septiembre 13, 2026

La realidad sobre la presión tributaria en Bolivia


Por Álvaro Nina Nina * -.


De manera recurrente se vienen publicando escritos en distintos medios de comunicación, los cuales basados en el documento “Doing Business” elaborado por el Banco Mundial, realizan una mal intencionada interpretación del mismo, a partir del cual difunden informaciones parciales y sesgadas del Sistema Tributario Boliviano, provocando desinformación e incertidumbre en la población, vertiendo conclusiones totalmente erróneas que no reflejan la realidad de nuestro país.

Estos medios de una manera alarmante desconsideran que la política tributaria es un pilar fundamental para la consolidación de la política fiscal, siendo además la eficiencia de esta última, una de las responsables para lograr resultados beneficiosos para el desarrollo económico de nuestro país. En ese entendido, en la última década la actual política fiscal implementada coadyuvó a la estabilidad macroeconómica, provocando un crecimiento económico sostenido, reduciéndose las brechas de desigualdad y pobreza, entre otros indicadores. Estos logros han sido posibles gracias a los recursos provenientes de la nacionalización, así como los ingresos tributarios que han permitido el financiamiento de la inversión pública, y las asignaciones sociales a los sectores más vulnerables de la población a través de las transferencias condicionadas (otorgación de bonos de carácter social).

Las noticias últimamente difundidas en el ámbito tributario, coinciden en una forma errónea de abordar la presión tributaria existente en nuestro país, dándose a conocer a la opinión pública que la misma estaría asumiendo una tendencia creciente, y además sería la más alta de la región, lo cual representaría un desincentivo para realizar inversiones y emprendimientos empresariales. Dichas afirmaciones, evidentemente carecen de argumentos teóricos y prácticos, razón por la cual, es importante aclarar que la presión tributaria, conceptualmente, se refiere a los ingresos porcentuales que los particulares y empresas aportan al Estado por impuestos en relación al Producto Interno Bruto; concepto que es deliberadamente omitido por estos medios de comunicación, siendo que este indicador no hace más que medir la capacidad que tiene un régimen impositivo para generar ingresos tributarios de las diversas actividades de la economía.

Está claro que los ingresos tributarios se han incrementado notoriamente en la última década, lo cual se debe a que también se han incrementado los ingresos de los sujetos pasivos de los impuestos, toda vez que no se han modificado las tasas impositivas, más que la implementación de una alícuota adicional al impuesto sobre las utilidades de las empresas (IUE), la cual se aplica únicamente a ganancias extraordinarias en el sector minero y bancario. Por tanto, es importante precisar que la presión tributaria recae de acuerdo a la capacidad económica de cada individuo, en tanto que los que están generando más ingresos, son precisamente los que más están pagando.
Adicionalmente, es menester precisar que la presión tributaria en nuestro país en la gestión 2018 alcanzó la cifra de 17,7%, 6 pp menos al registrado en 2017 (18,3%), cifras que de acuerdo a los datos publicados por las Administraciones Tributarias, Bancos Centrales e Institutos de Estadísticas de los países de la región, se encuentran muy próximos al promedio regional.

De los 11 países considerados de la región, Bolivia en los años 2017 y 2018 ocupaba el 5to y 6to lugar respectivamente, desvirtuándose de ésta manera las afirmaciones realizadas por diversos medios de comunicación, que mencionaban que la presión tributaria de nuestro país estaba asumiendo una tendencia creciente y era la más alta de la región.

En esa misma línea, como se mencionó anteriormente, las tasas impositivas que se aplican actualmente no han sufrido ninguna modificación durante los últimos 13 años, y además es propicio mencionar, por citar un ejemplo, Bolivia es uno de los países que menor alícuota aplica al Impuesto al Valor Agregado (IVA), situándose por debajo del promedio regional (16%).
Sin embargo, considerando que la alícuota aplicada para el IVA se encuentra por debajo del promedio regional, la productividad de este impuesto se ha incrementado de manera favorable en los últimos 13 años, dado que el promedio de las gestiones 2006–2018 es de 78,7%. Este dato es ampliamente superior al registrado en similar período anterior al mencionado (1993–2005), el cual es de 55,1%.

Dada esa diferencia en los promedios de la productividad del IVA, es pertinente mencionar que el favorable desempeño registrado en el último periodo (2006–2018), es el resultado de la Política Fiscal adoptada en nuestro país, coadyuvada por campañas orientadas a fortalecer la cultura tributaria, formando actitudes y prácticas ciudadanas que permiten el cumplimiento de sus deberes y ejercicio de derechos para lograr una contribución tributaria responsable, oportuna y correcta, en beneficio de todos.

Asimismo, las acciones mencionadas anteriormente, reflejadas en la simplificación de los trámites, mejoras en la atención a los contribuyentes, están orientadas a reducir la informalidad tributaria de nuestro país, y clara muestra de ello es que en los últimos años se ha incrementado sustancialmente el Padrón Nacional de Contribuyentes que en 2018 alcanzó a 425.782 aportantes al Estado, cifra que es más que el doble del registrado en la gestión 2005.


* El autor es Economista.

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