de Desaguadero sobre el camino Urco, continúa hasta Tiwanaku, sigue a Kallamarka y se une nuevamente al camino Uma en Viacha, en lo que constituye un eje central que llega a Tiwanaku, uno de los principales centros civilizatorios de los Andes.
Según el expediente oficial, el proyecto Qhapaq Ñan Bolivia tiene como objetivo identificar el valor histórico, arqueológico, arquitectónico, tecnológico-constructivo, simbólico y de interrelación con su entorno (componente medio ambiental), de los caminos del Sistema Vial Andino; así como el significado cultural excepcional (valor excepcional o conjunto de valores).
Las rutas que integran el Sistema Vial Andino están plenamente recuperadas, desde que las autoridades bolivianas y el equipo de expertos dieron vida a este programa integracionista regional, como ‘parte de la memoria colectiva de la región y de la Humanidad; y en tanto eje de desarrollo social y económico’.
Se fundamenta, asimismo, como ‘símbolo de descentralización democrática e integración de las naciones andinas y piedra angular de nuestra identidad cultural’, conforme a la letra de la carpeta expuesta por Bolivia.
Así se llevan a cabo los registros de los caminos y ramales; acciones de recuperación, restauración y conservación; investigaciones, y la fundamentación de criterios sobre el valor del Sistema Vial Andino.
Como otros tantos legados de los pueblos originarios del Abya Yala, la revalorización de esta innegable ingeniería vial refuerza el espíritu identitario de las naciones y comunidades herederas, y ofrece al mismo tiempo alternativas de desarrollo y progreso para las poblaciones que están en las rutas del Qhapaq Ñan, como culturas vivas.
- Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia

Leave a Reply