octubre 20, 2020

La fortaleza económica de YPFB


Editorial Cambio-.


El patrimonio de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), nacionalizada el 1 de mayo de 2006, llega a los 20 mil millones de dólares y la cuantificación económica de las reservas de gas alcanzan los 70 mil millones de dólares. Pasó de ser una empresa residual con pocos empleados y en quiebra a convertirse en la más importante del Estado Plurinacional de Bolivia y en la tercera de Sudamérica.

En los 13 años de nacionalización, la empresa estatal generó 6.000 empleos y una renta petrolera de 38 mil millones de dólares que fueron distribuidos a las gobernaciones del país, las universidades y municipios. El departamento de Tarija recibió por concepto de regalías 5.000 millones de dólares.

La inversión entre 2006 y 2018 alcanzó la cifra récord de 14.100 millones de dólares frente a los 5.500 millones de dólares entre 1992 y 2005. En exploración se invirtieron 8.900 millones de dólares frente a solo 3.700 millones de dólares.

En cuanto a las reservas de gas, en la actualidad llegan a 10,7 trillones de pies cúbicos (TCF), tomando en cuenta que en 13 años se gastaron cerca de 10 TCF; por tanto, se repuso y se logró un incremento, lo que habla de una administración eficiente.

Por estos hechos, la empresa hidrocarburífera adquirió la suficiente musculatura económica que hoy le permite proyectar con holgura la exportación de gas natural, urea, gas natural licuado, gas licuado de petróleo a nuevos mercados —como Perú y Paraguay— y ampliar su presencia en Argentina y Brasil.

También está en proceso de internacionalización. En pasadas semanas consolidó acuerdos para ingresar al mercado peruano: el primero para instalar redes de gas a domicilio a través del GNL, el segundo para comercializar GLP y el tercero que consiste en la construcción de un gasoducto que facilite la exportación de gas a otros continentes por el océano Pacífico, desde el puerto de Ilo. También trabaja en el proyecto del tendido de un gasoducto que conecte Bolivia con Paraguay.

Asimismo, la industrialización de los hidrocarburos avanza y se consolida a pasos portentosos con la puesta en marcha de la Planta de Amoniaco y Urea de Bulo Bulo. La producción alcanza los mercados del Brasil, Paraguay y Perú, entre otros. A ellos se suma la Planta de Separación de Líquidos de Río Grande, que produce gasolina y GLP.

Por estas razones, la estatal petrolera está en la mira de los candidatos de la derecha, como Carlos de Mesa, Óscar Ortiz y Víctor Hugo Cárdenas, que pretenden privatizar o capitalizar bajo un manido argumento de que el Estado no es un buen administrador y que los bolivianos no son capaces de llevar adelante un proceso de industrialización.
El ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, denunció que los postulantes quieren modificar el régimen impositivo, que en la actualidad establece el 82% para los bolivianos y 18% para las empresas. Por ejemplo, el candidato de Comunidad Ciudadana plantea “desarrollar un régimen fiscal que considere las características técnicas y tamaño de los reservorios y niveles de precios”. En palabras sencillas, esto significa que no se mantendrá el actual régimen impositivo o se volverá al 50/50, o se aplicará 82 para las empresas y 18 para los bolivianos.

El objetivo de los candidatos es desmontar la nacionalización de las empresas, dejar de lado el proyecto de industrialización y fondear los bonos sociales. Lo que ellos quieren es imponer un modelo neoliberal que demostró su fracaso, que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

El Gobierno, liderado por Evo Morales, recuperó a Bolivia de una crisis producida por las administraciones que rifaron las empresas estratégicas y los recursos naturales. Los bolivianos no olvidan el fracaso de ese modelo económico neoliberal y sus fórmulas privatizadoras, ahora adornado de eufemismos, por lo que no retrocederán y avanzan a paso firme hacia la industrialización, con dignidad y soberanía.

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