diciembre 8, 2021

Las dos apuestas antidemocráticas de la oposición


Editorial La Época -.


El Comité Pro Santa Cruz es el actor político más entusiasta en la arremetida contra la continuidad del Proceso de Cambio y la repostulación del presidente Evo Morales para las elecciones generales del 20 de octubre próximo. Su apuesta tiene, sin embargo, una clara orientación antidemocrática.

De acuerdo a las declaraciones de su principal dirigente, Luis Fernando Camacho, parte de la ofensiva contra el proyecto de Evo Morales se expresará en una huelga regional en el departamento de Santa Cruz el 9 de julio venidero y continuará, de forma escalonada, en otros departamentos del país, hasta culminar en una gran movilización nacional. El objetivo de la protesta de algunos comités cívicos del país, a los que se espera se sumen plataformas ciudadanas —ya debilitadas— y tras bambalinas los partidos de la oposición, es la renuncia de los vocales del Tribunal Supremo Electoral, a quienes los acusan de ser parte del fraude electoral.
Pues bien, ¿cuáles son los verdaderos objetivos no declarados de los dirigentes cívico-políticos?

En primer lugar, la postergación de las elecciones del 20 de octubre. Para el menos experto en temas de organización electoral queda claro que un cambio de los vocales del órgano electoral demandaría, en el mejor de los casos, unas dos semanas, con lo que los “nuevos” asumirían sus funciones casi a finales de julio, lo cual les dejaría con menos dos meses y 20 días para organizar las elecciones generales en la fecha prevista, previa “rectificación” de los errores técnicos que estarían cometiendo los vocales actuales.

La tarea sería prácticamente imposible de cumplir y el resultado no sería otro que postergar las elecciones, no sin provocar un efecto político-constitucional muy grave, pues es evidente que por cumplimiento de la Constitución el próximo período de mandato del Órgano Ejecutivo debe empezar el 22 de enero de 2020. Y eso, ya no sería posible. En suma, la oposición desencadenaría una ola de consecuencias antidemocráticas.

Segundo, de no prosperar el cambio de los vocales del TSE, el objetivo es preparar las condiciones subjetivas suficientes para calificar de “ilegítimo” el resultado de las elecciones del 20 de octubre. Es decir, la oposición busca curarse en seco ante una realidad de la tendencia electoral que muestra un ascenso sostenido de Evo Morales y un descenso de su principal rival, Carlos Mesa.

Ya se ha visto del uso que se hace de ese tipo de relatos. Y no es casual que se ensaye eso en el país. Detrás de Camacho está el operador político Jorge Tuto Quiroga, quien pretende instalar en la agenda nacional, de hace tiempo, la idea de que en Bolivia hay una “venezolanización” y, por tanto, que contra el país se despliegue un nivel de ataque de EE.UU. similar al que se registra contra la Revolución Bolivariana.

La apuesta de Quiroga y Camacho es también que la Corte Interamericana de Derechos Humanos de una opinión contraria al concepto de reelección indefinida como derecho humano, solo que hasta ahora no han logrado que Colombia y Brasil presenten la opinión consultiva ante ese organismo.
En síntesis, más allá de la imposibilidad material de llevar adelante un plan de esas características, lo que estamos viendo en marcha es un proyecto antidemocrático de la oposición que pretende quitarles a los bolivianos y las bolivianas el derecho a elegir en octubre próximo al gobierno y a los asambleístas para el período 2020-2025.

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